lunes

2017 04 07 Mi religión o él

Necesito ayuda urgente.
Tengo 17 años, mi problema es que llevo un año de andar con un chico (que conozco desde que tengo 9 años en mi escuela) que no es de mi religión, no pertenece a la iglesia en la que estoy. Mi papá y mamá son los lideres de la congregación. Ellos me prohíben tener una relación con él, me dicen que no me conviene, que no puedo dar ese ejemplo a los que asisten al grupo y dicen que la única forma de que podamos estar juntos es que él se una a nuestra iglesia para estar en armonía, es decir, sólo puedo andar con alguien que comparta mi religión.
La verdad es que YO ESTOY DE ACUERDO con estar con alguien que se sienta a gusto si le hablo de Dios, que comparta mis creencias, que se sienta dichoso de tomar una biblia para analizarla conmigo y no que tenga que estar obligandolo, etc. Toda mi familia es de mi religión y yo amo que sea así porque he estado en esto desde que nací. Eso va en mis principios.
He platicado con él y me ha dicho que no tiene ningún interés en "esclavizarse" en una iglesia y ceñirse de tantas normas, en otras palabras NO QUIERE SER DE MI RELIGIÓN, pero que NO quiere terminar conmigo porque dice que soy muy especial y única para él, que ha mejorado conmigo.
La verdad es que el chico no es un ángel hecho persona porque muchas veces me ha propuesto cosas indecentes (sé que a esta edad pasa a menudo) que a la larga, me he dejado llevar y las he hecho queriendo, él ya tiene experiencia con chicas. Amo a ese chico por lo que es, por su personalidad, físico, inteligencia, etc. Pero muchas veces me siento culpable por defraudar a mis papás viéndome con él a escondidas.
Aunque sienta muchas cosas por el chico tengo mis dudas con él. Viene de un hogar en donde su madre lo abandonó cuando era bebé, su padre se encargó de él y... años después consiguió una nueva esposa con la cual tiene 2 niños. Platicando con su padre, me puedo dar cuenta de lo machista que es, y cuando era niña, me daba cuenta de lo fuerte que era con su hijo (en el instituto), mi chico en la niñez era realmente violento, rechazaba a las niñas, las trataba mal, las despreciaba, era indisciplinado, le gustaba llamar la atención.
Un año atrás cuando me reencontré con él, analicé lo orgulloso que estaba, nada era lo suficientemente impresionante para él, era arrogante, de carácter fuerte y las chicas morían por él, era el típico patán. Pero estando conmigo este tiempo, he notado mejorías en su personalidad.
Por otro lado, su madrastra tiene preferencias con sus hermanastros obviamente porque son sus hijos de sangre, él se siente despreciado y muchas veces él me ha comentado lo solo que se siente en casa a pesar de que permanezca llena y encuentra en su papá el único refugio.
Tengo un dilema enorme porque he pensado en rebelarme en contra de mis papás a los 18 e ir por lo que quiero, decidir por mí misma, pero tengo mucho miedo a fracasar con el chico por todos los problemas anteriormente mencionados y regresar a casa derrotada a pedirle perdón a mis papás.
¿Qué debo hacer? Estoy muy confundida y triste porque no quiero dejarlo pero tampoco quiero decepcionar a mis padres y a todo lo que soy como persona.


Me encantó tu carta. Eres bastante observadora y, bueno, estás en la edad en que no solo enfrentamos nuestra sexualidad y el amor, también está el reto de conocer la vida por nosotros mismos, cometer nuestros propios errores, asumir nuestros propios riesgos. Y, nada más subversivo que el amor.

Yo creo que el tener tus principios muy bien cimentados te garantiza el que lo que emprendas lo harás con entereza y suficiente honestidad como para no enceguecer. Supongo que irás madurando con la experiencia, integrando aquello que eres y lo que eres capaz de ser. 

Lo que es más terrible en la vida es fallarse a uno mismo, tener que dejar de ser uno mismo por algún mandato al que nos tenemos que someter. No tendría que ser incompatible el tener diferencias de credo, si somos personas de bien. Lo más importante es poder tener el discernimiento suficiente para reconocer si lo que hacemos lo vale, si es un acto de bien, aunque sea diferente y, eso también, atrevernos a ser diferentes y que un diferente puede ser, de otra manera, una persona de bien.

La relación que ustedes mantienen, ha permitido que lo mejor de él emerja, que los valores más allá de lo atractivo que puede ser para tu naturaleza de mujer... lo valoras como persona, tanto como te valoras a ti misma. Y, si las cosas cambiaran en él, en ti, o en vuestra relación futura, sabrás tomar las decisiones que correspondan o consultar con la humildad de esta carta. 

Y, no te olvides que a tu edad se idealiza mucho y los enamoramientos pueden variar su intensidad con el tiempo; entonces, pudiera ocurrir que la relación encuentre su fín y tengas la satisfacción de haber vivido esta etapa de tu vida, aprendiendo de la experiencia. 

Si sigue, magnífico, que sea la madurez de una familia que se nutre del reconocimiento y respeto mutuo. Así es que… nada está escrito respecto al futuro. Solo queda el valor de explorar con apertura, crecer en la experiencia… sin perder nuestra esencia.

Aquí estamos para acompañarte…. Suerte!!



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