lunes

2016/07/14 Una duda donde no cabe duda

Hola
Antes que nada muchas gracias por ofrecer de manera gratuita su ayuda.
Tengo una duda que quería consultar con alguien.
Lo que me pasa es que llevo mucho tiempo que voy como cambiando de estado de ánimo. Cuando estoy mal, estoy muy mal, al punto de desesperada, sin energía... Pero luego eso cambia y estoy muy bien. Por eso no pensaba que tuviera depresión, pero un psicologo me ha dicho que cree que tengo depresión y no entiendo bien, es posible tener depresión y tener días buenos? Porque hay días en las que entiendo toda mi vida y otros en los que creo que todo va abocado al desastre. En los momentos malos me pongo muy irritable y hago cosas de las que después me arrepiento y que me perjudican, destrozo relaciones etc.
Luego por otra parte cuando estoy mal me da la impresión de que la gente me odia. En sus gestos parece que veo desprecio, o falta de afecto o falsedad... Y no sé si es real, porque por ej mi madre dice que no lo es. Eso es un síntoma psicótico?
Luego tengo como mucha culpa, me siento culpable por todo, y esto ocurre siempre, tanto en buenos como en malos momentos.
Gracias!


De lo que no cabe duda es que tienes un problema que se perfila  - por las manifestaciones que, cuando ocurren tienen una dimensión severa, con falta de ánimo, pérdida de energía, irritabilidad, impulsividad hostil-  como un síndrome depresivo de moderado a severo. A esto se suman manifestaciones de angustia y cierta inestabilidad.

Los cuadros de depresión, en tanto se van larvando en el tiempo o tienen un antecedente de predisposición familiar, van desarrollando de manera creciente y más vale atenderlos de manera integral a tiempo. 

Cuando me refiero a “de manera integral”, quiero decir que en la generalidad de los casos existen también problemas con la personalidad derivada de nuestro desarrollo en la vida. El ideal de tratamiento en estos casos es la combinación de psicofármacos (para regular el desequilibrio afectivo) y psicoterapia (para apuntalar la integración y conciencia de nuestros recursos y problemas).

Cuando uno empieza a sentir que los demás nos ven de manera negativa, suele ser que nosotros mismos no hemos logrado mirarnos en el lugar de lo que somos y proyectamos en los demás lo que es una creencia que en principio nos habita. No es infrecuente, en estos casos, que uno viva a la defensiva y reaccione con resentimiento.  Si estos afectos nos habitan, es difícil que prevalezca “el lado bueno” y amable, afectos en los que, seguramente, nos gustaría prevalecer.

En resumen, conviene una buena evaluación, que integre la consulta al psiquiatra y al psicoterapeuta. Parece necesario que, por un tiempo y de manera regular, tome algún antidepresivo, ya que tiene una carga pesada que no va a resolver solo con psicoterapia. Tome el medicamento, que le recete el psiquiatra, sin prejuicios. Suponga que tiene la presión alta y le dicen que tiene que tomar algún medicamento; es lo mismo, necesita equilibrar algo que anda desequilibrado en el ánimo y no le permite lograr plenitud.


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