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viernes

2015 07 01 Amarse, nunca, separarse, jamás…

Muy buenas tardes Dr. Soy una joven de 21 años, en el 2011 empece una relación con un joven de la misma edad que yo, hace ya 6 meses que termine con el, desde ese entonces mi vida dio un giro tremendo. Fui yo quien terminó con la relación porque el ya no se comportaba de la misma manera, sentía que ya había perdido el interés hacia mi, pero no termine porque ya quiera que todo termine sino para que el se de cuenta que me estaba perdiendo y reaccione. pero no fue asi, ya no me busco mas. Fue entonces que pasado algunos dias fui yo quien lo busco y le pedi que volvamos pero me dijo que no, que para que ibamos a volver si yo tenia una fea actitud, ademas que el no me merecía, que era demasiado buena para el. en ese momento lo entendi y decidi alejarme, bloquee toda comunicacion con el pero no duro mucho porque al poco tiempo empezamos a comunicarnos. Hasta que una noche me llama y me pidio que vaya a verlo, yo fui con la intencion de arreglar las cosas porque pense que el tambien tenia la intencion de hacerlo, llegue a su casa estubimos juntos(intimidad), entonces le pregunte que iba a pasar con nosotros despues de eso y el muy calmado me dijo nada...puede creer..!! En ese instante senti que moria, pase toda la noche llorando, sentia que no valia nada, me senti usada, burlada, queria morirme. Ya pasado eso volvi a bloquear toda comunicacion con el, y otra vez no fue mucho el tiempo que duro porque nuevamente volvimos a comunicarnos. Desde esa noche cambio toda mi vida, el me llama y yo siempre voy, dejo todo y voy, pero ya no quiero seguir asi, porque solo quiere estar conmigo en la intimidad y luego que sigamos como nada. Este fin de semana fui a verlo porque me dijo que estaba mal, compre unas pastilla y fui llevando y como ya es de costumbre otra vez estubimos juntos. Pero luego empezó a comportarse de una manera que a mi me molesta, empezo a golpearme la frente con la mano por mas que le decia que no lo haga xq no me gusta y que voy a enojarme en ignoraba lo que decia y continuaba. En eso fue tanto el coraje que senti que me le fui encima y lo mordi, se puso furioso y me empujo y me saco de su casa, nos dijimos de todo ese dia. Ayudeme porque ya no quiero seguir asi, siento que yo dependo de el y el tiene cierto dominio sobre mi, que hago..!!! aunque ya desde ese dia ni me ha llamado ni nada, mucho menos yo. como puedo entender que ya termino, porque yo siento que aun lo amo, no me imagino mi vida con otro hombre, y no se como voy a reaccionar si me entero que el ya tiene a otra chica... Que piensa al respecto?

Mi querida amiga, si tu relación se inicia en el 2011, por entonces tendrías 16 o 17 años. Esta es la edad de los amores idealizados, que heredan muchas características de la etapa infantil; es cuando predominan el apego, la necesidad del otro a niveles de adicción; se trata de llenar vacíos más que desarrollar una relación de amor.

Las relaciones con estas características tienen la paradoja de generar mucha ambivalencia: te quiero, pero te necesito a distancia porque dependo mucho de ti. A la vez, no tolero perderte, por lo que te busco porque el vacío de tu ausencia es intolerable. Muchas relaciones terminan enganchadas en el eslabonamiento de los sexos porque no es tolerable el compromiso de los afectos en un nivel más profundo…

Querida… tienes 21 años y la oportunidad de encaminar tu vida por rutas saludables. Esta relación tendría que pasar a formar parte de la historia de tu futura experiencia. Creo que, dada la característica de la relación, necesitas tolerar el período de abstinencia, que sabemos causa dolor y ansiedad por buscar “el bien perdido”. 

En primer lugar, es importante que reflexiones sobre tus intentos de amar a alguien, partiendo de ser consciente de que no te estás amando a ti lo suficiente y esto te lleva a someterte a situaciones que te humillan. En segundo lugar, ten presente que, en la vida vale la pena tener a alguien a quien amar.  No te predispongas pensando “que te va a pasar lo mismo”.  Eso solo depende de ti y de las elecciones de pareja que hagas a futuro. Si éstas no funcionan, simplemente tienen que terminar… y tienes que volver a empezar, corrigiendo en ti lo que no funcionó.

Nunca culpes solo al otro de lo que pasó; evalúa tu rol en la relación y qué hiciste o dejaste de hacer para que las cosas pasaran de la manera que pasaron.

Ya lo sabes, toma la decisión, la única que cabe…

Me cuentas.

2015 07 01 “Quien a buen árbol se arrima…"

Buenos días doctor.
Anoche estaba con unos amigos, pasabamos el rato y relatabamos anécdotas, de vez en cuando caíamos en el tema profesional ya que todos allí eramos colegas.
En algún momento dije de nuevo una frase que tengo tiempo diciendo, y es que la vida no es un capítulo de una serie televisiva como para andar uno con alianzas tontas de "Si soy amigo de esta persona entonces no puedo serla de tal otra porque son competencia" (o vaya a saber Dios cualquier variante de ese tipo)
Uno de mis amigos me dijo que ya que yo estaba surgiendo me iba a tocar hacerlo, incluso insistió en que me buscase alguien bajo quien cobijarme, creo que usó la palabra "líder" y a eso se refería, a un colega de mayor edad y tomarlo como mi líder, burgomaestre, capataz, amo o cualquiera sea la palabra de su preferencia Doctor Morales.
Me negué una vez más, para mi una cosa es respeto y reconocimiento por la trayectoria de otros que llegaron antes que nosotros, pero una muy diferente es la sumisión (pienso que mi amigo ha caído en ello dada su relación con uno de estos colegas-"líderes")
Me parece patético andar en esas, como buscando en la vida a quien bajarle la cabeza a cambio de algún que otro beneficio económico o laboral, pienso que las cosas se ganan trabajando, no sometiendose.
En fin, en esa misma línea, por mi está bien hacer tratos con alguno de esos colegas más encumbrados, relaciones de ganar-ganar, pero muy distinto es lo que andan muchos diciendome que casi que yo debería entregar el alma para aprender o recibir impulso de alguno de esos personajes
Eso no me parece, me produce rechazo. De hecho he visto como más de uno de estos "generosos" amos del valle se han dedicado a explotar a quienes voluntariamente se le ponen en bandeja de plata (ejemplo, tenerlos trabajando de gratis a cambio de tomarse una foto con ellos que aparezca en redes sociales, y la contraparte muy feliz de esa situación, eso es lo que no tolero ni apruebo)
Es un tema que me hizo mucho ruido y en el que a veces me siento muy solo en mi posición y perspectiva.
No apoyo esas falsas amistades, y mucho menos esa esclavitud voluntaria de más de uno.
Eso es lo que opino, ¿podría darme usted algunas perspectivas al respecto?, sentí que debía hablarlo con alguien y encontré su Blog
Saludos


Un refrán que mi padre mencionaba de vez en cuando era: “Quien a buen árbol se arrima…buena sombra lo acoge”. Y, ciertamente, él me brindó una buena sombra, una sombra acogedora y jamás atrapante, menos aún, sometedora o humillante.

Andando en la vida, ya siendo médico, elegí formarme como psiquiatra en la escuela del Dr. Carlos Alberto Seguín, un profesional excelente y sabio, muy exigente en cuanto a la formación clínica y humana, pero, muy respetuoso de la orientación teórica personal de cada quien. Nunca sentí que él requiriera discípulos, aunque disfrutaba el tenerlos. Siempre tuve la impresión de que le generaba rechazo la cercanía de aquellos que lo buscaban  “para la foto” o que eran insustanciales. De hecho, trabajé un año gratuitamente en su servicio, ya que aprendía mucho y disfrutaba más de encontrarme entre profesionales tan diferenciados y amenos.

Nadie se sentía por encima del otro; es más, había una mística relacionada con el enseñar y ayudar a crecer a quienes se acercaban en esa búsqueda. Me alejé cuando tocó hacerlo y guardo los mejores recuerdos de aquella época, lo mismo que de la presencia interior de mi padre que me dio sombra (pero que no me “hizo sombra”).

Me parece que en la vida tenemos experiencias que nos predisponen a una u otra lectura de las cosas, a una u otra actitud. Puede uno sentirse humillado o humilde en sus cercanías… Depende de lo que elijamos para tener sombra, para crecer y consolidarnos.


2010/03/24 La mujer de Narciso

¿Cómo se trata a una persona egoista? Estoy casada con alguien que amo con locura, pero de a poco esta cambiando y solo se fija en él. En sus necesidades, en su fisico, se dice mas veces que el es joven guapo de lo que me me lo dice a mi. Al comenzar la relacion me prestaba mas atencion o me "alababa". Es imposible llegar a hacerlo razonar, siempre tiene la razón en todo, diria que tiene "mucha calle" y sabe siempre decir lo justo para la gente que lo rodea, pero en definitiva es un embaucador.


Sencillamente, cómo se le rompe ese juego? La verdad a secas, lo lleva a la ira.Cómo decirle, oye no eres el Dios del Universo y tengo que seguir tus designios? El temor a una pelea, me hace siempre dar un paso atrás.Lo que me gustaría es "dominarlo" de alguna manera y no ser la dominada.Cuál es talón de Aquiles de este tipo de personas?


Estimada amiga,

En la mitología griega Narciso era un personaje que vivía embelesado con su propia imagen. Una mujer que lo pretendía quedó convertida en eco, alguien que reiteraba su propio sonido, llevada por el viento.

En realidad, uno y otro estaban atrapados en la imposibilidad de hacer una relación de a verdad.

La parte que poco se menciona, es que el pobre de Narciso al final se muere, ahogado en el reflejo de su propia imagen.

De Eco, podríamos decir que estuvo vagando, perdida, en el intento frustrado de ser escuchada, reiterando su mensaje sin llegar ella misma a escucharse o reconocer que ella misma no escucha… Tampoco ve que no la ven, por lo tanto no se da oportunidad para mirarse o relacionarse consigo misma…

Muchas veces uno depende tanto de la mirada ajena que pierde la vista de uno mismo. La realidad, así armada, es lo que usted llama “amo locamente a este hombre…”

Veamos, está usted atrapada en una locura de a dos.

El problema seguirá en la medida en que usted protagonice el rol de complemento deleznable de un personaje disfrazado de superhéroe (esto es un problema que él necesita resolver). Como él no va a emprender el camino de la solución, por lo menos contribuya en algo que parece sencillo: se trata de no sentirse afectada por las poses de su amado.

Reflexione... Usted lo dice literalmente.. ¿en realidad, lo que usted quisiera es estar en el lugar de él… teniéndolo con una correa al cuello, dominado…sometido..?.

Es un juego mortal, como el de Narciso. Estos son juegos de poder que matan el amor. Allí no hay amor, es un drama de egoísmos que no reparan en que los ropajes son disfraces, remedos de la vida que no permiten rescatarse de sus miserias personales.

Uno se torna egoísta justamente porque en el fondo es muy vulnerable. Es una coraza defensiva, casi siempre se necesita a otro que protagonice la debilidad que uno no tolera en sí mismo.

Pero ¿quién se anima a salir del bunker si siente que afuera hay un constante bombardeo?

Salga del bunker usted, deje de protegerse en esta misión imposible que es convencerlo de que él salga. Sus pedidos son el bombardeo que él siente amenazantes. Vaya a terapia.

2009/04/08 Tomar las riendas de mi vida


Vía mail, Alicia me hace un par de preguntas, que traducen más o menos lo siguiente ¿cómo hago para ser yo misma quien decida lo que haga o deje de hacer? ¿cómo hago para ser sujeto de mi propia vida? ¿cómo ayudo a que mis hijos logren hacer lo mismo?

Algo le respondí de manera breve en un mail. Quisiera, sin embargo, ampliar la reflexión pensando en que otras personas se podrían estar preguntando algo similar. Dicho sea de paso, me encanta la idea de dialogar con la gente respecto a sus inquietudes.

Entonces, vayamos al tema.

En el desarrollo humano hay una evolución que nos lleva desde una total dependencia, cuando somos bebés, hasta una posibilidad de autonomía y libertad, cuando adultos. De la dependencia no nos salvamos. Ser libres y autónomos es algo que tenemos que lograr.

Hay quienes, aún de adultos, siguen siendo dependientes a la manera de un bebé. En estas circunstancias, lo que se puede observar es que no toman decisiones (otros las toman por ellos); su posición ante la vida es de predominante pasividad. En tanto su pasividad, son “objeto de las circunstancias”. A ellos “les pasan las cosas”; no asumen la responsabilidad de lo que les ocurre. Suelen necesitar del cariño de los demás de una manera exagerada, respondiendo con desesperación ante las posibles separaciones o pérdidas de sus seres amados. No toleran la espera y, si bien pasivos, suelen tener grandes expectativas de recibir, lo que, si no se produce, los lleva a resentirse y a mostrarse pasivamente agresivos. Tienen problemas con su autoestima.

En estas condiciones, lo que mueve sus relaciones con los demás son sus necesidades (de atención, de compañía, de afecto, etc.). Estas necesidades generalmente dominan a la persona y la tornan demandante. De esta manera, la persona pasa a ser, también, “objeto de sus necesidades”.

Ser “sujeto de la situación”, corresponde a un estadio en el que la persona logra manejar sus necesidades, regularlas y encontrar las circunstancias propicias para satisfacerlas. Es el momento en el que podemos hablar de que uno ha pasado de tener “necesidades” a tener “deseos”. Es la diferencia entre tener hambre y desesperarse por comer cualquier cosa (necesidad) y que el hambre adquiera la forma de apetito, en cuyo caso, buscaremos algo especial, sostenido por nuestros gustos y para lo cual podamos esperar hasta encontrarlo (deseo).

Cuando somos sujetos de la situación podemos optar por alguna alternativa o incluso renunciar cuando no es posible conseguir el objeto de nuestros apetitos. Quien es “sujeto de la situación” construye sus realizaciones y logra satisfacciones. A él no “le pasan las cosas”; él “hace las cosas", contribuye a que ocurran y/o persevera en su búsqueda, comprometiéndose y haciendo sacrificios para obtenerlo.

Yendo a la última parte de la pregunta -cómo contribuir a que los hijos logren ser sujetos capaces de enfrentar “la situación” (la vida)- la fórmula es aparentemente sencilla: hay que dejarlos ser, lo cual implica respetar desde el principio eso que son, sus talentos y debilidades. La idea es que necesitan aprender de sí mismos…

Lograrlo requiere que su entorno sea estable y confiable; que los propios padres cultiven el valor de ser auténticos, con amor y respeto por sí mismos; que estén dispuestos a la compañía solidaria que requieren sus hijos, que no es otra cosa que estar con ellos cuando los necesitan. A veces, por cierto, implica saber que cuentan con ellos para hilvanar juntos el sentido de existir en compañía, compartiendo los retos de vivir en sociedad; creando juntos valores, más desde el ejemplo que desde el discurso. Ser “sujeto de la situación” aparecerá, entonces, en nuestros hijos, de una forma natural.

Su subjetividad y los propios gustos y afinidades no tendrán la contaminación que a veces notamos de parte de padres que requieren que sus hijos los obedezcan irracionalmente, que vivan para ellos o de padres que no toleran en sus hijos maneras de ser diferentes , etc.

Por lo dicho, a veces, para ser “sujetos de la situación”, nuestro primer movimiento es el de sobrevivir a padres que nos necesitan como objetos. Un segundo movimiento en esa tendencia es liberarnos de los padres. No… no se trata de eliminarlos, se trata de arriesgarnos a vivir o morir por nuestra cuenta hasta que seamos “sujetos de la situación”.

Bueno, lo dejo aquí… Son ideas sueltas… No vaya a sonar como que pretendo inculcar a “objetos de la situación”…

Gracias por consultar.