lunes

2010/04/19 Locamente enamorado I

Estimado Dr, su blog es excelente y de gran ayuda para los que tenemos algùn problema, como la mayorìa de la gente.

Tengo 31 años, soltero hace 5 años tuve una relaciòn con una chica de 22 años, tuve una hija con ella que ahora tiene 4 años, al principio iba todo bien pero ella resultò ser muy celosa, yo no soy mal parecido pero tampoco soy una estrella de cine ni mucho menos, el caso es que ademàs de ser celosa ella querìa que le compre de todo y siempre me exigìa que me busque otro trabajo para que gane màs, me lleguè a sentir solo como un proveedor de cosas materiales y ademàs tener que soportar escenas de celos, llamadas a mi celular para controlarme què estaba haciendo, todo eso hizo que la deje de querer y le dije que eso era insostenible pero que porsupuesto me iba a hacer cargo de mi niña. Yo no gano mucho, soy independiente y trabajo por comisiones, pero no le hago faltar a mi hija aunque yo a veces me quede con muy poco para mì. Hace un año que estoy solo, hace unos meses fuì a una empresa a ofrecer mis productos mientras me encontraba parado en la sala de espera, se me acerco una dama muy amable y me preguntò si ya me habìan atendido y le dije que aùn no, me preguntò con quien iba a entrevistarme y enseguida ella le indicò a la recepcionista que comunicara de mi presencia, me agrado mucho su trato, su mirada tan dulce, no sè creo que por primera vez me puse a pensar en el amor a primera vista, nunca antes me habìa sucedido algo asì ni siquiera cuando era un adolescente, el caso es que me quedè muy ansioso de saber quien era ella y a mi salida le preguntè a la recepcionista quien era, me dio su nombre nada màs. Pasaban los dìas y esa inquietud por querer saber màs de ella iba en aumento aceleradamente asì es que un dìa llamè a la empresa preguntando por ella y para mi sorpresa me contestaron y me pasaron con ella, al escucharla sentì un cosquilleo en el estòmago y me puse algo nervioso pero tratè de disimular y soltè mi pretexto que habìa preparado de preguntarle sì podìa visitarla para ofrecerle mis productos, aunque yo sabìa que en esa empresa otra era la persona encargada de las compras, ella se sorprendiò y con justa razòn porque hacìa dìas que yo habìa ido a hablar con esa persona de compras, creo que quedè en evidencia que yo llamaba màs por hablar con ella por lo que le dije que tambièn querìa saludarla y agradecerle por la atenciòn que me habìa dado en dìas anteriores, se sonriò y me respondiò que no me preocupara, me armè de valor y le dije que es una dama muy agradable y que me gustarìa contar con su amistad a lo que me respondiò que sì, saltè de alegrìa. Los dìas siguientes he frecuentado mucho las cercanìas a esa empresa a la hora del almuerzo para ver si la encontraba y que pareciera casualidad, solo la vì un dìa de lejos que salìa con otra chica a la hora de almuerzo, pero no me atrevì a acercarme, en cambio me acerquè al vigilante y le consultè por ella y me contò que era jefe de una secciòn. Le llamè dìas despuès segùn yo para saludarla, pero en realidad querìa llegar en un momento de la conversaciòn a preguntarle si era casada para no hacerme ilusiones, ella amablemente me respondiò que no lo era y ademàs me atrevì a preguntarle su edad pensando que tendrìa 30 años como màximo pero me quedè mudo cuando me dijo que tenìa 39 y que "prontito" iba a cumplir 40, es que no lo parece para nada. No es que me disguste que ella sea mayor que yo, sino que nunca habìa pensado en esa situaciòn, pero soy sincero y la verdad ella me encanta, estoy loco por ella hasta he soñado con ella.... Ud me entiende. Doctor ahora tengo un poco de miedo de presentarme como un galàn ante ella, tengo temor que me rechace por ser menor y ademàs me siento como inferior porque ella tiene un buen cargo en su trabajo y no quisiera que pensara que soy un aprovechado porque no lo soy para nada, soy un hombre muy responsable y me considero maduro. Ya estoy buscando otro trabajo ojalà lo consiga pronto para tener mejores cartas y ya hablarle a ella para salir, mientras tanto me agobia que pasen los dìas ese miedo del que le hablo me impide invitarla aunque sea a tomar un cafè, yo sè que ella como es tan linda tan amable quizà por delicadeza me aceptarìa tomar un cafè pero yo quisiera poder ofrecerle algo sòlido hasta trabajarìa las 24 horas del dìa para poder conseguirlo. Què hago Doctor?, ayer le enviè un mensaje a su correo y le adjuntè una foto de una rosa roja que la busquè en internet especialmente para ella, me contestò ràpido y me dijo que era un chico muy lindo y que le encantò, me contuve porque casi le respondo dicièndole que la amo. Ayùdeme por favor.


Estimado amigo:

Veo que su "carta – consulta" parte de la lectura de una nota que hice el año pasado y que titulé “para ser mejor en la vida”. Sugiero releerla y meditar un poco en relación a puntos que tienen que ver con el motivo de su consulta.

Es una carta larga, toda una historia de amores y desamores, en medio de la cual hay montones de cosas que se podría comentar, por ejemplo, el lugar de la relación con su hija, El síndrome de “proveedor” en el que se ahoga su primera relación, etc.

Pero, vayamos al tema central de sus inquietudes. De pronto, una mañana cualquiera, encuentra a “la mujer de sus sueños”, el flechazo de ese amor a primera vista que ha trastornado su vida al punto de no poder dejar de pensar en su amada, ese motor de actos llevados por el impulso que van encaminando las cosas hacia una posible realización de sus afanes: alcanzar la gloria de tener un lugar en los afectos de esta agradable mujer… esto es, la expresión típica de un enamoramiento. Nada más emocionante que enamorarse, el mundo se llena de ilusión, el corazón palpita acelerado, nuestras noches se pueblan de fantasías… y de insomnio.

En la medida que nuestro ser amado crece en la desmesura de la ilusión, nuestro yo se empequeñece (más aún si tenemos predisposición para ello) y sentimos el fantasma de no ser dignos de sus favores. A veces resulta éste el punto de partida de un deseo de ser mejores, de cambiar lo que hemos sido hasta ahora, de “portarnos bien”, etc.

Estas motivaciones, basadas en el enamoramiento, suelen ser, sin embargo, bastante endebles... tanto que, con el tiempo, se viven como exigencias engorrosas y hasta abusivas (como en su relación anterior). Lamentablemente, duran lo que nos puede durar la ilusión del enamoramiento.

Si buscamos la estabilidad en una relación de pareja, es mejor ingresar en ella sostenidos en la seguridad o la fortaleza que podamos haber logrado en nosotros mismos, en la confianza en nuestro juicio, en nuestra capacidad para superar adversidades, de lograr nuestras metas, tolerar frustraciones, compartir y dialogar con los demás, sobre bases razonables y equitativas.

El enamoramiento es un período de ilusión, un “estado alterado de la mente”. Usted aún no conoce a su “amada”. El amor o la consistencia de una relación es producto ineludible de la experiencia que desarrollen juntos, bastante a distancia de la pura ilusión. Ojalá lo que está sintiendo sea algo más que un capricho de la química y de su soledad. Si es así, en buena hora. Si no, tenga presente que pareciera necesitar llenar algunas expectativas suyas, propias de sí mismo, en las que hay un requerimiento de algo más que necesita ofrecerse a sí mismo para sentirse realizado.

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