lunes

2010/01/28 No importa

Hola mi nombre no importa, desde hace algunos años he sufrido de cambios en mi estado de ánimo, hace un año más o menos me sometí a un tratamiento para mejor mi autoestima, mi seguridad y mi forma de ver la vida, era un tratamiento de psicoterapia y se llevaron a cabo dos secciones de hipnosis.

Sin embargo tuve algunas recaídas que me bloquearon e hicieron que se callera esa seguridad que sentía. A veces me siento mal pero trato de no recaer tanto pero me da la pensadera me pongo nostálgico porque soy homosexual y las cosas en este medio no se me han dado como yo esperaba una pareja estable, el ser atractivo pero no conseguir ciertas cosas en este medio a veces me ponen a pensar, sin embargo quiero dejar de pensar que eso es lo mas importante de la vida porque se que hay otras cosas mas importantes pido su ayuda quiero ser mas seguro seguro de lo que soy y de lo que tengo y no envidiarle nada a nadie como a veces me trata de pasar.

Estimado amigo anónimo:

Me ha llamado la atención (y por eso el título de mi respuesta) el inicio de su presentación “hola, mi nombre no importa…”

Creo que ya desde ahí nos muestra cómo hay un tema pendiente en relación a “ser importante”. Importante para alguien, importante para sí mismo, tener la experiencia de sentirse importante.

A veces, en el comienzo de la vida, nos habituamos a “ser importantes” a partir de hacer o ser lo que los otros quieren que hagamos o seamos. Esto suele dejar vacíos en la sensación personal de ser importantes simplemente porque somos nosotros.

Andando en los tiempos, podemos llegar a confundirnos en nuestro afán de lograr esa “importancia” y hasta, sin darnos cuenta, haber aprendido a ocultarnos o a no mostrarnos con sinceridad o espontaneidad por temor a no ser mirados, reconocidos o comprendidos.

Entonces, resulta que, paradójicamente, nuestra búsqueda se entremezcla con formas que simultáneamente invitan a una mirada, a una cercanía, pero que, a la vez, la evitan. Lo dramático de esto suele ser que no nos damos cuenta de lo que estamos haciendo y de los efectos reiteradamente frustrantes que genera nuestra conducta.

Sugiero que el inicio del rescate de la importancia de sí mismo parta de conocerse mejor y, en ese sentido, lo puede ayudar mucho una psicoterapia psicoanalítica que, a diferencia de la hipnosis, permite que los recursos para construir sólidamente su relación consigo mismo partan de su propio esfuerzo.

Compárelo con el ir al gimnasio. Lo importante es perseverar. Los efectos se ven en el mediano o largo plazo. Dude usted de la espectacularidad fugaz de logros que no comprometen su esfuerzo.

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