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viernes

2013/11/12 Dependencia emocional

Mi estimado doctor:
Siempre suelo darle una ojeada a los casos que se presentan en este blog, bastante interesante, unos más que otros a decir verdad.
Me causa curiosidad y una gran interrogante que en varios de sus casos presentados, aparece algo así como la "dependencia emocional" y usted hace referencia a vacíos personales que se tratan de llenar por algún tema no solucionado de la niñez en particular.
Me llama poderosamente la atención dos referentes: uno, el de hombres que tienen hasta tres hijos de compromisos diferentes y dos el de mujeres que por mas que este tipo de hombres puedan atormentarlas están ahí y ahí detrás de ellos.
Explíqueme por favor, su opinión me sería de gran ayuda.



Que bueno que le dé una ojeada a mi blog. Dependo de su mirada y de las de quienes me hacen, además, alguna consulta. Gracias por eso.

Trato de decirle que todos dependemos, en grados variables, de los demás.  Hay una satisfacción emocional cundo el objeto de nuestra dependencia nos corresponde y suma a nuestro sentir la satisfacción de existir. 

Un nivel saludable de dependencia es aquella en la que el otro no es indispensable para el bienestar de uno, es cuando las relaciones se sostienen con libertad y cabe la noción de deseo más que la de la necesidad.
Cuando, por cualquier razón de fallo de suministro afectivo en la infancia más temprana, la persona queda marcada por una sensación de vacío, los vínculos futuros quedarán interferidos por una sensación de necesidad de posesión, de control o de perentoriedad por la presencia del otro. Es como si se reprodujera la ausencia de la mamá de un niño muy pequeño que inmediatamente se siente en el desamparo más grande. En estas circunstancias, más cercanas al temor o el espanto, una persona se aferra irracionalmente, incluso a personas que le hacen daño o la perjudican. Suele ser que se parecen a quienes, en el origen, la maltrataron.

Otros casos organizan mecanismos de toma de distancia casi automática. Cada vez que sienten que la dependencia empieza a tener lugar en sus vidas, no toleran la cercanía de la pareja y menos aún cuando aparecen los bebes. No toleran que los necesiten. Sienten pavor ante la fragilidad ajena que los compromete. Por supuesto que no siempre el otro realmente los jaquea con sus demandas; ellos lo sienten de manera exagerada, aunque no deja de ser una observación frecuente que justo se busquen parejas que dependan de ellos a las que luego no toleran o maltratan.



2013/10/16 El sexo como instrumento de control

Estimado doctor: Tengo 10 años de casada y tres niños. Considero que mi relación de pareja es muy buena, sin embargo, nuestra vida sexual siempre ha sido objeto de las mayores peleas. Salvo los primeros meses de enamoramiento, no he vuelto a sentir ningún tipo de deseo sexual. He llegado a pensar que podría pasar el resto de mi vida sin tener sexo y sería feliz. Siempre encuentro excusas para evitarlo. Me he analizado mil veces, y he llegado a culpar al stress, a los hijos, a las dificultades económicas, a que mi esposo a veces no cumple con mis "estándares", etc. Yo inicié mi vida sexual a los 13 años, porque quise hacerlo, nadie me obligó. Tenía mucha curiosidad y siempre tuve parejas que me decían que no podíamos tener sexo porque "era malo" o "me iban a dañar porque yo era muy joven", pero siempre era yo quien insistía hasta que lo conseguía. Sin embargo, para mi el placer estaba en conseguir que estas parejas hicieran lo que yo quería. Ahora, el sexo me parece "sucio" (literalmente, me da asco tocarme o tocar a mi esposo), me da "flojera", etc. Adicionalmente, nunca he tenido un orgasmo en mi vida. Quizás si sintiera lo que dicen que se siente, tendría más ganas o me daría menos "flojera", pero para mí es una pérdida de tiempo. El hecho es que esto ya nos está causando problemas de pareja. Mi esposo tiene su autoestima por los suelos porque siente que él no despierta nada en mi. Gracias a Dios es un hombre bueno y me ha aguantado y esperado todos estos años, pero me imagino que es una tortura para él vivir así. Cada cierto tiempo tengo que aceptar tener sexo con él y hago mi mejor esfuerzo en hacerlo con ganas, pero me cuesta muchísimo. Lo hemos conversado, la situación mejora unas semanas, pero siempre volvemos a lo mismo. Esto es algo que podamos resolver juntos?? Algo que pueda resolver yo sola?? Yo amo a mi esposo. Lo veo y me "derrito". Más allá del tema sexual, nos llevamos excelente. No sé qué puedo hacer. No quiero seguir haciéndole daño.




Querida amiga, lo que nos cuenta es una historia de desencuentro con su sexualidad. Aunque aparentemente se inicia muy temprano y por propia iniciativa, no parece que la acompañara el deseo y mucho menos el éxtasis de la culminación. Todo parece haberse centrado en el sentimiento de demostrarse y demostrar que puede hacerlo y, más aún, demostrar a los espantados candidatos que estaba usted “por encima del bien y del mal”; ellos, pobres, con sus fantasías de hacerle daño y usted tan oronda…

Ya desde entonces parece estar desconectada del sentido natural de su sexualidad; el placer es el poder disfrutar de hacerlo. Es posible, aunque no lo relata así, que el resto de su vida erótica haya transcurrido como la realización de una trama programada: tener un marido bueno (que la mantenga y aguante), hijitos… y después... ¿sexo “para qué”?

Es como que la sexualidad no adquirió grado de adultez. Su actual rechazo y asco al sexo, visto como sucio, pueden deberse a que está entrampada en una sexualidad infantil que necesita destrabarse.

Tengo la impresión de que está buscando que las cosas sean más reales, que esté usted más conectada consigo misma y con el sentido de las cosas; quizás, incluso, con aprender a relacionarse de otra manera.

En cualquier caso, le recomiendo que se dé una oportunidad de consulta más amplia con un psicoterapeuta psicoanalítico. Creo que le vendría bien hacer una terapia que la ayude a integrarse mejor.

2010/10/22 El arte de la seducción

Hola doctor: Tengo 30 años y me gusta...no..me encanta un chico de 26 años, que parece ser muy buena persona, aunque una nunca sabe. Yo tengo un hijo, soy madre soltera y hace mucho tiempo estoy sola. Dígame se vería o apreciaría muy mal que yo un día de buenas a primeras lo invite a salir?, en todo caso ¿Qué podría pensar este chico?, nunca he sido buscona con los hombres, siempre mantuve un distanciamiento y hasta que ellos no dieran un primer paso , yo no hacía nada, pero es que en verdad este chico me gusta mucho. Usted cree que le guste salir con alguien 4 años mayor que él. Gracias por su respuesta.


Estimada amiga,

El juego de la seducción es todo un arte… La naturaleza le dio a la mujer armas suficientes como para que los varones “tomemos la iniciativa”, que ellas esperan que tomemos. La operación perfecta se evidencia en que los varones nunca nos enteramos de haber sido seducidos. Muy ufanos, solemos creer que hemos sido los artífices de la conquista….

Como los tiempos han cambiado, me pregunto si no estará ocurriendo que nuestro joven y atractivo candidato le haya hecho llegar algún “mensaje”, por lo que siente que tiene que tomar la iniciativa. Si se está planteando hacerlo, debe tener alguna “razón” (en realidad, algún “feeling” compartido) por la que tiene esa sensación de que hay “pista libre”.

Si no es así, es mejor que tantee el terreno antes de hacer alguna propuesta. No se tire a la piscina si no constata antes que tiene agua suficiente, por lo menos para el primer chapuzón. Después, si hiciera falta, está de su cuenta -o la de ambos- el ver que la piscina se llene.

Por cierto, la duda respecto a la diferencia de edad, es tan sólo una excusa. No hay regla al respecto. Lo que importa es la posibilidad de coincidir en la edad interior, en aprender mutuamente del “timing” (momento adecuado) de cada quien. Eso toma tiempo y es, también, un arte que vale la pena cultivar.

Así es que, no se preocupe de la edad cronológica. Dese.. y dele la oportunidad. Escoja la forma creativamente. Sacuda esos temores. Deje de lado los prejuicios. Es posible que no haya tenido una buena experiencia anterior, pero la vida continúa y hay que reabrir nuestros espacios de afecto. Ponga en juego sus recursos, saque a pasear a la mujer, explore un poco el “bajar la guardia”. ¡Esta vez puede ser mejor!

Le deseo suerte.

2010/10/13 Deseo… de ser escuchada

Mi querido doctor: Le escribo con una inmensa tristeza y deseo de poder ser escuchada, tengo un hijo maravilloso, soy una profesional, pero mi relación de pareja fracasó cuando descubrí que me engañaron, el problema es que desde hace tres años que ocurrió eso, no he podido perdonar de corazón, deseo hacerlo, deseo cerrar ese capítulo en mi vida, pero envidio la felicidad de mi ex y eso me hace sentir profundamente triste, ya que de verdad no le deseo mal, solo es un deseo inmenso de poseer aquello que él tiene y que yo soñé algún día para nosotros: una familia, mas hijos, una pareja. ¿Es normal la envidia después de tanto tiempo? Yo aún lo amo doctor, ha sido muy difícil dejarlo, digamos que en realidad hace unos meses nos separamos completamente, él es bastante complicado, e inmaduro. Usted es mi luz doctor, deme una respuesta, deme una señal de que lo que me ocurre pasará algún día, ya no quiero vivir así.


Querida amiga,

Hay un deseo de ser deseada, de ser acogida. Deseo de vivir... Juguemos un poco con las palabras y sus sentidos. Me ha llamado la atención las varias veces que pone en su misiva la palabra “deseo”. Está llena de deseos y eso es una fuerza muy grande a la hora de emprender los cambios a los que nos urge la vida.

No siempre partimos de las condiciones deseables y tenemos que adaptarnos a lo que nos tocó. Lo que tiene ahora por delante es volver a empezar donde la historia se interrumpió. Es indudable que podemos rehacer nuestras vidas. Para eso sirve el deseo.

Prolongar la tortura de una relación que resultó engañosa es, posiblemente, prolongar las razones mismas por las que esta relación no anduvo. En eso, la idea de aferrarnos a nuestra pareja suele ser un incentivo para que ésta se aleje, para que nos maltrate, para que nos mire con desdén, mientras crecen en nuestro interior sentimientos confusos, entre los que la envidia nos hace sentir que él tiene algo mejor que nosotros. Nada más falso. Deje de reprocharse por lo que ha ocurrido. Perdonar no sólo es amnistiar la falta del otro, es, fundamentalmente, perdonarnos a nosotros mismos.

Nada hay más liberador que perdonarnos. Nos abre el mundo. Hemos sido educados para una unión “para siempre”...  Por eso, a veces, nos sentimos culpables, pensamos que hemos fallado. Otras veces, esto es consecuencia de que nuestros padres se separaron y nos prometimos que nosotros nunca íbamos a hacer lo mismo… Cualquiera que sea la historia, nada va a cambiar lo ocurrido; y, lo que toca ahora, es recomenzar. Su deseo tendrá que encontrar alguna opción…

Que no sea obstáculo su “maravilloso” hijo. No se sienta mal ante él por tratar de rescatar a la mujer que aún desea vivir. Es posible, incluso, que una nueva pareja, más madura, brinde estabilidad al hogar. No se sienta mal si él sigue queriendo a su padre. Lo más importante es que usted se recupere y esté bien ante él, que se sienta segura de usted misma y que él sienta esa seguridad (pero, no lo haga “por él”).

Lo que nos lleva a aferrarnos no es el deseo, es la necesidad. Eso nos torna irracionales y pensamos que no hay otra opción… Pero, ya usted ha llegado al límite. Tome la decisión. Respire hondo y empiece de nuevo, con paso firme. Todos se sentirán mejor (yo también).  Espero que esta nota la anime, cuénteme como le fue en unos 6 meses.

P:D: Si siente que le es muy difícil, acuda a un psicoterapeuta, aunque sea unas pocas veces.

2010/04/12 Más turbado que confundido

Estimado Doctor, primero que nada agradezco su tiempo y su dedicación para con este blog que por lo que e visto a ayudado a mas de uno.

Bueno ahora mi problema, soy un joven de 19 y la verdad es que tengo un serio problema con la masturbación, aproximadamente desde los 12 años e estado masturbándome continuamente, no e durado mas de dos semanas sin sentir el deseo de querer darme placer y la verdad siento que ya me esta afectando tanto en los estudios como en mi vida social e intima pues no e tenido una relación amorosa en aproximadamente unos 4 años; y últimamente e notado en mi unos nervios extremos, pulso algo descontrolado, iras sin razón, mareos y depresiones que a decir verdad creo que son síntomas ocasionados por mi problema no estoy seguro no soy doctor como para afirmar eso.
Otra acotación importante que tengo que hacer es mi vicio a la pornografía que definitivamente esta vinculada a mi descontrolada forma de querer darme placer, e tratado de dejar estos vicios pero sin observar resultados positivos.
Quisiera saber como puedo recuperar el autocontrol de mi mismo para librarme de estos malos vicios; por favor necesito su ayuda.
de antemano LE AGRADESCO MUCHO LA AYUDA.

Estimado amigo,

Este momento de tu vida supone la plenitud de tu persona, esa fuerza con la que la juventud empieza a explorar un mundo al que tiene que adaptarse, a la vez que configurar. Es el momento de perfilar los propios anhelos, de hacer una negociación en la que la resultante deseable sea que el interesado se encuentre a satisfacción con sus logros.

Es evidente que no estás obteniendo satisfacción, sólo obtienes placer. Más aún, la necesidad creciente de placer va generando un conflicto y una suerte de obsesión sexual que va poblando tu mundo.

Mi querido amigo, necesitas ayuda. Esta consulta es un primer paso. Hay algo, que no es necesariamente del orden sexual, que te está perturbando.

Estos síntomas (“vicios”, como los llamas) funcionan como un distractor, como algo que atrapa tu atención porque, de otra manera, tendrías que enfrentarte… a sabe Dios qué.

Los síntomas, sin embargo, tienen la misión de llamarnos la atención, nos avisan que algo no anda bien, que algo está fuera de control. Si no les prestamos atención a tiempo, el riesgo es que el síntoma crezca, como ya te está pasando.

Esto no tiene nada que ver con la masturbación. La masturbación es el escape. Hay que examinar el mapa general de tu vida para entender cabalmente qué te está pasando.

Creo que la primera consulta tendría que ser con un psiquiatra. Hay que construir un diagnóstico y, según eso, ver de qué manera se te puede ayudar, qué tratamiento podría ser el más adecuado.

Sería un error no consultar. Estás en el comienzo del resto de tu vida, por lo que es necesario consolidar tus fortalezas y resolver las posibles debilidades que interfieren en tu equilibrio emocional y en el normal desempeño en las tareas propias de tu edad.

2009/05/18 Impulso sexual y deseo

Hola Doctor Morales tengo el agrado de contarle mi historia. Soy un joven de 21 años y siento que tengo un grave problema con el sexo que no puedo controlar mis impulsos. Tengo la necesidad de tener relaciones con una persona y cuando no pasa eso busco lo que es la pornografía y consigo satisfacer mi cuerpo. Hace poco sentí que tenía un problema como éste xq hace 3 semanas tuve mi última relación sexual con una madre soltera que es mi vecina y la verdad quisiera que usted me ayude mucho xq me siento mal conmigo mismo. Sólo quisiera dejar esto que me atormenta y ser mejor en las cosas de mi vida cotidiana. Gracias x su tiempo doctor.

Querido amigo,

Bienvenida su consulta. Poder hablar es un paso importante hacia la resolución de los problemas.
Como bien dice, es usted joven. Es normal que, a los 21 años, se tengan deseos sexuales muy fuertes. Sin embargo, a veces los sentimos como perturbadores o desconcertantes.

La sexualidad es parte del desarrollo normal, nos proporciona placer y disfrute en las relaciones con otras personas (o con uno mismo), mientras ampliamos el conocimiento de nuestro cuerpo y las emociones propias de la sensualidad.  Recordemos que detrás del deseo sexual no sólo hay impulsos físicos o factores químicos sino también psicológicos.

Usted señala que su impulso sexual le resulta un tormento y que quiere mejorar en las cosas cotidianas. El paquete, planteado así, tiene que ver con el proceso de maduración personal y nuestra natural aspiración a ser mejores. Necesita saber que no hay oposición entre la sexualidad y sus otros intereses. Pueden (y deben) tener un desarrollo paralelo. No tienen por qué generar conflictos de oposición. De esta manera, podrá ir regulando su comportamiento sexual y utilizándolo para crecer y enriquecerse emocionalmente.

Por otro lado, tal vez lo que usted percibe en este momento es que no hay una armonía entre sus deseos sexuales físicos y sus necesidades emocionales. Usted dice: “consigo satisfacer mi cuerpo”. Esto me hace pensar que sólo satisface el aspecto físico pero no el emocional. Quizás, cuando dice que tiene un “grave problema con el sexo”, es porque no siente la satisfacción emocional que podría acompañar a su sexualidad. Es probable que no esté encontrando espacio para la ternura o el cariño con la persona con quien se relaciona (o consigo mismo). Sólo logra tener una satisfacción parcial, corporal.

Me dice que hace tres semanas tuvo relaciones sexuales con su vecina y esto lo considera un problema. No tendría que ser un problema si han sido relaciones deseadas por los dos y no ha habido ningún forzamiento ni engaño y si han tomado las precauciones necesarias (uso de preservativo, por ejemplo) para evitar consecuencias que sí podrían traerles problemas (como enfermedades, VIH, embarazo no deseado, etc.).

La posibilidad de una experiencia sexual plena, satisfactoria, sin culpas, con intimidad, tiene que ver con nuestra autoestima y con la confianza básica hacia los demás. Cuando estos aspectos funcionan bien, el acto sexual no se siente como algo conflictivo ni malo sino como una satisfacción en armonía con nuestras emociones y nuestro entorno. Generalmente, conforme vamos madurando en otros aspectos de nuestra personalidad, adquirimos, también, una mayor madurez sexual.

En el caso de que su problema vaya más allá y lo sexual se haya convertido en su principal (y casi única) preocupación, nos encontraríamos frente a un problema que amerita que consulte con un psicoterapeuta. Algunos de estos problemas tienen que ver con inseguridad, angustia, experiencias traumáticas de la infancia o confusiones que requieren una atención más amplia que lo que permite este espacio.

Si el sexo se convierte en una obsesión, lo que suele ocurrir es que no lo disfrutemos. Entonces, se siente vergüenza, ansiedad, culpa, desesperanza, depresión y merma de nuestra autoestima. Si éste fuera su caso le recomendamos consultar con un especialista en salud mental.

2009/04/08 Tomar las riendas de mi vida


Vía mail, Alicia me hace un par de preguntas, que traducen más o menos lo siguiente ¿cómo hago para ser yo misma quien decida lo que haga o deje de hacer? ¿cómo hago para ser sujeto de mi propia vida? ¿cómo ayudo a que mis hijos logren hacer lo mismo?

Algo le respondí de manera breve en un mail. Quisiera, sin embargo, ampliar la reflexión pensando en que otras personas se podrían estar preguntando algo similar. Dicho sea de paso, me encanta la idea de dialogar con la gente respecto a sus inquietudes.

Entonces, vayamos al tema.

En el desarrollo humano hay una evolución que nos lleva desde una total dependencia, cuando somos bebés, hasta una posibilidad de autonomía y libertad, cuando adultos. De la dependencia no nos salvamos. Ser libres y autónomos es algo que tenemos que lograr.

Hay quienes, aún de adultos, siguen siendo dependientes a la manera de un bebé. En estas circunstancias, lo que se puede observar es que no toman decisiones (otros las toman por ellos); su posición ante la vida es de predominante pasividad. En tanto su pasividad, son “objeto de las circunstancias”. A ellos “les pasan las cosas”; no asumen la responsabilidad de lo que les ocurre. Suelen necesitar del cariño de los demás de una manera exagerada, respondiendo con desesperación ante las posibles separaciones o pérdidas de sus seres amados. No toleran la espera y, si bien pasivos, suelen tener grandes expectativas de recibir, lo que, si no se produce, los lleva a resentirse y a mostrarse pasivamente agresivos. Tienen problemas con su autoestima.

En estas condiciones, lo que mueve sus relaciones con los demás son sus necesidades (de atención, de compañía, de afecto, etc.). Estas necesidades generalmente dominan a la persona y la tornan demandante. De esta manera, la persona pasa a ser, también, “objeto de sus necesidades”.

Ser “sujeto de la situación”, corresponde a un estadio en el que la persona logra manejar sus necesidades, regularlas y encontrar las circunstancias propicias para satisfacerlas. Es el momento en el que podemos hablar de que uno ha pasado de tener “necesidades” a tener “deseos”. Es la diferencia entre tener hambre y desesperarse por comer cualquier cosa (necesidad) y que el hambre adquiera la forma de apetito, en cuyo caso, buscaremos algo especial, sostenido por nuestros gustos y para lo cual podamos esperar hasta encontrarlo (deseo).

Cuando somos sujetos de la situación podemos optar por alguna alternativa o incluso renunciar cuando no es posible conseguir el objeto de nuestros apetitos. Quien es “sujeto de la situación” construye sus realizaciones y logra satisfacciones. A él no “le pasan las cosas”; él “hace las cosas", contribuye a que ocurran y/o persevera en su búsqueda, comprometiéndose y haciendo sacrificios para obtenerlo.

Yendo a la última parte de la pregunta -cómo contribuir a que los hijos logren ser sujetos capaces de enfrentar “la situación” (la vida)- la fórmula es aparentemente sencilla: hay que dejarlos ser, lo cual implica respetar desde el principio eso que son, sus talentos y debilidades. La idea es que necesitan aprender de sí mismos…

Lograrlo requiere que su entorno sea estable y confiable; que los propios padres cultiven el valor de ser auténticos, con amor y respeto por sí mismos; que estén dispuestos a la compañía solidaria que requieren sus hijos, que no es otra cosa que estar con ellos cuando los necesitan. A veces, por cierto, implica saber que cuentan con ellos para hilvanar juntos el sentido de existir en compañía, compartiendo los retos de vivir en sociedad; creando juntos valores, más desde el ejemplo que desde el discurso. Ser “sujeto de la situación” aparecerá, entonces, en nuestros hijos, de una forma natural.

Su subjetividad y los propios gustos y afinidades no tendrán la contaminación que a veces notamos de parte de padres que requieren que sus hijos los obedezcan irracionalmente, que vivan para ellos o de padres que no toleran en sus hijos maneras de ser diferentes , etc.

Por lo dicho, a veces, para ser “sujetos de la situación”, nuestro primer movimiento es el de sobrevivir a padres que nos necesitan como objetos. Un segundo movimiento en esa tendencia es liberarnos de los padres. No… no se trata de eliminarlos, se trata de arriesgarnos a vivir o morir por nuestra cuenta hasta que seamos “sujetos de la situación”.

Bueno, lo dejo aquí… Son ideas sueltas… No vaya a sonar como que pretendo inculcar a “objetos de la situación”…

Gracias por consultar.