lunes

2012/04/30 Contra la espada y la pared

Hola Dr. tengo una pregunta, estoy contra la espada y la pared. Llevo una relación de más de 2 años, con un hombre maravilloso de 43 años, la gente me dice que la juventud mía que solo tengo 25 años, contra alguien que ya lleva toda una vida por delante y 2 hijos de otra persona. Siento que lo amo con todo mi corazón, pero cuando me dice que debe estar con los hijos, me derrumba y siento que no puedo más con ésta relación. Me ha propuesto matrimonio y le dije que no, porque no lo puedo aceptar con los hijos. Necesito por favor me ayude con orientación, ya que es un excelente padre y no sé si eso me generará conflictos más adelante. Muchas gracias por su ayuda.

Estimada amiga, parece que no hubiera solución… por lo menos si partimos de un “estar en contra…”. Sus jóvenes 25, contra los 43 de este maravilloso señor, me hacen pensar que hay cuestiones inconscientes que interfieren con el “encuentro”.

Es muy frecuente que esta diferencia de edades suponga la idea de una relación prohibida. Es posible que la condición en la que se está dando el vínculo esté cargada más por una condición de enamorada – hija (en conflicto natural con los hijos de este señor) que de esposa-madre, en cuyo caso, estaría ocupando el lugar de “la otra” a quien sentiría así que ha destronado. Muchas veces lo que nos pasa es que tenemos pánico a un compromiso mayor, la relación resulta así tolerable mientras no se plasme en un matrimonio.

Por otro lado, el que lo registre como “excelente padre” la convoca a que sea usted también una “excelente madre” de sus hijos (los de él y los que pudiera tener con él). De cualquier forma, se pueden hacer muchas especulaciones interpretativas de lo que pasa. Trato tan sólo de dar algún ejemplo con lo que digo. Convendría que examine con un terapeuta cuáles serían las lecturas más apropiadas para saber las razones de su dificultad en concretar un matrimonio con él. No existen razones formales para que esto no sea viable. Las interferencias parten de su interior, de sus temores y fantasías personales.

No decida nada si no revisa antes un poco sus motivaciones personales. No es tampoco conveniente hacerse de decisiones “heroicas” y lanzarse a un matrimonio que tiene un futuro incierto por las razones que me cuenta.

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