lunes

2016/08/03 Te amo para siempre hoy... no sé mañana

Hola Doctor. Le agradecería mucho que pudiera brindarme su ayuda. Verá, mantengo una relación seria con un hombre 20 años mayor que yo. No amamos mucho y todo va bien pero no puedo evitar tener una sensación muy desagradable que me entristece mucho.
Él estuvo casado anteriormente, también estuvo prometido después a otra mujer (aunque no llegó a casarse con ella) y ha tenido ese tipo de relación tan seria y plena (como la que tiene conmigo ahora) con otras dos mujeres y con todas duró muchos años. La sensación que tengo es que su relación conmigo, después de que él haya pasado por todo eso en otras 4 ocasiones no le va a resultar satisfactoria a mi pareja. Para mí es la primera vez que tengo una relación seria y que me enamoro y estoy muy emocionada y tengo muchas ganas de que descubramos juntos cosas nuevas y de que vayamos a sitios... de que vivamos experiencias y disfrutemos del amor. Pero el problema o la razón de que yo me sienta mal es que mi pareja ya ha vivido todo eso ¡cuatro veces! no una o dos, ¡cuatro! y tengo la impresión de que como él ha viajado por todo el mundo y hecho un montón de cosas siempre acompañado de sus anteriores mujeres no va a encontrar esas experiencias novedosas ni especiales ahora que las vive conmigo. Me siento prescindible a su lado, no me siento especial ni siento que sea capaz de aportarle ninguna experiencia nueva o sensación nueva o ningún recuerdo que sea especial y solo nuestro. Creo que para él va a resultar monótono volver a pasar por lo mismo y que no va a disfrutar de nuestra relación tanto como yo ni va a estar tan ilusionado. Sé que ahora es mi momento y las demás mujeres no me importan pero a todas ellas les dijo que eran el amor de su vida y ahora ya no están, del mismo modo que a mí me dice ahora que soy el amor de su vida y que quiere estar para siempre conmigo. Tal vez es que no veo como un privilegio que una persona así me diga eso porque ya se lo dijo a muchas otras y eso no me hace sentir especial niexclusiva.
Me siento como algo que se puede reemplazar, como un juguete del que has tenido 4 versiones más a cual más nueva pero a medida que cambias el modelo el juguete sigue siendo el mismo y las experiencias las mismas y cada vez las afrontas con menos empeño e ilusión. Lo he hablado con mi pareja y jura y perjura que no me ve de ese modo pero la sensación que tengo continúa. No me siento privilegiada ni afortunada porque él me diga que me ame y que soy el amor de su vida y no me lo termino de creer del todo.
Por cierto, él tiene 40 años y yo 20. Un saludo y gracias.

Algunas cosas que me dices me parecen muy claras. Si lo hizo una vez y luego otra y otra, seguramente puede volver a pasar. Tienes toda la razón. 

Aunque no lo creas, la única que puede marcar la diferencia eres tú. Él parece tener un temor al compromiso aquel de “hasta que la muerte nos separe” y puede jugar todo el tiempo al juego del enamoramiento, ese sentir especial que nos depara el momento idealizado de los primeros  –a veces prolongados-  tiempos de una relación de pareja.

Quizás el punto de partida para manejar una relación como ésta sea que cada día consideres que puede ser el último… o que no te interese tener el “título de propiedad” o la posesión de "tu amado”.  

Ten presente que él te induce a sentir inseguridad y temor al abandono. Necesitas estar muy segura de ti a la hora de embarcarte en este vuelo, sabiendo que en cualquier momento se puede acabar y... ¡ya! 

Entonces, seguir con esta pareja solo te conviene si estás en posición de decirte a ti misma: "fue bueno mientras duró…"  Sólo en este caso te quedará suficiente autoestima como para saber que lo que disfrutaste fue algo que te enriqueció interiormente, particularmente si tu entrega es sincera y “no esperas nada a cambio” y que te sientes aún más valiosa como para emprender otra relación, habiendo aprendido algo sobre la elección de pareja y la capacidad de sobrevivir a la ausencia.

Aún si tuvieras otra pareja, más estable y confiable en su posibilidad de compromiso en el tiempo, siempre es mejor no aferrarse o sentir que uno depende demasiado del otro. Tienes que cultivar el sentimiento de que tú eres alguien que vale, que estás viviendo una experiencia que tú has elegido, tal cual es… con todo lo que conlleva, pero sin perderte a ti misma en el intento.

Ahora, si nos ponemos a mirar con lupa, es posible que justamente hayas elegido la pareja “imposible” por diferentes razones. Una de ellas sería porque en el fondo deseas y temes  a la vez esa intensidad de ser todo para él… Aunque no lo creas, esos niveles de amor que conllevan demasiada atracción, con mucha dependencia, nos mueven sentimientos encontrados y nos ponen a la defensiva. 

A veces, justamente el saber que nos van a dejar, hace que nos entreguemos con todo, que nos aferremos, en particular si alguna experiencia de abandono o falta de cariño nos acompañó en la infancia temprana. Pero, el final es el mismo: ocurre el abandono o un aferramiento que tolera todo a costa de nuestra estima personal.

Si observamos el famoso "40 y 20", vemos que es la edad compatible para una relación entre alguien que podría ser el padre del otro. Es muy fácil –y frecuente- que los sentimientos se confundan y, en medio de todo ello, aparezcan esos amores idealizados que tuvimos o hubiéramos querido tener cuando éramos muy niños. Todo eso mueve sentimientos encontrados y, a veces, justamente nos relacionamos con un abandonador, con quien repetimos nuestra experiencia ya vivida en ese sentido. Esto nos trae dificultades para abandonar los objetivos infantiles en pro de una relación adulta y sana. 

Ese abandonador al que nos referimos, en realidad, lo que hace es depositar en sus mujeres el propio abandono vivido o la ausencia del sentimiento de haber sido querido o, quizás,  el haber sido engreído hasta darse cuenta que esto no es lo mismo que ser querido.

Si crees que lo vas a cambiar, estas perdida. Lo único que puedes hacer es cambiar tú. Toma la experiencia como algo que te ayude a crecer.  Si es necesario, permítete la experiencia de renunciar a él, si crees que es lo mejor. La renuncia nos hace más fuertes, nos da la oportunidad de aprender a manejar mejor la idealización y, mejor aún, nos protege de catástrofes emocionales… 

Es como querer hacer la casa donde antes pasó un huayco... y probablemente vuelva a ocurrir.  Idealizar es creer que no va a pasar. Madurar es estar preparada para cuando pase… o construir la casa en otro lado.

Bueno, tienes 20, es tu decisión, nadie puede decidir por ti… De repente necesitas vivir la experiencia. Madurar en la vida es eso: lograr tomar decisiones por uno mismo. En eso nos asiste el poder discriminar qué es lo mejor para nosotros y asumir con entereza la consecuencia de nuestras decisiones sin culpar a nadie.

No hay comentarios: