lunes

2017 01 31 Sexualidad y ansiedad

Soy mujer de 55 años y 4 meses de edad, desde los 21 años inicié mi vida sexual, siendo muy activa, llegando a tener varios orgasmos en una misma relación, pero desde que cumplí los 55 años he notado la dificultad que me da para llegar a un orgasmo, teniendo muchas veces que fingir para que mi pareja no se sienta mal y en otras ocasiones, he tratado de ayudarme con lubricantes, pero cuando ni eso me hace efecto, lo que logro es sentirme mal por mentir y además por no lograr mi satisfacción como antes.
Quisiera saber si es fruto de la edad, si la tubectomía que me fue practicada hace unos 12 años tiene que ver, si el uso de lubricantes o juegos sexuales afecta y lo principal, que puedo hacer para recuperar en algo mi sexualidad, pues debo ser consciente de los cambios por la edad, pero es que de ser muy activa y sentir demasiado pasar a no sentir y tener que fingir, me tiene mal.
Mil gracias.


Por lo que describe, hace cuatro meses que tiene dificultad para llegar al orgasmo.  De hecho, su parámetro de comparación es la época de juventud, cuando, por cierto, las hormonas burbujean y ¡la pasamos tan bien en la cama! 

Déjeme decirle que hasta ahora la ha pasado muy bien, pero, es posible que tenga un monto de ansiedad que no le permite ir asimilando ese paso del tiempo que atempera los clímax.  Esto la lleva a ponerse en alerta porque el cuerpo y la mente no responden como antes.  No debería llegar a tener que fingir… Pareciera que se está obsesionando y buscando explicaciones: “se debe a esto o aquello…” y no a que, bueno, está sintiendo diferente, como es propio cuando los años pasan. Fingir ante la pareja es estar preocupada por el qué dirá… y es muy probable que su pareja sea más comprensiva y tolerante.

Creo que el gran tema ahora es calmarse, tranquilizarse; hay que aprender las notas de la melodía de otoño… sin forzar las circunstancias.

Aún así, sería bueno saber si no pasó algo hace 4 meses. Tal vez necesita abrir un espacio de reflexión para mirarse en este momento de su vida y abrirse a una nueva intimidad con su pareja, más allá del virtuosismo del cuerpo; valorar el estar acompañada de alguien que nos valora, que nos comprende, que nos aprecia como personas, como somos. 

Este orgasmo atenuado del tiempo otoñal puede ser bienvenido si nos acompaña la ternura en libertad, si no tenemos que hacer piruetas para que alguien nos aprecie. La tranquilidad en el encuentro quizás derive más que en un simple orgasmo, en un oasis de paz, de plenitud, de un éxtasis quizás desconocido. 

Insisto, sería bueno saber si pasó algo hace 4 meses, pero es indispensable ubicarse en el reacomodo de las emociones que los tiempos nos traen, la dulzura de los años, a distancia del horror de ya no ser aquella que fuimos. Tenemos que aceptar que somos en el aquí y ahora, en lo que nos toca ser, hay que aprender de eso.

Para cerrar, creo que le va a ir mejor en la intimidad si se calma y deja que su cuerpo fluya en sus nuevos cauces.  Puede ser que sienta diferente, pero, no por ello está mal. No se desespere buscando encender hogueras que ya no son. Asuma la cálida llama que aún la alumbra con el deseo de encuentros íntimos  con su pareja… y, que su sexualidad se exprese por siempre, como debe ser, pero asumiendo los cambios que traen los tiempos, aprendiendo de ellos.

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