lunes

2014/02/24 Un niño travieso y tierno

Estimado doctor:
Soy madre de un niño maravilloso, travieso y tierno, él tiene 7 años, nunca vivimos con su padre, pues nos separamos en mi embarazo porque él se enamoró de otra persona.
Vivimos junto a mis padres, hermanas y cuñado, una vida dentro de todas sus limitaciones agradable, tyranquila, aunque mi pequeño siempre dice que la casa es muy aburrida y cuando ve que me pongo triste por lo que dice, intenta disculparse.
Mi consulta es la siguiente: Mi chiquito siempre me pregunta si lo amo o lo odio, yo siempre le digo que lo adoro y le doy gracias a Dios porque él ha sido mi mejor regalo, pero la pregunta ¿me quieres mami? es una constante, me preocupa que no perciba mi amor en toda su magnitud.
Soy maestra de kinder y dedico tiempo a mi trabajo, además estoy estudiando una maestría lo que algunas veces me hace ausentarme de casa por algunas horas, pero mi niño siempre me dice que yo me voy y que nunca estoy con él.
Acepto que algunas veces es agotador, tomando en cuenta que su papá si bien es cierto es muy querido por mi pequeño, lleva una relación muy distante con él y las pocas veces que lo visita llega feliz, porque dice que estar en casa de papá es divertido, pues encuentra niños de esa edad.
Dígame doctor ¿estoy fallando en algo? ¿cómo puedo hacer para mejorar alguna situación que esté mellando la autoestima de mi niño adorado?
Gracias por la respuesta.

Estimada:
Para empezar, que me cuente que es “divertido y tierno” equivale a que es saludable. Sin embargo, claro, no es perfecto y enfrenta las incertidumbres propias de su circunstancia, que es, dicho sea de paso, un patrón en las familias “modernas”: padres separados o que están poco en casa… En su caso, hay que tener en cuenta que tiene también a los abuelos. Importa mucho que, por más que los adoremos, colaboremos a establecer puentes sólidos entre el niño y aquellos que compensan nuestras ausencias; en otras palabras, evaluemos si hay afectos en el entorno que no nos hagan tan “indispensables”. Si cuenta con el afecto de los abuelos, es posible tener a ese niño tierno y juguetón creciendo de manera saludable. Si la casa le resulta aburrida, es probable que necesite estar con otros niños… o, quizás, jugar un poco más con los adultos, pero, eso sí, juegos de niños.
De lo que sí tendríamos que preocuparnos es de que él se preocupe por usted o que se sienta culpable de que usted se ponga triste. Acepte que usted no es perfecta ni culpable. No hay nadie perfecto en la vida; tampoco las mamás. El “¿me quieres?” puede ser tomado en clave menos dramática, como un pedido de cercanía en ese momento, no como un reclamo por la ausencia.  Es necesario que en ese instante el afecto fluya natural (no por culpa o “responsabilidad”).
Procure no “preocuparse”, simplemente “ocúpese”, sea natural.  Lo que a veces complica a los niños son nuestras reacciones (muchas veces teñidas por la culpa). Sea natural, espontánea, juegue con él.  

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