lunes

2016/11/24 "No creo que te necesite, pero te necesito"

Buenas tardes. No creo que para el problema que tengo necesite esto, pero el paso del tiempo arrasa con lo que deja detrás y al final tan sólo quedan los frutos de una realidad cambiante.
Verá, hace poco más de dos años conocí en la universidad a una chica que en fin, nunca he tenido nadie así tan cerca (al menos para mí). Tiene ahora 20, y no sé es perfecta, no se si sabe usted lo que es cuando ves a alguien perfecto, si es así póngase en esa situación. Yo ya tengo 23 años, no soy ningún adolescente repelente; y bueno, desde entonces, he sentido algo diferente, que hasta ese momento sólo lo había notado, pero como una simple atracción.
En base a esto, mi problema es el siguiente. En noviembre de hace dos años comencé a hablar con ella por teléfono y algo menos en persona. Teníamos un grupo de 5/6 personas y de vez en cuando todos nos reuníamos. Yo soy un chico formal y cuando trato de hacer alguna broma fuer de lugar pues me queda mal, como si estuviera forzando mucho (y eso que dicen que cuando me sale natural hago gracia). Un día medio di a entender en una de esos días de fiesta que me gustaba. Ella en ese momento (en enero de 2015) tenía un novio que es de su edad y yo tampoco quería hacer ni decir nada, pero entre varios de clase y mi actitud a veces algo forzada pues se enfrío la situación. Dos de los amigos de la uni me dieron que la estaba asustando pero que no pasaba nada si la seguía hablando y que no quería que sufriera... blablabla (no sé si es verdad). Entonces el resto del curso estuve distante, no mucho, pero con el miedo de asustarla. Al final todo esto se me pasó, vi que no merecía la pena, aunque seguía enfadado. Con ella no, es más cuando me hablaba en alguna ocasión mostraba normalidad. En la última fiesta de dicho curso, hasta me dijo que se acercara para no estar un poco aislado en un momento puntual pero mi formalidad o temor a eso de no asustarla provocó que le dijera que no. Quizás debí decir sí, al menos para no quedar como un borde. Y más aun al saber que ella dejaba la carrera y se iba un año de au pair a Londres.
En fin, al cabo de unos meses, al final del verano de 2015, uno de la universidad con el que tengo más trato me dijo que ella lo había dejado con el novio. Yo al principio pasé del tema, pero me dije: Bah, ahora no tiene porqué pasar nada. Sin embargo, ella se iba en unos días, casi a punto de empezar septiembre, y ya no la volvería a ver más. La última vez que la había visto fue en otra fiesta, y parecía contenta (No sé si por verme o por las cervezas jaja). El curso pasado fue más monótono, pensando día sí y día también en qué hacer. Luego ella volvió a aquí, hace dos meses, y tras unas semanas la vi. ¿A que no adivinas dónde? Pues sí, en otra fiesta, cómo no, esta vez todo fue más frío de inicio, pero comentamos varias cosas. Es normal, ya que había pasado un año y le había hablado pocas veces por whatsapp. 
Ahora llevo varias semanas pensando como quedar con ella, que además estudia en mi misma ciudad otra nueva carrera.Es una situación, que como digo al principio, cuanto más pasa el tiempo más complicada se vuelve.
 

Arrancas tu nota de consulta de una forma tal que has promovido este título ("No creo que te necesite, pero te necesito"). Inicias la nota con un “no te necesito” pero lanzas todo el rollo como para que yo diga algo al respecto. Seguramente para que, después de que te diga lo que te diga, al final solo obtenga un "no" de tu parte (como pasó con ella, cuando te invitó a acercarte) o un "bla bla bla" como calificas los comentarios de tus amigos respecto a lo que observan.

Lo que salta a la vista, tanto en la forma que escribes como en tus propios comentarios, es que no estás teniendo seguridad en ti mismo, como para ser el chico gracioso o simpático que puedes ser.  Te quedas atrapado en formalidades que te impiden fluir y sientes la necesidad de cuidarte para no sufrir si te arriesgas a sentir y las cosas fallan. 

Entonces, el escenario queda circunscrito a tu cabeza, a la manera en que entiendes las cosas y no tanto a cómo son las cosas en realidad. Todo ello deriva en que siempre esté pendiente una historia que no se puede escribir, que no se construya una realidad basada en tu experiencia de las cosas. Te estás protegiendo demasiado y necesitas ablandar mucho esas defensas. Te jaquea el miedo y esto te impide ser esa persona segura, que puede disfrutar de ser como es.

Por tu nivel intelectual, veo que eres bastante inteligente,  Tienes una prosa que fluye pero se pierde en los vericuetos que tu mente se ingenia en crear para dar cuenta de una contradicción permanente entre acercarte y alejarte. En realidad, es como que fueras más adolescente de lo que quisieras aceptar.

Es evidente que tienes temor, un temor a transitar por los niveles que implican los sentimientos profundos, aquello que va más allá de la atracción, que inevitablemente nos involucra en una dualidad entre la atracción y el miedo. 

Tiendes, como buen adolescente, a idealizar, pero te espanta la idea de dañar lo idealizado o de quedar atrapado en la idealización, sin sentir que puedas ser el príncipe del cuento.

Una última mirada, quizás, puede ubicar las cosas en el contexto de un conflicto que se agudiza en la adolescencia: eliges a una chica que tiene novio… y hay que eliminar al novio (simbólicamente)… Esto recuerda los avatares de un personaje muy tenido en cuenta por el viejo Freud: el complejo de Edipo. Suele ser que cuando la amada idealizada nos está dada, nos sobreviene el espanto, el horror del niño que no tolera la realización de sus deseos infantiles, a la vez que no es capaz de renunciar a ellos.  Es como cuando salimos de una situación idealizada… cuando, después del enamoramiento, nos encontramos con la persona real que es ella y lo real de nosotros mismos.

Bueno, gracias por estimularme con tus penurias.  Ojalá logres tomar el resto del camino con mejor humor y ponerte creativo: crearte a ti mismo es la tarea.  Y crearte, en relación con los demás, implica arriesgar, involucrarte y eventualmente fracasar o cometer errores. Esta es la única manera de hacer historia… de convertirnos en reales y seguros de nosotros mismos.

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