lunes

2013/08/13 Descubriendo quién soy

Un cordial saludo doctor y muchas gracias por todo.

Perdone la extensión, en el comentario anterior recomienda eso de encontrarse a sí mismo y esa es mi pregunta: ¿cómo lo hago?, ¿cómo descubrir quién soy?, ¿cuál es el propósito de mi ser?; tengo 31 años con una vida ya casi realizada y siempre pensé que lo tenía claro; desde que tengo memoria mi deseo era formar un hogar bien integrado y dar bienestar a mis seres queridos y demás personas, aun no he concretado eso(y deseo hacerlo) pero me doy cuenta que eso no lo es todo, hay algo adicional, algo más, algo que es muy importante para nosotros y que será de mucha utilidad para los demás; pero me es difícil encontrar mi camino, me examino desde mi infancia, reflexiono, pienso en mis destrezas naturales, lo que me gusta hacer y me confundo, tengo temor de volver a elegir mal -no puedo darme ese lujo- gracias a Dios he tenido talento en muchas áreas y no se cuál explotar y poner al servicio de los demás, trato de no preocuparme por lo económico porque sé que eso alterará mis decisiones y no me dejará ser lo que en verdad soy. A los 16 ingresé a la univ. y en ese entonces no pensaba en cuánto voy a ganar sino qué voy a aportar, esta carrera fue decepcionante (quizá no tuve buenos maestros) no era lo mío pero aun así lo llevé bien; me da mucha pena ver que ahora las personas dan mucho valor al tener, muy materialistas, muy consumistas... Si debo hacerlo estudiaré una segunda profesión o haré lo que sea necesario, quizá ya no sea tan listo, rápido o creativo como cuando tenía 16 pero mi espíritu de no rendirme sigue intacto. Le conté esto a mi Padre y le salieron las lágrimas, se dio cuenta que por estar muy preocupado en afanes de la vida había descuidado su propio camino...Oriénteme por favor. Gracias


Estimado:

Quizás el primer paso al encuentro con uno mismo es la conciencia del desencuentro. Lo frecuente en nuestro desarrollo es el deseo de recorrer el mapa que nos conducirá al tesoro de ser… y, de pronto, nos damos cuenta de que todo se reduce a hechos, “realizaciones”, que no necesariamente reflejan el sentido de nuestra búsqueda.

Suele ser que sintamos algo como un vacío, ese “algo falta” al que usted se refiere.
No siempre se trata de que hayamos estado haciendo lo incorrecto o equivocado. Es más, es posible que hayamos desarrollado talentosamente una vertiente profesional o laboral para la que estamos dotados… pero nos cuesta sentir que el ejercicio nos llena, algo falta. Ocurre que nos sentimos decepcionados con la tarea y/o con nosotros mismos. Entonces, a emprender una nueva ruta (¿quimera?).

Cuando usted menciona “que no se rinde”, induce a pensar que está luchando contra algo, una suerte de adversidad que hace que el camino no sea, por ejemplo, algo como simplemente fluir y realizarse en el simple expresarse a sí mismo en lo que hace. En ello tiene un mérito especial el valorar el calor o la pasión que uno le pone a lo que hace, realizándose en el día a día.

Otra de las cosas en las que pone cierto énfasis es en el mundo materialista en el que nos desarrollamos. Éste parece un punto crucial, usted anhela un desarrollo que tenga que ver con la sensibilidad humana, con el vínculo, con la amistad o la familia. Esto se ve claramente en su anécdota de lo que le ocurrió al conversar del tema con papá: él se puso a llorar, consciente de que le pasó lo mismo que a usted; estaba tan dedicado a la búsqueda de su camino, que no tuvo tiempo para acompañar a su hijo en su propio desarrollo, en lograr una mayor intimidad con usted.

Quisiera aclarar esto último. Ocurre con muchísima (y lamentable) frecuencia que los padres nos comportamos de manera responsable y somos capaces de preocuparnos de que no les falte nada a nuestros hijos, pero algo falta en ese esquema responsable y es que la intimidad simple, la relación sencilla y natural no siempre está presente. El apoyo que recibimos es útil, pero nos falta esa presencia dispuesta sin concesiones, distinta a la presencia preocupada.

Lo dicho es más complicado si ingresamos en el escenario del período más temprano de nuestro desarrollo, cuando se sientan las bases de las relaciones afectivas futuras. La relación con mamá tiene que ser muy “conectada” para activar nuestros talentos básicos emocionales. En fin, el tema es largo y su nota da para muchas reflexiones.

Sugiero que se tome unas sesiones con un terapeuta y oriente el camino a seguir. Creo que cuenta con una motivación y voluntad que van a ser útiles para su futuro, pero necesita aprender un poco de lo que hay que aprender desde una mirada interior.

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