lunes

2009/05/18 Impulso sexual y deseo

Hola Doctor Morales tengo el agrado de contarle mi historia. Soy un joven de 21 años y siento que tengo un grave problema con el sexo que no puedo controlar mis impulsos. Tengo la necesidad de tener relaciones con una persona y cuando no pasa eso busco lo que es la pornografía y consigo satisfacer mi cuerpo. Hace poco sentí que tenía un problema como éste xq hace 3 semanas tuve mi última relación sexual con una madre soltera que es mi vecina y la verdad quisiera que usted me ayude mucho xq me siento mal conmigo mismo. Sólo quisiera dejar esto que me atormenta y ser mejor en las cosas de mi vida cotidiana. Gracias x su tiempo doctor.

Querido amigo,

Bienvenida su consulta. Poder hablar es un paso importante hacia la resolución de los problemas.
Como bien dice, es usted joven. Es normal que, a los 21 años, se tengan deseos sexuales muy fuertes. Sin embargo, a veces los sentimos como perturbadores o desconcertantes.

La sexualidad es parte del desarrollo normal, nos proporciona placer y disfrute en las relaciones con otras personas (o con uno mismo), mientras ampliamos el conocimiento de nuestro cuerpo y las emociones propias de la sensualidad.  Recordemos que detrás del deseo sexual no sólo hay impulsos físicos o factores químicos sino también psicológicos.

Usted señala que su impulso sexual le resulta un tormento y que quiere mejorar en las cosas cotidianas. El paquete, planteado así, tiene que ver con el proceso de maduración personal y nuestra natural aspiración a ser mejores. Necesita saber que no hay oposición entre la sexualidad y sus otros intereses. Pueden (y deben) tener un desarrollo paralelo. No tienen por qué generar conflictos de oposición. De esta manera, podrá ir regulando su comportamiento sexual y utilizándolo para crecer y enriquecerse emocionalmente.

Por otro lado, tal vez lo que usted percibe en este momento es que no hay una armonía entre sus deseos sexuales físicos y sus necesidades emocionales. Usted dice: “consigo satisfacer mi cuerpo”. Esto me hace pensar que sólo satisface el aspecto físico pero no el emocional. Quizás, cuando dice que tiene un “grave problema con el sexo”, es porque no siente la satisfacción emocional que podría acompañar a su sexualidad. Es probable que no esté encontrando espacio para la ternura o el cariño con la persona con quien se relaciona (o consigo mismo). Sólo logra tener una satisfacción parcial, corporal.

Me dice que hace tres semanas tuvo relaciones sexuales con su vecina y esto lo considera un problema. No tendría que ser un problema si han sido relaciones deseadas por los dos y no ha habido ningún forzamiento ni engaño y si han tomado las precauciones necesarias (uso de preservativo, por ejemplo) para evitar consecuencias que sí podrían traerles problemas (como enfermedades, VIH, embarazo no deseado, etc.).

La posibilidad de una experiencia sexual plena, satisfactoria, sin culpas, con intimidad, tiene que ver con nuestra autoestima y con la confianza básica hacia los demás. Cuando estos aspectos funcionan bien, el acto sexual no se siente como algo conflictivo ni malo sino como una satisfacción en armonía con nuestras emociones y nuestro entorno. Generalmente, conforme vamos madurando en otros aspectos de nuestra personalidad, adquirimos, también, una mayor madurez sexual.

En el caso de que su problema vaya más allá y lo sexual se haya convertido en su principal (y casi única) preocupación, nos encontraríamos frente a un problema que amerita que consulte con un psicoterapeuta. Algunos de estos problemas tienen que ver con inseguridad, angustia, experiencias traumáticas de la infancia o confusiones que requieren una atención más amplia que lo que permite este espacio.

Si el sexo se convierte en una obsesión, lo que suele ocurrir es que no lo disfrutemos. Entonces, se siente vergüenza, ansiedad, culpa, desesperanza, depresión y merma de nuestra autoestima. Si éste fuera su caso le recomendamos consultar con un especialista en salud mental.

1 comentario:

Elsa H. de Sologuren dijo...

Estimado Dr., mi esposo jubilado de 69 años y yo secretaria de 63, tenemos un hijo que nació después de 17 años de nuestra segunda hija, y como tal, siempre fue sobreprotegido y durante toda su etapa escolar sufrió burlas de sus compañeros y él nunca se defendió. Fue un niño noble, pero por lo mismo lo "chancaban". Tiene muchos temores y fobias, es tímido, y sobre todo su autoestima es muy baja. Logró estudiar un tiempo en la universidad, pero lo dejó por su gran temor a las exposiciones. También tuvo una enamorada, pero también dependía de ella. Desde los 11 o 12 años lo hemos llevado a psicólogos y psiquiatras y ha recibido muchos tratamientos para la ansiedad, antidepresivos y antipsicóticos. El último médico le diagnosticó que era "border line". Actualmente toma fluoexitna, sertralina y clozapina, pero no recibe terapia psicológica alternativa. En realidad está estancado, pues no sale a la calle, tiene temor a la gente y está encerrado en su habitación. No tiene voluntad para hacer nada, le cuesta hacer esfuerzos, si empieza algo, al final lo deja y no tiene ninguna motivación ni perseverancia. Si el médico le manda hacer una tarea y no la cumple, después ya no quiere volver a la consulta, rehuye y se retrae. Duerme hasta tarde y ya se acostumbró a esta vida fácil y sedentaria. Nosotros le repetimos como cantaleta que nuestro gran temor es que ya estamos mayores y no le duraremos mucho tiempo más, y qué va a ser de él pues depende totalmente de nosotros. Disculpe doctor, su opinión y consejo son muy valiosos para nosotros. Por favor oriéntenos. Muchísimas gracias. Elsa de Sologuren