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viernes

2018 05 18 Crisis de fe


DIFERENCIA DE PRIORIDADES
Buenas tardes. Soy una mujer de 29 años, el próximo año me casaré con mi novio con quien llevo 5 años de relación y nos llevamos muy bien excepto cuando se trata del aspecto espiritual. El es un cristiano devoto y trata de vivir su vida haciendo a Dios y su palabra (la biblia) el centro y motor de su vida, yo soy católica no practicante y nunca me interesó demasiado conocer a Dios o vivir según lo que dice la biblia, pero desde que estoy con mi novio, he cambiado bastante porque le di la oportunidad de hablarme de su fe, pero las discusiones que hemos tenido siempre han sido porque yo cuestiono su fe o lo que dice la biblia o porque no me intereso mucho en estudiar las escrituras y no entiendo por qué hay que seguir ciertos mandatos. Al principio discutía más pero opté por no llevarle la contraria y guardarme mis juicios para no entrar en conflicto con él y en algunas cosas he terminado por estar de acuerdo con él, incluso acepté absteneros de intimidad hasta el matrimonio, pero siento que nunca voy a poder poner a Dios como el centro de mi vida, como mi novio quisiera, porque me importan más las cosas tangibles y mundanas y no veo como puede alguien confiar en una entidad que no ve y puede que ni exista. Como lo veo, tengo dos opciones, o termino pensando como él y haciendo lo que él hace y convertirme en cristiana devota (cosa que ahora mismo no me interesa demasiado y además causaría problemas con mi familia que es católica), o termino mi relación porque él no puede aceptar simplemente que eso no es lo mio y respetarlo, si no que su misión es hacerme tan devota como él y para él es algo indispensable para formar un matrimonio exitoso. Entiendo que sus intenciones son buenas, él siente que es su deber como cristiano llevarme a ser cercana a Dios y le preocupa más mi salvación espiritual que nuestra vida en la tierra. El caso es que yo no quiero dejarlo, lo amo y siento que será buen esposo y por todo lo demás nuestra relación está de maravilla, pero este tipo de diferencias nos pueden traer conflictos en nuestra vida diaria y los planes futuros, como por ejemplo la última vez que discutimos fue por que él quiere dar el diezmo, el 10% de nuestros ingresos a su iglesia y a mi me parece un desperdicio de recursos pudiendo usar ese dinero para nuestra familia. Entonces quisiera saber qué tan saludable es para mi seguir moldeando mi carácter para acomodarme a mi pareja, si no llegaré a resentirlo más adelante y cómo manejar las situaciones delicadas con él para que entienda que necesito tiempo e ir a mi propio ritmo, o si será necesario que le diga que tal vez nunca llegue a pensar igual que él, bajo riesgo de que decida terminar conmigo. ¿Se puede tener una relación exitosa en estas circunstancias? Gracias.


Querida amiga, una relación de pareja basada en el sometimiento radical de uno al otro, perfila a que las cosas estarán siempre en función de uno, no de los dos. Es casi como tener que renunciar a ése que soy… o a lo que  puedo ser en la vida si se la construyera en función de la maduración natural que supone el compartir y crecer juntos, sacar sus propias conclusiones, cometer errores y corregirlos, etc.

Para entrar en una relación de pareja con futuro saludable importa mucho tener fe en sí mismo, en la vida, en donde la espiritualidad fluya sostenida por la confianza en la bondad de nuestros actos y no en la rigidez en el cumplimiento de pautas que no terminamos de asumir.

Es necesario que exista la tolerancia y el respeto por las diferencias y no el tener que someterse al otro. Las cosas pueden ser viables hacia una maduración como pareja si es que el respeto por el otro existe.

En ese sentido va el enunciado de mis comentarios… No tienes suficiente fe en ti misma y no logras tenerla en tu pareja, más allá de reconocer de que se trata de una persona buena y bien intencionada.  Eso te pone en la coyuntura que tendrás que decidir: ¿estás preparada para una futura convivencia en la que el otro tiene todo el poder…? ¿podrán ponerse de acuerdo a partir del sentido común? ¿Cual será tu rol como madre y esposa…? ¿Entrarías a una cofradía religiosa con esas características por propia iniciativa?  ¿No basta que respetes su filiación sin tener que compartirla en el mismo nivel? 

Estas son preguntas que te haces y te cuesta reconocer que algo en ti se resiste y que probablemente no termina de ceder. 

Queda pendiente, para tu propia vida, el poder manejarte con más libertad, con más valor para sostener tus propias ideas, para ser tú misma, más allá de lo que quieran que seas, no solamente tu pareja, sino, también tus padres o la sociedad en general. Debes atreverte a ser singular, diferente, a romper con la búsqueda de una zona de confort que “te proteja de todo mal”.  El precio parece muy alto.

Decisión difícil, pero hay que tomarla… No te atemorices por tus 29. Da más temor embarcarse en un compromiso que esté marcado por la tortura del sometimiento y el “deber”. Se puede ser muy espiritual sin ser militantemente religioso… Pero es tu decisión…

¡Suerte!



2017 08 22 Una relación que no suma, consume

Hola,necesitaria Consejo,tengo dudas en mi relación y ya no se que hacer para que funcione como antes o dejarlo definitivamente.
Llevo casi dos años de relación con mi pareja,ambos estamos separados con hijos de otras relaciones y hasta ahora lo llevamos bien,nos vemos fines de semana con o sin hijos,no hay intenciones de convivencia ,ya que al ser los críos pequeños es dificil,pero se hace lo posible para verse.Al conocernos todo fue fantástico y genial,era atento,cariñoso,queria estaras tiempo conmigo,ahora llevamos un año que todo son discusiones ,lo hablamos y intentamos que sea como antes ,pero todo se vuelve de nuevo con peleas,el ya no es la persona cariñosa que conocí y se escuda en que ya no lo es por las continuas discusiones que yo provoco y yo las provoco por la falta de atención y pasotismo que tiene en la relación.Se habla,parece k en unos días bien y luego de nuevo peleas....Hemos vuelto de vacaciones una semana de relax y playa ,a ratos muy bien y a ratos mal...A la vuelta veníamos bien hasta que me ha dicho que se iba a su casa y que necesitaba todo el día para preparar lavadoras y si iba a dormir a su casa (algo que siempre hago al ser un domingo ) se acostaría tarde para trabajar lunes y que ya habíamos estado juntos una semana .Me ha descolocado,se supone que aunque hayamos estado de vacaciones juntos ,aprovechar lo que queda del día para seguir juntos,y si tiene k hacer cosas,el que esté en su casa parece que le moleste.Esto ha hecho replantearme el dejarlo totalmente,ya que no quiero una relación así y quiero a alguien que esté por mi,el ya lo sabe y se escuda cn las peleas mías,pero ando cansada y total,el estar con el o estar sola es casi lo mismo,yo daría por estar con el todo mi tipo y elparece que me tiene para rellenar huecos libres.Esta relación me consume,lo quiero ,pero no se si distanciarnos un tiempo para ver las cosas con claridad o dejarlo definitivamente porque segundas partes nunca fueron buenas.
Un saludo y gracias


Estimada amiga, observo que ambos ya han tenido compromisos que no lograron prosperar. La relación de ustedes ha durado como un año en un punto de armonía y afecto que ahora sientes que ya no es el mismo. Pues bien, suele ser que el primer round de una relación amorosa pase por ese capítulo que llamamos enamoramiento, en el que uno encuentra en el otro al personaje de sus sueños. 

Pero, lamentablemente, este capítulo no está destinado a durar “para siempre”, como en los cuentos de hadas, y es entonces que aparecen estos rostros diferentes de la realidad del otro y de uno mismo, en donde las cosas no son las que quisiéramos ni como esperábamos. 

Pero, nosotros seguimos queriendo que sean como queremos… y la sensación frecuente que se genera es que uno tiene que someterse al otro.  Más o menos temprano… o tarde... uno se rebela frente a esta sensación y surgen el “no”, el “por qué”, el “no me da la gana” etc., que derivan en una pugna y generan tensión y peleas.  Las agresiones van generando cada vez más motivos de resentimiento y -al poco o mucho tiempo- se encuentra uno en un círculo vicioso del que es difícil salir, que consume el afecto y la ternura que, en el fondo, aún seguimos esperando.

Lo paradójico es que el motor de todo esto es el anhelo de amor que, al fallar, moviliza una sensación de vacío y frustración que deriva en una búsqueda (ya rabiosa) del amor que uno necesita. 

El asunto es, entonces, dentro de la paradoja, considerar si el amor que esperamos es realmente posible de satisfacer… porque, si no, viviremos siempre con la sensación de frustración.

Un tema ligado a todo esto es el nivel de dependencia que puede llegar a tener uno respecto al otro. Tengamos presente que el verdadero amor se produce en libertad, no como una atadura.  Cuando uno depende demasiado de lo que haga o deje de hacer el otro, las cosas no auguran buen futuro. Uno necesita poder estar bien a solas consigo mismo para poder estar bien con el otro.

En resumen, el suyo puede ser un vínculo complicado. Haría bien en revisar la forma en que se vincula y proponerse aprender a partir de lo que han sido sus relaciones hasta ahora, de cuáles han sido sus propias maneras de actuar, de responder y qué juegos psicológicos ha utilizado.  Tendría que revisar si esto es algo que se repite y a lo cual tiende o si se trata de un desencuentro por una mala elección de pareja. 

Por cierto, tiene todo el derecho a plantearse si es esta una relación que le conviene o no. No se trata de entrar en situaciones de repetir una y otra vez el drama del desencuentro y vuelta a encontrarse; se trata de resolver las dimensiones de sus necesidades emocionales y ser consciente de si la dinámica de la relación con el otro lleva siempre a este tipo de conflictos.  De ser así, por más que el otro tenga lo suyo, lo más honesto es empezar por resolver los problemas personales.

Si no puede sola, busque ayuda… pero no se quede en esta situación que de hecho no es saludable.

2017/07/05 El difícil proceso de separación conyugal

hola: les agradezco de antemano su respuesta
soy un madre de 2 niños: niño de 12 años y una niña de 5, mantuve una relacion de 17 años con el pdre de mis hijos q era un hombre que me hizo mucho daño, cuando por fin decidi terminar esta relacion, hace 1 año, siento que este hombre no me deja trankila, necesito sus consejos, no se como pedirle q no vuelva a mi casa a visitar a mis hijos, porque entra como si fuera la suya en cualquier horario, en fechas especiales como dia de la madre, dia del padre, cumpleaños se aparece sin que lo inviten, cabe decir que él mantiene una relación con una mujer hace 13 años producto de esa relacion tiene un hijo, pero él sigue negando esa relación, hace unos meses conoci a un hombre maravilloso con el que me quiero dar una oportunidad, pero tenemos problemas precisamente por el padre de mis hijos, que sigue entrando a mi casa, en algun momento quisiera hablarle a mi hijo sobre la separacion con su padre aunque él se lo imagina, y no se si estaria mal que yo deje que mi actual pareja me visite a mi casa, pero tengo miedo que se encuentre con el padre de mis hijos. ayudenme por favor, que debo hacer


Estimada amiga:

Creo que una parte del problema es que no ha terminado usted de cortar esa relación que ha implicado maltrato y sometimiento. Eso permite que él sienta que puede imponer su presencia sin importarle el otro.  Supongo que así ha sido siempre… 

Parte de lo que le digo tiene en cuenta el que no le haya transmitido la decisión a sus hijos. Es como si no hubiera pasado nada y seguramente su ex percibe esto y participa de esa dinámica.  Todo es “como si…”. 

Si verdaderamente está usted decidida a cortar con su ex, no haga las cosas a medias. Si no le puede poner límites es porque usted aún no termina de dar este paso.

Noto que habla de “mis hijos”, pero recordemos que él también es papá y no solo es “el padre de mis hijos”. Tiene derecho a verlos, al igual que los niños requieren mantener el lazo con su padre. Pero, es necesario definir cosas como los días y horarios de visita y las circunstancias en que esto se dé. Si no es posible una negociación dialogada entre ustedes, esto puede terminar estableciéndolo una junta de conciliación o el juez. 

Suele ser que estos temores se asienten en el lado económico, en el temor a que deje de pagar las cuentas y cosas así; pero, si de rehacer su vida se trata, creo que hablar claro sobre sus intenciones tiene que incluirse en la conversación. 

Sugiero que no se mezcle a los hijos en los conflictos que puedan ustedes tener. Lo óptimo sería hablar de una separación amigable (que ojalá pueda darse) y que ambos padres sigan viendo y queriendo a sus hijos como siempre.

Ya no hay lugar para él en su corazón. Esperemos nomás que su nueva elección no sea una repetición del capítulo que está cerrando (o intentando cerrar). Sería bueno que tenga unas cuantas sesiones con un psicoterapeuta para que tenga oportunidad de analizar este proceso de cambios, en el cual algo de usted misma debe haber contribuido a que resulte de esta manera.

El ideal de salida del matrimonio tendría mejor pronóstico si el futuro dependiera de usted misma y no de una relación con otra pareja, aunque, estas dos cosas no necesariamente se oponen. Hay que examinar esta elección. Debería darse un tiempo para reafirmar su autoestima y decidir sus opciones desde la seguridad de que, ante todo, cuenta consigo misma.

2015 05 12 Una tía para el recuerdo

Hola Dr Morales, es la primera vez que leo su blog y es super interesante, y de antemano gracias por la respuesta.
El caso es el siguiente tengo una hermana la cual tiene 2 hijas de 9 y 8 años, ella vive con su pareja como diríamos de vez en cuando porque tienen idas y venidas continuas. Discuten, se separan y vuelven.La pareja de mi hermana es celoso, impulsivo y mas esta pendiente de ella que de sus propias hijas. Y mis sobrinas en medio de ello, pero ahora con tristeza veo que una de ellas la mayor cada vez que pasa eso llora y esta continuamente mascándose las uñas, y la menor se la ve indiferente, pero creo que no es así, porque creo que lo esta reflejando en sus estudios, ya que están llamando del colegio para conversar con sus papas.
Mi hermana ha ido a terapia, pero el no quiere. Mas que todo como ayudar a mis sobrinas para que vivan en un ambiente feliz y tengan una estabilidad emocional.


Estimada amiga: 

En principio gracias por sus expresiones del inicio.

Lamentablemente, lo que viene después no es muy alentador. Es una pareja disfuncional, conflictiva e inestable y eso, por lógica, no constituye un ambiente saludable para las niñas. El daño en buena medida está avanzado y cada una de ellas se defiende como puede: una tomando la postura de indiferente y la otra enredándose en la pena y el llanto, que no mueven la compasión de los padres.

Ciertamente, lo más saludable sería que su hermana tome definitivamente la decisión de cortar… aunque no necesariamente romper.  De lo que se trata es que tenga una actitud firme respecto a que si él no cambia la relación no debe seguir.  Esta relación no es buena ni para ella, ni para su pareja, ni menos para sus hijas. 

Le digo que es su hermana quien tiene que hacer esto porque, al parecer, ha tomado la iniciativa de hacer terapia… Quizás está un poco más "cuerda" que él. No vale la pena estar en medias tintas: ya es tiempo de madurar. No solo basta con poner límites, se trata, también, de que ella siga su terapia sin “pedir permiso”.  No puede hacerse nada con ese nivel de sometimiento.

El pedido que usted me hace, a primeras luces, es imposible sin la colaboración de los padres, sin que éstos cambien su actitud.

Lo que sí puede ocurrir es que la tía que escribe y otros familiares le hagan a las niñas un poco de espacio amable, con buen trato, sin tenerles lástima. Hay que tratarlas como personas que merecen su reconocimiento y permitirles soltar su alegría perturbada. 

Pasar simplemente buenos momentos con ellas, invitarlas, sin chocar con los padres o crear más tensión. No hay que hacer reproches ni censuras; simplemente, hacerles un espacio por afecto, por cariño…  Eso quizás sea viable.  Si lo puede hacer, es posible que la esperen en el cielo, cuando toque.

Suerte.

2013/10/17 Trampa en el amor (o el amor como trampa)

Hola doctor:
Tengo 34 años, una carrera que me gusta y que me da muchas satisfacciones, un hijo hermoso de 6 años, que a decir verdad es bastante travieso y debo admitir me desespera hasta sacarme de mis casillas, pero inteto tenerle mas paciencia cada día, una familia unida dentro de todas sus imperfecciones, soy madre soltera pero en realidad jamas terminé mi relación con el padre de mi hijo, aún cuando él tuvo una pareja, ahora mismo tenemos momentos muy buenos aunque nunca nada estable,y eso aunque ya o me quita el sueño si me entristece mucho, porque debo admitir que después de tantos años de estar juntos quiero algo definitivo, quiero poder decirle a mi hijo la verdad y anunciarlo a mi familia, pero lametablemente mi pareja no lo desea así, he pensado en terminar con esto, pero es muy complicado, puesto que no puedo dejar de buscarlo, es como si mi necesidad se hubiese convertido en una especie de adicción, y me siento mal por ello.
Estoy convecida de que las cosas no van a cambiar, y tomo la decisión de alejarme pero finalmente no tengo la voluntad, y no espero que con un consejo suyo, mi vida se solucione, solo necesitaba decirlo, porque siento que los años pasan y los mejores años de mi vida están yéndose en una relación que finalmente no termiará en nada.
Espero de veras una apreciación que quizá también pueda servir a otros que atraviesan lo mismo que yo.


En el mundo de los afectos, nos confundimos con mucha frecuencia respecto a lo que llamamos amor. Las relaciones de dependencia extrema y de sumisión mayor, al punto de perder la libertad elemental para decir o no decir las cosas, la ubican en una posición de renuncia y rebajamiento personal.

Es cierto, lo que usted vive es una adicción; por tanto, lamentablemente, una parte de usted está atrapada en un vacío personal que pretende llenar de esta manera. Usted menciona, también, que tiene una carrera y logros profesionales, lo cual nos habla de recursos que alcanzan para otras áreas de su vida. Yo sí creo que con un poco de esfuerzo puede emplear estas fuerzas para construir un mejor modelo de sí misma: una mujer que sienta que puede sentirse amada sin caer en la trampa de la dependencia extrema. Para eso, es indispensable pasar por el dolor, poder tolerar el dolor; en este caso, el de perder a su “amado”, (seguramente hay experiencias dolorosas en su infancia que la predisponen a no poder tolerar la separación).

Un problema que no ayuda mucho es que usted está “medio convencida” de que no podrá… Sin embargo, desliza una ilusión de que sí… pero con mi ayuda, algo que yo le pueda decir… Pero, dice, “¡para ayudar a otros”...!  ¿Y usted...?

¡Y es éso!  ¡Usted necesita ayuda, la merece…!  Si no puede sola, emprenda una psicoterapia. Está en una etapa hermosa de su vida y se merece otra cosa. Pero, primero, convénzase de eso… y ¡déjese ayudar!
Suerte.


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2010/03/01 Más me pegas, más te quiero

hola,tengo un problema con mi pareja el es de un caracter demaciado fuerte discutimos mucho por cualquier cosa y el me agrede verbalmente solo que hace unas semanas atras el me dio una cachetada no fue fuerte pero la intencion es la que cuenta. yo no le tengo miedo y si el me agrede verbal yo no me dejo tambien le contesto pero aveses me detengo por que tengo una nina de 2 anos y no quiero seguir los problemas. ahora mi duda es sera que nesesitamos ayuda profecional los 2 o solo el,yo pienso que el es asi por que hace 13 anos atras el consumia drogas y pienso que eso le afecto por eso biene lo de su mal carcter pero no estoy segura sera que eso se puede curar,sera que si el resive ayuda profecional puede llegar hacer un buen marido? por que cuando el esta bien el me dice que me agrede por que de el siente que sale una fuerza mayor que el y en el momento de furia disfruta decirme de cosas se siente bien pero cuando ya todo esta tranquilo el se arrepiente y no sabe como remediarloasi que porfavor ayudenme!


Respuesta:


Un dicho de la serranía de mi país (Perú) dice así: “más me pegas, más te quiero” . Como si el “aderezo” de la agresión fuera una demostración indispensable del amor en mis paisanos. Lo cierto, lo corriente, es que la agresión prevalezca en la relación de pareja como una manera de ejercer dominio, de someter física o emocionalmente al otro.

Es frecuente observar que estas características de relación se establecen con facilidad entre quienes han crecido en un contexto de agresión y han recibido maltrato o abandono infantil.  Forma parte de una forma de apego que llamamos “ambivalente”. Suelen ser intolerantes a la frustración, un poco a la manera de los que conocemos como “engreídos”, que creen que se merecen todo y nada es suficiente. Sus reacciones pueden llegar a ser violentas cuando la persona se siente desatendida o no querida, lo cual es más bien frecuente, ya que es usual que sometan constantemente a sus parejas a “pruebas de amor” que nunca los terminan de convencer. Se manejan en la vida con una desconfianza que no cede, que cada tanto se reactiva y crece en el tiempo. Uno de los errores frecuentes de las parejas consiste en tratar de cambiarlos, sentir que con nuestro gran amor y un poco de esfuerzo las cosas serán diferentes.

La necesidad de compañía pone lo suyo, las personas se juntan para llenar sus vacíos de soledad y los que suelen hacer que entre ellos se tolere más la agresión, el límite recién llega cuando alguno de los dos, o los dos se hacen demasiado daño.

Resolver el problema tiene que partir de reconocer que cada quien tiene que solucionar lo propio. Ninguna relación debe partir de la expectativa de que el otro cambie. Las cosas son como son. No es que no puedan cambiar, pero eso depende de que cada persona quiera y busque el cambio (no basta con querer).

El caso que usted nos refiere, parece contar con un elemento favorable. Dice que él se arrepiente o tiene culpa. Tiene conciencia de que no puede controlarse por sí mismo. Es un momento apropiado para pedir ayuda. Una evaluación de su caso (el de ambos, mejor) dirá cual es la conducta a seguir. Pudiera ser necesaria una combinación de medicamentos con psicoterapia. Acudan a un centro de atención psicológica o busquen ayuda donde un psiquiatra que haga también psicoterapia.

Soportar en exceso el maltrato es sinónimo de una pobre autoestima y no es la mejor imagen para el desarrollo de su niña.

Tiene que poner punto a estas formas de relación, este comentario va por aquello de que usted responde con agresión a las agresiones de su pareja.

La agresión no es buena, provenga de donde provenga, no solo la agresión física, los insultos pueden ser nefastos, son explosiones de afectos negativos que minan la autoestima de todos.

2010/03/01 El que pide con temor invita a que lo rechacen

Soy Patricia... Pato, de Argentina.


"El que pide con temor invita a que lo rechacen"...su proverbio chino que me movió a consultarle por un problema pequeño que tengo con mi director de tesis, un psiquiatra como Ud. Entre corrección y corrección vía e-mail de mi tesis de lic. pasan meses en los cuales junto angustia, tristeza, bronca y desesperación, las que descargo brevemente mandandole mails que no responde exponiendo una excusa conveniente como para hacerle acordar que estoy esperando que corrija, que existo!. Siempre comienzo esos mails disculpándome por molestarlo y haciendole saber que sé que está muy ocupado...y el problema me pregunto y le pregunto no será en esto de pedir con temor, hay otra forma de esperar más agradable?, Es consciente este señor de mi necesidad de recibirme y trabajar, más aún cuando soy una persona grande?. Ya está Dr. Pedro podría conciliarme con la vida?.Podría enseñarme otra forma de pedir más efectiva?


Muchas gracias por su humildad, sabiduría y mansedumbre.



Estimada Patricia

Pato…gracias por regalarme con su consulta, más aún si parte de haber leído uno de mis artículos. Siempre es grato saber que son útiles.

En este caso, la ha movido a reflexión…y, la acompaño en ella...Vale preguntarse ¿qué pasa que este hombre (con el que me compara: “psiquiatra como usted…”) no le responde….?

Partamos de la pregunta siguiente ¿por qué eligió este asesor de tesis… ¿sabía como se comportaba con sus asesorados…?, ¿es alguien con alguna historia de maltratar a la gente?, ¿se trata de alguien demasiado encumbrado por sí mismo? Porque, si bien es cierto que usted tiene lo suyo por la forma en que siempre está pidiendo perdón por molestar, de la otra parte hay alguien con ganas de hacer sentir al resto que él es quien manda. O, por lo menos, con poco respeto al honor al que hay que hacer mérito por haber sido elegido como asesor.

Volviendo a lo suyo, parece haber alguna dosis de timidez. Creo que necesita acunar algo más que esa rabia que la victimiza, hacerse de las ganas suficientes de que la culminación de su carrera sea decisión propia, más allá de los méritos de una tesis. Con un poco de valor y decisión, es posible que tome al toro por las astas. Hable en directo con él, búsquelo donde sea pertinente y prudente. No tiene que ser agresiva, pero con firmeza y decisión es posible que sea tomada en cuenta de manera diferente a las respuestas a sus correos.

Tenga en cuenta que su correo me ha movido a responderle pronto, me estimula. Me invita a animarla, a sacudirla un poco para que se decida a dar el paso que falta. En ese sentido, vea que tomar iniciativas de pedir apoyo, consejo o lo que sea, no siempre tienen respuestas de rechazo o ninguneo. Depende ya de usted sostenerse en el aliento y tomar impulso, no hay fórmula mágica, la acción pertinente brotará de usted.

Algún otro pensamiento de por ahí dice que no es de sabios dar consejos. Pero, pienso ahora, tampoco es sabio desperdiciarlos, si es que realmente queremos resolver nuestra coyuntura.

Me hace gracia la atribución de mansedumbre que me hace. Creo que apenas si califico para la humildad, con estas pretensiones de iluso consejero.

Le deseo suerte, libérese de esta situación, no lo deje más al tiempo, tenga más seguridad y convicción de lo que verdaderamente es digno de usted y propóngase conseguirlo.

2009/04/08 Tomar las riendas de mi vida


Vía mail, Alicia me hace un par de preguntas, que traducen más o menos lo siguiente ¿cómo hago para ser yo misma quien decida lo que haga o deje de hacer? ¿cómo hago para ser sujeto de mi propia vida? ¿cómo ayudo a que mis hijos logren hacer lo mismo?

Algo le respondí de manera breve en un mail. Quisiera, sin embargo, ampliar la reflexión pensando en que otras personas se podrían estar preguntando algo similar. Dicho sea de paso, me encanta la idea de dialogar con la gente respecto a sus inquietudes.

Entonces, vayamos al tema.

En el desarrollo humano hay una evolución que nos lleva desde una total dependencia, cuando somos bebés, hasta una posibilidad de autonomía y libertad, cuando adultos. De la dependencia no nos salvamos. Ser libres y autónomos es algo que tenemos que lograr.

Hay quienes, aún de adultos, siguen siendo dependientes a la manera de un bebé. En estas circunstancias, lo que se puede observar es que no toman decisiones (otros las toman por ellos); su posición ante la vida es de predominante pasividad. En tanto su pasividad, son “objeto de las circunstancias”. A ellos “les pasan las cosas”; no asumen la responsabilidad de lo que les ocurre. Suelen necesitar del cariño de los demás de una manera exagerada, respondiendo con desesperación ante las posibles separaciones o pérdidas de sus seres amados. No toleran la espera y, si bien pasivos, suelen tener grandes expectativas de recibir, lo que, si no se produce, los lleva a resentirse y a mostrarse pasivamente agresivos. Tienen problemas con su autoestima.

En estas condiciones, lo que mueve sus relaciones con los demás son sus necesidades (de atención, de compañía, de afecto, etc.). Estas necesidades generalmente dominan a la persona y la tornan demandante. De esta manera, la persona pasa a ser, también, “objeto de sus necesidades”.

Ser “sujeto de la situación”, corresponde a un estadio en el que la persona logra manejar sus necesidades, regularlas y encontrar las circunstancias propicias para satisfacerlas. Es el momento en el que podemos hablar de que uno ha pasado de tener “necesidades” a tener “deseos”. Es la diferencia entre tener hambre y desesperarse por comer cualquier cosa (necesidad) y que el hambre adquiera la forma de apetito, en cuyo caso, buscaremos algo especial, sostenido por nuestros gustos y para lo cual podamos esperar hasta encontrarlo (deseo).

Cuando somos sujetos de la situación podemos optar por alguna alternativa o incluso renunciar cuando no es posible conseguir el objeto de nuestros apetitos. Quien es “sujeto de la situación” construye sus realizaciones y logra satisfacciones. A él no “le pasan las cosas”; él “hace las cosas", contribuye a que ocurran y/o persevera en su búsqueda, comprometiéndose y haciendo sacrificios para obtenerlo.

Yendo a la última parte de la pregunta -cómo contribuir a que los hijos logren ser sujetos capaces de enfrentar “la situación” (la vida)- la fórmula es aparentemente sencilla: hay que dejarlos ser, lo cual implica respetar desde el principio eso que son, sus talentos y debilidades. La idea es que necesitan aprender de sí mismos…

Lograrlo requiere que su entorno sea estable y confiable; que los propios padres cultiven el valor de ser auténticos, con amor y respeto por sí mismos; que estén dispuestos a la compañía solidaria que requieren sus hijos, que no es otra cosa que estar con ellos cuando los necesitan. A veces, por cierto, implica saber que cuentan con ellos para hilvanar juntos el sentido de existir en compañía, compartiendo los retos de vivir en sociedad; creando juntos valores, más desde el ejemplo que desde el discurso. Ser “sujeto de la situación” aparecerá, entonces, en nuestros hijos, de una forma natural.

Su subjetividad y los propios gustos y afinidades no tendrán la contaminación que a veces notamos de parte de padres que requieren que sus hijos los obedezcan irracionalmente, que vivan para ellos o de padres que no toleran en sus hijos maneras de ser diferentes , etc.

Por lo dicho, a veces, para ser “sujetos de la situación”, nuestro primer movimiento es el de sobrevivir a padres que nos necesitan como objetos. Un segundo movimiento en esa tendencia es liberarnos de los padres. No… no se trata de eliminarlos, se trata de arriesgarnos a vivir o morir por nuestra cuenta hasta que seamos “sujetos de la situación”.

Bueno, lo dejo aquí… Son ideas sueltas… No vaya a sonar como que pretendo inculcar a “objetos de la situación”…

Gracias por consultar.