viernes

2009/04/08 Tomar las riendas de mi vida


Vía mail, Alicia me hace un par de preguntas, que traducen más o menos lo siguiente ¿cómo hago para ser yo misma quien decida lo que haga o deje de hacer? ¿cómo hago para ser sujeto de mi propia vida? ¿cómo ayudo a que mis hijos logren hacer lo mismo?

Algo le respondí de manera breve en un mail. Quisiera, sin embargo, ampliar la reflexión pensando en que otras personas se podrían estar preguntando algo similar. Dicho sea de paso, me encanta la idea de dialogar con la gente respecto a sus inquietudes.

Entonces, vayamos al tema.

En el desarrollo humano hay una evolución que nos lleva desde una total dependencia, cuando somos bebés, hasta una posibilidad de autonomía y libertad, cuando adultos. De la dependencia no nos salvamos. Ser libres y autónomos es algo que tenemos que lograr.

Hay quienes, aún de adultos, siguen siendo dependientes a la manera de un bebé. En estas circunstancias, lo que se puede observar es que no toman decisiones (otros las toman por ellos); su posición ante la vida es de predominante pasividad. En tanto su pasividad, son “objeto de las circunstancias”. A ellos “les pasan las cosas”; no asumen la responsabilidad de lo que les ocurre. Suelen necesitar del cariño de los demás de una manera exagerada, respondiendo con desesperación ante las posibles separaciones o pérdidas de sus seres amados. No toleran la espera y, si bien pasivos, suelen tener grandes expectativas de recibir, lo que, si no se produce, los lleva a resentirse y a mostrarse pasivamente agresivos. Tienen problemas con su autoestima.

En estas condiciones, lo que mueve sus relaciones con los demás son sus necesidades (de atención, de compañía, de afecto, etc.). Estas necesidades generalmente dominan a la persona y la tornan demandante. De esta manera, la persona pasa a ser, también, “objeto de sus necesidades”.

Ser “sujeto de la situación”, corresponde a un estadio en el que la persona logra manejar sus necesidades, regularlas y encontrar las circunstancias propicias para satisfacerlas. Es el momento en el que podemos hablar de que uno ha pasado de tener “necesidades” a tener “deseos”. Es la diferencia entre tener hambre y desesperarse por comer cualquier cosa (necesidad) y que el hambre adquiera la forma de apetito, en cuyo caso, buscaremos algo especial, sostenido por nuestros gustos y para lo cual podamos esperar hasta encontrarlo (deseo).

Cuando somos sujetos de la situación podemos optar por alguna alternativa o incluso renunciar cuando no es posible conseguir el objeto de nuestros apetitos. Quien es “sujeto de la situación” construye sus realizaciones y logra satisfacciones. A él no “le pasan las cosas”; él “hace las cosas", contribuye a que ocurran y/o persevera en su búsqueda, comprometiéndose y haciendo sacrificios para obtenerlo.

Yendo a la última parte de la pregunta -cómo contribuir a que los hijos logren ser sujetos capaces de enfrentar “la situación” (la vida)- la fórmula es aparentemente sencilla: hay que dejarlos ser, lo cual implica respetar desde el principio eso que son, sus talentos y debilidades. La idea es que necesitan aprender de sí mismos…

Lograrlo requiere que su entorno sea estable y confiable; que los propios padres cultiven el valor de ser auténticos, con amor y respeto por sí mismos; que estén dispuestos a la compañía solidaria que requieren sus hijos, que no es otra cosa que estar con ellos cuando los necesitan. A veces, por cierto, implica saber que cuentan con ellos para hilvanar juntos el sentido de existir en compañía, compartiendo los retos de vivir en sociedad; creando juntos valores, más desde el ejemplo que desde el discurso. Ser “sujeto de la situación” aparecerá, entonces, en nuestros hijos, de una forma natural.

Su subjetividad y los propios gustos y afinidades no tendrán la contaminación que a veces notamos de parte de padres que requieren que sus hijos los obedezcan irracionalmente, que vivan para ellos o de padres que no toleran en sus hijos maneras de ser diferentes , etc.

Por lo dicho, a veces, para ser “sujetos de la situación”, nuestro primer movimiento es el de sobrevivir a padres que nos necesitan como objetos. Un segundo movimiento en esa tendencia es liberarnos de los padres. No… no se trata de eliminarlos, se trata de arriesgarnos a vivir o morir por nuestra cuenta hasta que seamos “sujetos de la situación”.

Bueno, lo dejo aquí… Son ideas sueltas… No vaya a sonar como que pretendo inculcar a “objetos de la situación”…  Gracias por consultar.


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