lunes

2011/02/15 Una adulta de 18

Estimado doctor,gracias por esta oportunidad soy madre de una adulta de 18 años, ella ahora está muy rebelde no quiere estudiar ha jalado cursos, quiere irse a estudiar fuera, se consiguio un trabajo para trabajar en una playa con estadia etc pero yo n puedo dejarla soy divorciada y me divorcie cuando ella tenia 8 meses de nacida bueno la relación se termino y con la ayuda de mis padres salimos adelante, mis papas tambien se preocupan por ella hasta han ido a la universidad a hablar con el decano en fin todo para ella esta mal todo es negativo, hemos ido con un psiquiatra y nos ha dado un medicamento para levantar el estado de animo, pero mi hermano me aconseja que mejor tratemos el problema con un psicoanalista porque al parecer mi hija no sabe lo que quiere y cree que todo lo que brilla es oro, estoy muy preocupada por esta situación, todo esto me afecta tengo lupus y no puedo estar con tantas preocupaciones, quiza me pueda aconsejar y/o decirme algun lugar donde podamos hacer las terapias y pueda afrontar el futuro


La adolescencia es un período de la vida muy complicado y se caracteriza por inestabilidad, rebeldía, confusión y voluntarismo. Se da una tendencia a la idealización y frecuente confrontación con los padres y la autoridad en general. Este período dura hasta los 19 años, algunos lo extienden hasta los 21 y, podríamos decir, que en nuestro medio dura unos años más, particularmente si la familia o la estructura social entra en el juego de la confrontración.

Una forma de reaccionar frecuente de los padres es preocuparse. Esta es una manera de quedarse en tensión y predisposición antelada a todo lo que le pueda ocurrir a nuestro hijo. Donald Winnicott, un psicoanalista inglés que se dedicó al tratamiento de niños y adolescentes, solía decir que, en vez de "preocuparnos", de lo que se trata es de "ocuparnos". Eso supone una forma adecuada de ponerle límites y dar atención a los problemas de fondo(los que su hija parece tener). Esto supone ponerla en manos de un especialista, tal como lo sugiere su hermano.  Lo pertinente sería un psicoterapeuta de orientación psicoanalítica, dedicado a adolescentes.

Cuídese, el Lupus no se beneficia del estrés. Confíe en otros para solucionar este problema. Los padres, en esta etapa, se involucran de tal manera que no favorecen la solución. Cuídense ambas, les va a ir mejor.

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