lunes

2010/11/04 ¡Que no panda el cúnico...!

Doctor nose que hacer, quiero y no quiero retirarme del ciclo de la universidad. Pienso que tengo depresion y ansiedad, no puedo estar en un salon xq me tengo q ir, huir, simplemente me pongo nerviosa. No duermo bien, no tengo motivacion, por lo menos no constante, hay personas que no me dejan "caer" como mi padre y algunas amigas, de rato en rato me motivan pero no es permanente, desde que ingrese no tengo ganas de estudiar, llego tarde, y mis nervios estan raros, huyo de los laboratorios, cambios de humor constante, se que necesito ayuda pero no tengo fuerza para salir, no las encuentro, simplemente quiero cerrar las cortinas y dormir hasta q me duela el cuerpo (eh estado haciendo eso) siento que debeo salir de esto pero ya! si es posible en una semana. Ese es tambien problema xq se q me tomara tiempo, pero me desespero y al final no hago nada, tengo 20 años segundo ciclo de universidad, me siento vieja, no soy sociable, me siento fea, nose si pueda llevar un tratamiento en paralelo al ciclo, xq mis notas estan bajas puros 11 o 12,x eso nose si retirarme, o si sere capaz de salir adelante paralelo al ciclo. El ciclo pasado jale un curso, y no quiero que este ciclo baje mi ponderado, eso es importante x lo menos en mi universidad q es nacional. Que me recomienda.


... quiero decir, que no cunda el pánico.

Yo pasé por una etapa así. Cuando tenía 20 años, tenía que salirme de clases cuando apagaban la luz. Pensé muchas veces en dejar la carrera. Uno se desespera y no ve la salida... y, es real, no hay salida. Lo que uno siente es eso, no se lo inventa. Es como nadar a contracorriente: mientras más se esfuerza uno, menos avanza y más se desgasta.

Tu cuerpo te duele ya, como si hubieras estado nadando a contracorriente desde hace mucho.

De lo que se trata es que, por favor, te detengas un momento… Si dejas de patalear desesperada, con riesgo de ahogarte, la corriente te llevará a un punto de remanso. No pasa nada si te permites un remanso (parar un rato). Tienes que reconocer que necesitas ayuda. Empieza por ti, no te exijas más si ya estás agotada.

De lo que se trata en la vida es de realizarnos como personas y eso nunca debe depender de unas notas o de una calificación universitaria. Hay una necesidad básica que es estar bien con uno mismo, encontrar nuestro ritmo y equilibrio como para hacernos a la vida sin colapsar.

La angustia y la depresión son fenómenos fisiológicos que la naturaleza ha instalado en nuestros programas genéticos para pedir ayuda. Presta atención a ese pedido de ayuda.

Cierto, ya lo estas haciendo en esta nota, ¡bien!

Ahora, agarra el salvavidas (consejo), pero ¡no te sueltes! Quiero decir que, como yo hice a mis 20, también, tú tienes que ir donde un psiquiatra. No es ningún pecado. Piensa que si tuvieras hepatitis no dejarías de ir al médico. Es lo mismo. A mí me sirvió y, mira, ahora ayudo a otros a salir…

No lo dudes, de esto se sale, depende de que no te avergüences de lo que te pasa. Es lo más humano que existe: ¡necesitar ayuda!

El asunto es que nos hemos educado a creer que lo único que importa es el éxito estudiantil o la figuración material. Quizás ni te conoces lo suficiente como para saber qué quieres…  Suele pasar.  Es más, dudo que la mayoría de la gente, que está embarcada en las universidades y en esas tremendas carreras hacia el éxito, sepa realmente qué quiere.

Dale, déjate ayudar. Acepta que estás en el piso, que quieres salir y no puedes. Entonces… déjate ayudar. Si has escrito esta carta es porque estás buscando ayuda… y, aunque no lo creas, de esta experiencia se sale enriquecido, fortalecido… espero que así sea también contigo.

Cuéntame en unos meses cómo te fue.

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