lunes

2010/08/11 La quería… ¡y la dejé!

Estimado doctor, hace años conocí a una fantástica mujer. Sentí que la conocía de toda una vida, ella... inspiradora, inteligente, divertida, positiva, con una gran capacidad de análisis, chispeante. Hasta el día de hoy estoy impactado. Pero una gran tristeza me embarga cuando la recuerdo, en si yo la dejé. Y no sé por qué. Me alejé de ella, viajé de vacaciones y conocí a otra mujer que si bien es una buena persona, no reune lo que la otra mujer me brindaba; y sin embargo me casé y tuve hijos. Pero de cuando en cuando me embarga una melancólia muy fuerte. Tuve en esa época un sueño terrible, en que yo la perdía y dentro de mi rabía destrocé lo que estaba en mi alcance; lloraba en el suelo y llorar amargamente, en eso ví a mis padres, quienes me decían "tu no eres nadie". :(
Ya no la veo, salvo en esporádicas ocaciones hemos hablado y Dios... ella y su mágia. Qué me impulso a dejarla? eso me atormenta tanto.
Pero antes de despedirme, gracias por la oportunidad de ayudarme. Que gran hallazgo que he encontrado :)
Un Abrazo
Mateo

Estimado Mateo,

Gracias por consultar y gracias por sus palabras de aliento.

El enamoramiento nos moviliza intensas emociones y fantasías, cosas del pasado se actualizan y, muchas de ellas, no tienen asidero en la memoria, simplemente se expresan en la forma en que actuamos. Justamente, la manera como nos aferramos o nos alejamos de la persona amada tiene así su razón de ser en nuestro inconsciente.

Su sueño nos habla del origen infantil de su problema. La escena es clara: hay una falla en el reconocimiento por parte de sus padres y una descarga de furia como consecuencia, además del dolor por lo que está pasando.

Esto puede predisponerlo a muchas cosas en el presente. Una de ellas es que subsista el temor de estar con alguien sobrevalorado y temer que se reproduzca el rechazo o el abandono temido. Es posible, también, que el abandono implique algo así como “hacerle al otro (o a la otra) lo que en su momento me hicieron a mí…”

Parte de las formas en que la mente se protege es elegir a una pareja que no sea la idealizada (manteniendo la idealización de “la que pudo ser”). De esta manera, se garantiza el que no importe tanto el riesgo de ser abandonado, pero el problema es que la relación no le permita plenitud de entrega. Eso no quita valor a la persona elegida, es simplemente que no termina de verla como realmente es.

Creo que le haría bien hacer una terapia que le permita resolver “cositas” de su inconsciente. Esto le permitirá salir de estas torturas respecto a la culpa y a lo que “pudo ser”. Tendrá más plenitud en su vida.

Lo que he escrito es una tentativa de entender. No tiene validez absoluta, es un intento de que comprenda cómo es eso del inconsciente.

Vamos Mateo, ¡anímese a entrar en terapia!
Suerte,
Dr. Morales.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Tengo una sonrisa de admiración por usted. Lo que dice se acerca mucho a la relación que tuve con mis padres, nunca me dieron el valor que necesitaba, al menos eso creo yo.
A mi me daba hasta miedo que ella me abandone, no quería aceptar que estaba enamorado y que dependía de ella. Hoy las cosas son más claras, pero intentaré entrar en la aventura de una terapia.

Muchas gracias por todo!

Mateo