lunes

2012/02/03 Intimidad que Intimida I

Doctor mi esposo en su infancia tuvo problemas de afecto, a raiz de que sus padres se separaron cuando tenía 5 años, luego cada uno de ellos rehizo su vida y el vivió con la abuelita a la que perdió a sus 16 años. Lo cierto es que tenemos 10 años de casados y esta es la segunda oportunidad en que le da lo que usted llama en uno de sus comentarios "ataque de claustrofobia", lo intimida la intimidad. De enamorados también sucedió 2 veces. Por un lado dice que me quiere, que no encontrará mujer como yo y por otro lado hace cosas como para que yo me decepcioné de él. Se vuelve indiferente en todo sentido, me dice que no me quiere y su necesidad de tomar distancia se vuelve urgente. ¿Cree usted que si el reconoce que tiene este problema, puede superarlo para vivir una vida normal en pareja? Cuando no tiene estos ataques estamos bien, no peleasmos, nos respetamos tenemos buena comunicación pero cuando empiezan a aparecesr los sintomas que yo ya los conozco como se imaginará mi autoestima se va por los suelos. A veces creo que si yo fuera una mujer fria, indiferente él estaría detras de mí.


Estimada amiga:

Hay cosas para tener en cuenta. En principio, usted se da cuenta que hay de por medio un juego de cercanía – distancia que no supone planteamientos definitivos. Es decir, la continuidad de la relación no está en cuestión, el vínculo está asegurado en la modalidad “acordeón” que usted tan bien describe.

Una de las cosas que ayuda mucho a que una relación cambie es justamente no intentar cambiar al otro. Lo que siempre se puede hacer es cambiar uno mismo, pero, ojo, no se trata de cambiar “para que el otro cambie…”. Casi siempre el otro cambia si nosotros cambiamos… pero no debe haber intención. Simplemente, si uno cambia es posible que ya no sigan jugando el juego que ahora juegan.

En su caso, podría especular que el cambio tendría que ser que se sienta usted más segura en la vida personal, incluso en la posibilidad de que él no esté. Un detalle, en relación a la autoestima, quizás tenga que ver con el que no la afecten sus distancias o sus comentarios del “no te quiero…”. Si usted se siente afectada por ello, ya se hizo cargo de algo que él necesita (inconscientemente) inocularle: angustia de abandono o sentimientos de devaluación. Es posible que de no hacerse cargo de eso, él tenga sus angustias y mayor conciencia de la necesidad de resolver el tema de fondo (quizás como usted menciona, producto de una infancia con abandonos), pero no es usted la que tiene que resolverlo; y, menos, ocupando el lugar de la abandonada – devaluada. El espacio para él será una psicoterapia…o, por lo menos se asustará menos de necesitar ayuda o sentirse débil. La mejor manera de ayudarlo es poniéndose usted bien, disfrutando de la vida, realizándose en las cosas que hace.

Le deseo lo mejor

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