lunes

2014/09/09 La delgada línea roja

Hola doctor

Tal vez me atrevo a consultarte porque somos colegas, no de psiquiatria, pero si de medicina. Mi área es la estética. Me ha pasado que siento atraccion hacia alguna de mis pacientes, una vez crucè la linea y luego de una consulta invitè a salir a una de ellas. Tuvimos una bonita relacion que ya finalizó, pero me está pasando de nuevo. Y siento algo de.culpa, tal vez el que dirán de los colegas. En tu area se que esa es una linea que no se cruza, pero en la mia tengo dudas. Hay una nueva mujer que conoci siendo mi paciente y siento atraccion hacia ella, no he hecho ni dicho nada fuera de mi consulta, simplemente hablamos durante ese tiempo y nos reimos bastante al hacerlo. Tal vez algo en mi dice que no es correcto, o me siento falto de etica. Tengo algunos años ejerciendo. Por eso se me ocurriò consultar. Incluso siento que me estoy encariñando con esa mujer. No se que hacer ¿es malo cruzar esa linea? ¿Es malo sentir cariño?, yo creo que no. Como mèdico recurro a que tengas una posible empatia conmigo y entiendas mi.situacion, como psiquiatra eapero de ti una "consulta" No se si permitirme avanzar y aceptar lo que siento, no se si considerarme un perverso. ¿que opinas tu?


Estimado colega:

Es una pregunta bastante difícil de responder. Lo primero que habría que precisar es si usted es soltero, si está libre y dispuesto a comprometerse… en cuyo caso es posible enamorarse de una paciente y emprender una relación formal, que puede o no culminar en matrimonio… pero cuando ella ya haya dejado de ser su paciente, cuando haya pasado el tiempo suficiente para que no siga presente la vulnerabilidad especial que otorga al paciente su dependencia emocional frente al profesional que la está atendiendo.

El tema con la ética es que el/la paciente nos coloca en una posición delicada frente a su entrega emocional, la cual, por juramento, debemos renunciar a utilizar en beneficio propio. Eso no significa que no nos movilicemos emocionalmente, pero estamos comprometidos a no cruzar la raya. 

La situación es difícil, pero lo más ético sería la renuncia.  El caso es similar al que tenemos que sostener frente a nuestra hija o a alguna mujer de la familia cercana que nos ha otorgado su confianza y por la que eventualmente sintamos algún atractivo o excitación: tenemos que conservar y respetar las distancias y los parámetros que son indispensables en nuestro orden generacional, profesional y social.

Si se está reiterando el encontrarse involucrado emocionalmente con sus pacientes, habrá que preguntarse si no hay algún “temita” pendiente de procesar en su mundo emocional infantil (aunque todo parezca muy adulto).  Fíjese que usted mismo siente culpa por lo que ocurre. 

El asunto es que trabajamos en áreas donde es fácil la movilización afectiva, por lo que es mucho más importante tener claro el manejarnos dentro de parámetros que impliquen una suficiente capacidad de renuncia. 

Ahora, si es usted soltero, tal vez considere que con el cariño y atracción por esta nueva mujer, podría surgir un lazo consistente… pero... ¿no será que le es difícil comprometerse en una relación formal?

¡A poner las barbas en remojo mi querido colega…!

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