lunes

2013/06/18 Sobre el dolor y la culpa

Hola Doctor, mi pregunta es saber si es cierto q cuando uno siente mucha culpa, es por q tiene mucho dolor emocional??

Estimado amigo:

La culpa puede ser expresión de muchas cosas.  En su nivel más saludable, es el motor de lo que llamamos “reparación”.  En ese sentido, es la toma de conciencia de haber cometido una falta o un error que ha causado daño a otro o a uno mismo, lo que suele ir acompañado de distintos grados de dolor. Pero, lo importante es que moviliza el acto reparativo y facilita la corrección del error o de la falla en la conducta que ha movilizado la molestia en el otro.

Repito, éste es el nivel más saludable. La consecuencia del manejo de la culpa, de esta manera, puede ser la obtención del perdón, de la absolución, de parte del otro afectado, o la corrección de aquello que nos puede estar afectando a nosotros mismos.

Cuando hay culpa sin dolor, es probable que no haya profundidad en la toma de conciencia y que el manejo de la misma nos lleve al facilismo de la disculpa momentánea, lo que casi siempre nos lleva a incurrir nuevamente en la falta o en el error, ya que el dolor de la culpa, lo dijimos anteriormente, moviliza la corrección de la falta.

Otros casos hay en que la culpa aparece como difusa, desproporcionada, distante de una causa que explique suficientemente su intensidad.  Esta suele ser producto del desarrollo en un entorno disfuncional, en el que el reproche o la condena han sido más bien una descarga agresiva de parte de los demás hacia uno.  En estos casos, uno es “condenado o condenado” y, peor aún, sin posibilidades de llevar a cabo actos reparativos.

Se producen, así, dos resultantes posibles: uno se hace a la dinámica, se “adapta”, mostrándose siempre culposo, temeroso a la desaprobación, con el sentimiento de estar cometiendo errores; o, se puede optar por negar cualquier motivo de culpa y entrar en una confrontación reactiva, defensiva, lo que deriva en conductas irresponsables o, más bien, provocadoras.

La culpa más penosa es aquella que surge cuando el dolor que la acompaña es producto de un sentimiento de origen muy temprano, cuando el infante está esperando una respuesta afectiva y ésta no llega.  Entonces, el niño siente que el vacío de la respuesta afectiva, esperada por él, es motivado por algo que él hizo o dejó de hacer. 


Mire, me ha hecho usted pensar mucho sobre la culpa.  Ojalá logre trasmitirle, como mínimo, que su consulta me ha resultado estimulante y que es bueno preguntarse sobre estas cosas hasta rescatar el sentido de lo positivo del dolor y de la culpa porque siempre nos remitirán a algo pendiente de resolver. 

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