lunes

2013/10/01 Esquizo-obsesivo

Dr. Gracias po su respuesta
Tengo un hijo de 16 años, el siempre a sido desde muy niño muy irritable, siempre oposicionista y negativo a todo, lo eduque sola, trabaje para q no le falte economicamente nada, lo llene de muchas cosas materiales, lo amo muchisimo siempre trate de demostrarle mi amor, a pesar de no ser muy expresiva, desde pequeño estuvo en terapias, porque siempre me fue dificil criarlo, ahora q tiene 16 es cada vez peor, hace un año va al psiquiatra, lo vengo medicando desde entonces, se a puesto muy violento, cuando le restringo algo o le niego un permiso se llena de mucha ira, no puede canalizar su frustaciones, no tiene muchos amigos, siento q a pesar de l medicacion y terapias conductuales q sigue no mejora, porque sigue muy alterado, no se si sea un problema conductual o es algo mas profundo, le han echo muchas pruebas, exámenes, me dice el dr. Que es ezquizo obsesivo, lo que observo es violencia, ira descontrolada y desproporcionada espevualmente conmigo, se logra controlar von el resto, ansiedad, baja autoestima, poca tolerancia a la frustracion, pocas habilidades sociales
Le agradecere sus comentarios porque siento que no mejora, q debo hacer.


Estimada señora:

El diagnóstico que le han dado y por el cual está recibiendo tratamiento supone una afectación importante de la estructura mental y funcional de su hijo.  Las manifestaciones que usted relata y que son tan difíciles de controlar corresponden a este cuadro. 

El eje del tratamiento en estos casos son los medicamentos (psicofármacos).  Igualmente, la terapia conductual es lo indicado. Pero, cada caso es diferente y pudiera por ese motivo requerirse de alguna observación desde la comprensión de sus afectos y emociones, desde otros aspectos de la personalidad. 

No sería desdeñable que se le haga una evaluación por parte de un psicoterapeuta psicoanalítico.  De hecho, estos son los momentos en los que hay que poner todos los esfuerzos para que la enfermedad no desarrolle todo el potencial de deterioro que tiene.  Importa que las crisis y los síntomas estén bajo control. 

Por su parte, y ya que lo reconoce ampliamente, tome en cuenta que no es conveniente engreírlo o tratarlo como “pobrecito”.  Existe algo que se llama “ganancia secundaria de la enfermedad” y esto es algo que se produce cuando tratamos a nuestros parientes con un afecto de pena o lástima, con una emoción que puede resultar siendo como un premio, lo cual refuerza las actitudes y comportamientos inadecuados.  Tenga en cuenta las indicaciones que se le dan.  Aunque pudiera incluso disgustarle saber que tiene que limitar la expresión de sus afectos por él.  Si bien es necesario tenerles mucho afecto, es indispensable ayudarlos a encontrar los límites, que sólo una actitud firme puede aportar a la hora que se requiere.

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