lunes

2015/01/28 Sobreprotección o necesidad de apego materno…

Hola doctor:
Mi hijo tiene 8 años, su papá y yo no vivimos juntos, me acostumbré a hacerlo todo con mi hijo, desde despertarnos hasta acostarnos, pues no tiene gran cercanía a su padre.
El hecho es que desde que nació siempre dormimos juntos, por razones demográficas más que nada, pero hace un tiempo que duerme solo en su cama porque ya está grande, solo que en las madrugadas busca acostarse conmigo y yo me echo con él un rato hasta que se duerma y se quede tranquilo.
La verdad me preocupa estar aniñando a mi hijo, acepto que lo he sobreprotegido, y lo engreímos mucho en mi casa, pero como que le falta esa figura de varón en su vida.
A mi a veces hasta me levanta la voz, pero a mi cuñado le tiene ley, cosa que a su padre le disgusta, y le ha prohibido que hasta le llame "papito".
No le impongo ninguna presencia de varón a mi hijo, pero mi papá que es su abuelo y mi cuñado tratan de hacerlo sentir varón, pero no se como lidiar con las ideas de su padre.
Cree que sea buena idea que ya esté mas días con su papá, considerando que él tiene otra familia, cómo lo desapego de mi, para que no sea aniñado ni nada.
Yo fui criada de una manera muy tradicional, por eso a veces me choca que la libertad que su padre y su familia tenga lo confundan; pues, para ellos es muy normal recibir a las parejas de su padre que han sido bastantes, y a veces mi niño me reclama que no le he dado hermanos, cuando le explico que tiene los hermanos que son hijos de su padre se enoja conmigo porque dice que no salieron de mi barriga y su papá me echa la culpa de que mi niño diga que no tiene hermanos.Su consejo me servirá de mucho. Dios le bendiga doctor.

Gracias por la consulta.


Estimada amiga, gracias a usted por contribuir con este espacio de consulta… Ojalá “tuviera más hijos”, es decir, más consultas. Pero, la realidad es ésta: de vez en cuando alguien encuentra el espacio y eso me pone contento.

Bueno, el proceso natural de un apego con el hijo pequeño es de una dedicación total, un encuentro de absoluta devoción, hasta que llega un momento en que paulatinamente se va haciendo lugar para la autonomía de ambos, tanto del hijo como de la mamá.

Parece que ha cargado usted sobre él sus propias necesidades de tener a alguien cerca, alguien que la acompañe en su soledad o vacío personal. Eso no es bueno para ninguno de los dos. Usted podría haber encontrado alguna alternativa de pareja y rehacer su vida. Su hijo podría haber desarrollado mayor autonomía y manejo de realidad como para no sentir que la realidad que le ha tocado vivir sea un motivo de protestas o reclamos.  Es como si hubiera vivido en una suerte de burbuja “eterna” y sentir que ahora la “tiene” que dejar no es fácil.

En este proceso, se trata no solo de instalar una presencia paterna, vía abuelo, cuñado o el papá mismo. Es muy importante que su trato con él varíe, que lo trate de acuerdo a su edad y no tenga temor de ponerle límites cuando sea necesario.  De no ser así, pronto simplemente pasaremos a un capítulo de “buenos y malos”, sin mucha noción de lo que es adecuado y/o justo. Toca crecer y es importante decirle adiós a la infancia. El posible “aniñamiento”, que menciona, es un riesgo para el resto de su vida. 

Pero, la primera que requiere aceptar el separarse, es usted.  Paulatinamente, busque espacios personales y, eventualmente, hágale algún lugar a la posibilidad de una nueva pareja. Rescátese del lugar entrampado en el rol de mamá, reencuentre a la mujer.  Esto ayudará mucho a generar el espacio necesario para que su hijo se desapegue y se sienta en el mismo reto, sin temor a que todo se derrumbe y sin enredarse en reclamos que solo alcanzan para denunciar la dificultad de encontrar su propio espacio. Cuiden que todo sea paulatino, sin forzamientos, pero con firmeza, con convicción de qué es lo que toca.

Bueno, espero que le sean útiles estas reflexiones…

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