lunes

2010/03/01 El que pide con temor invita a que lo rechacen

Soy Patricia... Pato, de Argentina.


"El que pide con temor invita a que lo rechacen"...su proverbio chino que me movió a consultarle por un problema pequeño que tengo con mi director de tesis, un psiquiatra como Ud. Entre corrección y corrección vía e-mail de mi tesis de lic. pasan meses en los cuales junto angustia, tristeza, bronca y desesperación, las que descargo brevemente mandandole mails que no responde exponiendo una excusa conveniente como para hacerle acordar que estoy esperando que corrija, que existo!. Siempre comienzo esos mails disculpándome por molestarlo y haciendole saber que sé que está muy ocupado...y el problema me pregunto y le pregunto no será en esto de pedir con temor, hay otra forma de esperar más agradable?, Es consciente este señor de mi necesidad de recibirme y trabajar, más aún cuando soy una persona grande?. Ya está Dr. Pedro podría conciliarme con la vida?.Podría enseñarme otra forma de pedir más efectiva?


Muchas gracias por su humildad, sabiduría y mansedumbre.



Estimada Patricia

Pato…gracias por regalarme con su consulta, más aún si parte de haber leído uno de mis artículos. Siempre es grato saber que son útiles.

En este caso, la ha movido a reflexión…y, la acompaño en ella...Vale preguntarse ¿qué pasa que este hombre (con el que me compara: “psiquiatra como usted…”) no le responde….?

Partamos de la pregunta siguiente ¿por qué eligió este asesor de tesis… ¿sabía como se comportaba con sus asesorados…?, ¿es alguien con alguna historia de maltratar a la gente?, ¿se trata de alguien demasiado encumbrado por sí mismo? Porque, si bien es cierto que usted tiene lo suyo por la forma en que siempre está pidiendo perdón por molestar, de la otra parte hay alguien con ganas de hacer sentir al resto que él es quien manda. O, por lo menos, con poco respeto al honor al que hay que hacer mérito por haber sido elegido como asesor.

Volviendo a lo suyo, parece haber alguna dosis de timidez. Creo que necesita acunar algo más que esa rabia que la victimiza, hacerse de las ganas suficientes de que la culminación de su carrera sea decisión propia, más allá de los méritos de una tesis. Con un poco de valor y decisión, es posible que tome al toro por las astas. Hable en directo con él, búsquelo donde sea pertinente y prudente. No tiene que ser agresiva, pero con firmeza y decisión es posible que sea tomada en cuenta de manera diferente a las respuestas a sus correos.

Tenga en cuenta que su correo me ha movido a responderle pronto, me estimula. Me invita a animarla, a sacudirla un poco para que se decida a dar el paso que falta. En ese sentido, vea que tomar iniciativas de pedir apoyo, consejo o lo que sea, no siempre tienen respuestas de rechazo o ninguneo. Depende ya de usted sostenerse en el aliento y tomar impulso, no hay fórmula mágica, la acción pertinente brotará de usted.

Algún otro pensamiento de por ahí dice que no es de sabios dar consejos. Pero, pienso ahora, tampoco es sabio desperdiciarlos, si es que realmente queremos resolver nuestra coyuntura.

Me hace gracia la atribución de mansedumbre que me hace. Creo que apenas si califico para la humildad, con estas pretensiones de iluso consejero.

Le deseo suerte, libérese de esta situación, no lo deje más al tiempo, tenga más seguridad y convicción de lo que verdaderamente es digno de usted y propóngase conseguirlo.

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