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viernes

2014/12/13 Sobre placeres e identidades en el sexo

Hola, soy un hombre de 35 años y llevo 12 años casado con una mujer,mi problema surge ya que tengo una fijacion muy especial con la ropa interior femenina,me gusta verla, tocarla y en algunos casos utilizarla, además de ello tengo una fijación muy particular con el sexo anal,trate de habalrlo con mi mujer, pero nada,asi que cada vez que puedo me masturbo con la utilización de consoladores, tubos de plastico, introduciendolos en mi ano, esto si me satisface, pero creo que todo esto no es sano, tengo miedo hablarlo con mi mujer. Busque en el internet algun caso similiar, pero no hay nada que se parezca al diagnostico que planteo, no se si estoy enfermo de la cabeza, si solo es un transtorno y no se que hacer para superalo, le ido que me ayude.
Gracias


Mi querido amigo, una serie de preguntas surgen de inmediato: ¿es pura excitación o la acompañan imágenes, por ejemplo, de ser una chica o de ser penetrado por un varón? Ha tenido sexo con otro hombre?...

El desarrollo psicosexual es muy variable. A veces, ocurre que hay un disfrute de tipo fetichista, con las prendas femeninas; en otras ocasiones, se da una suerte de identificación con la figura femenina, que evoca épocas primitivas de fusión con el primer objeto de amor: la madre.

Si es que solo se trata de excitaciones de zona (como la zona anal), puede ser simplemente una cuestión de preferencias, a veces producto de estimulaciones tempranas, como puede suceder con el uso frecuente de supositorios durante la infancia, por ejemplo…

Eso sí, detrás de todo ello está pendiente un proceso de integración… Por ejemplo, ¿sería posible ponerse de acuerdo con su mujer y tener sexo anal? ¿Toleraría ella el que usted se ponga una prenda femenina…?  Sé de casos en que la aceptación de la mujer resultó en un disfrute compartido que facilitó la integración de estos goces ocultos. Otros casos hay en que la mujer penetra analmente al varón como parte de los juegos de roles, etc.

Lo que está resultando perturbador es que esto se mantiene como una actividad oculta y culposa, lo que resta equilibrio y estabilidad a su mente.

No está demás revisar con un terapeuta cuáles puedan ser los factores inconscientes que hacen que esta actividad adquiera el grado perturbador que tiene… Quizás exista algún otro factor que está promoviendo que usted se agarre al sexo como una suerte de distractor.  En fin, vale la pena que se rescate usted del sentimiento de vergüenza y pueda fluir hacia la plenitud.  Puede integrar todo lo dicho anteriormente…  Yo le aconsejaría visitar a un psicoterapeuta con quien se explaye y examine más a fondo y con calma este tema. 

2014/08/09 No controlo mis emociones

Estimado Dr. Morales, mi pareja y yo tenemos 23 años, llevamos 4 años como enamorados, al inicio todo era color de rosa, estaba encantada con él, tanto así que en sus vacaciones aceptaba a que se venga a vivir conmigo al dpto,pero sus mentiras, su familia llena de prejuicios y bastante cucufata que se mete en nuestra relación, sus falsas promesas, su trabajo al que le dedica mucho tiempo,sus celos han ido cambiando todas las esperanzas de tener algo más sólido con él; en estos años de relación he terminado y regresado con él más de 10 veces, en una de esas nos separamos como medio año y salí con otro chico como para rehacer mi vida pero fue en vano, y desde entonces hasta ahora seguimos juntos de nuevo, pensé que las cosas iban a ser como antes o tal vez mejor, pero me he dado cuenta que al más mínimo descuido que tiene conmigo yo reniego, no controlo mis emociones, le grito, lo insulto, no le quiero hablar, apago el celular... cosa que no me pasa con mis amistades 




Estimada amiga:

La experiencia de enamoramiento es una de las grandes pruebas que necesitamos pasar para evaluar la consistencia de nuestro desarrollo, en particular en relación a lo que atañe a relacionarnos con otros y a tener sentimientos de afecto y dependencia saludables. Tiene que ver con el reconocimiento equilibrado de lo que son los valores y méritos reales (los de uno mismo y los del otro), reconociendo con qué podemos contar y con qué no. Surge la posibilidad de darnos cuenta de cuan tolerantes o no podemos ser. En ese sentido, a veces queremos que todo esté bajo nuestro control, que las cosas sean como queremos que sean y no como son en realidad. Otras veces, surgen en estos momentos actitudes que nos muestran que estamos más a la defensiva, como si el otro fuera alguien de quien tenemos que cuidarnos,… y reaccionamos mal sin mostrar gestos de apertura a lo que el otro propone o nos comunica.

Ver que algo no encaja en lo normal, que no estamos satisfechos, más aún si la cercanía emocional nos desestabiliza y saca cosas poco gratas de nosotros mismos, es motivo como para preguntarnos si estamos preparados para la experiencia del amor o, más aún, para mantener una relación de pareja con perspectivas estables.

Estás joven y necesitas explorar más el mundo; eso da experiencia y eventualmente nos lleva a madurar. Pero, si lo mismo se repite en otras relaciones, si tendemos a descalificar y o a pelear con demasiada frecuencia, mejor es consultar más extensamente con un terapeuta.  De hecho, las cosas, tal como están con tu novio actual, van a seguir así, entre peleas y reconciliaciones… mientras no cambie ese "algo" que, en tu caso, provenga de una mejor comprensión de ti misma y de cómo se movilizan tus emociones.

2014/08/09 ¿Triste o deprimida?

Hola Doctor: Soy de Argentina, caí en esta página debido a la necesidad de conseguir ayuda. Desde hace mucho tiempo (tanto que no recuerdo)me siento tan triste todo el tiempo, con ganas de llorar, ya es insoportable. Me aleje de mis amigos, deje de hacer cosas que me gustaban y lo único que quiero es sentirme mejor. Alguna de la gente con la que hable me dijo que podría tener depresión (la considero una enfermedad y no creo tenerla), pero no se la diferencia entre eso y solo estar muy triste. Espero que puedas ayudarme o al menos decirme dónde puedo conseguir ayuda. Gracias.


Flor

Estimada Flor:

Cuando una emoción como la tristeza aparece en nuestras vidas y va sumando en el tiempo con cosas como la pérdida del disfrute de las cosas, de la relación con la gente, retracción, cansancio, pesimismo, trastornos del sueño, de la alimentación, etc., es necesario deslindar su origen. 

Puede tratarse de varias cosas.  Para empezar, de una disfunción tiroidea o algún otro desorden hormonal, así como de otras razones somáticas… Se requiere un análisis integral de nuestra salud. 

En el terreno más cercano a lo psíquico, es probable que haya habido un exceso previo de estrés que se ha prolongado en demasía. Puede tratarse de alguna separación o duelo no suficientemente elaborados, alguna decepción que haya afectado nuestra autoestima, etc.  Si existe una causa reconocible, probablemente estamos ante una depresión  (si dura demasiado tiempo y no remite, lo es). Si no hay una razón aparente, esta depresión puede deberse a tendencias genéticas que es también necesario deslindar. Todo esto requiere ya que visite a un médico psiquiatra. No hay que olvidar que los síntomas son emisarios de que algo no anda bien… y hay que escuchar a esos emisarios; hay que resolver lo que requiere atención para recobrar el equilibrio y la posibilidad de sonreírle a la vida.

Ahora bien, hay un nivel de tristeza que es natural, que es incluso saludable. No toda tristeza es depresión. Por eso he remarcado la idea de depresión en tanto su acrecentamiento y su prolongación en el tiempo. Entonces, es tiempo de revisar qué es lo que no la tiene feliz. Podría ser algo que no ha realizado y posterga por temor… o, en fin, cualquier causa que suponga en usted una posibilidad de resolver algo a partir de tomar una decisión… 

Para empezar, ya va definiendo usted que no es así como quiere seguir.  Eso es importante.  Propóngase hacer lo posible por salir de este estado, haga lo posible por cambiar la situación. Empiece por variar el tenor emocional hacia el positivismo y la esperanza… Si es necesario consultar, hágalo. Si requiriere ayuda psicoterapéutica, no la deje para después.  Permita que se le ayude; a veces no podemos resolver las cosas solos y es necesario un apoyo para levantarnos.

Un fuerte abrazo… ¡y gracias por compartir!





2009/07/25 Relación tormentosa

Hola doctor,
Tengo un novio hace 6 años. Un día una chica me envió un mail diciéndome que él mantenía relaciones sexuales con ella y que él le había prometido no volver conmigo. Parece que la dejó pero me siento mal, siento que no confío en él. A veces, sin disimulo, cuando sale conmigo, mira fijamente y demasiado a las mujeres. Dice que deje mis celos.
El trabajaba en un hotel. Un día, que me dijo que se iba al trabajo. Llamé y me hice pasar por una clienta que quería rentar un cuarto. En el hotel me dijeron que él tenía el día libre. Luego, me llamó a las ocho de la noche diciéndome que iba para mi casa porque había salido temprano. Entonces, discutimos y nos dejamos.
Otro día mi hermana lo vio con otra chica agarrado de la mano. Él lo negó todo y rompimos de nuevo. A veces trato de quitármelo de encima. Un día me vengué, le hice lo mismo. Estuve con otro chico y él lo sabe, pero sigue ahí, persistente, llamándome, diciéndome que me quiere.
Va a casa constantemente y no puedo evitar caer en sus brazos porque lo quiero. Nos vemos casi todos los días, tenemos relaciones, pero no sé si tiene otra más como algunos hombres que son así.
¿Estará bien sentir celos de esta manera que me agobia el pensamiento queriendo saber qué estará haciendo? ¿Me querrá verdaderamente o estará jugando conmigo? No lo sé, pero lo que sé es que lo amo mucho.
Usted, ¿qué me aconseja hacer? Él dice que me ama, me regala cosas, me lleva al cine, salimos, nos vamos de viaje por una semana juntos… pero suelo pensar si tendrá otra.


Estimada amiga

Lo que voy a decir no tiene para nada que ver con un consejo sobre qué decidir respecto a su relación de pareja. Eso es tan delicado que sólo usted podrá hacerlo.


Intentaré alguna reflexión sobre este tipo de relación que aparece tan tormentosa y exaltada, pero que no deja de impulsarlos al reencuentro vehemente y apasionado. Se ha convertido en algo más parecido a una obsesión agridulce, ambivalente; amor y odio se entrelazan y confunden en alternancias que hacen que el fantasma de perderse el uno al otro los lleve nuevamente a un aferramiento exaltado que más pronto que tarde los amenaza con atraparlos y… nuevamente a mover el piso para que la distancia reaparezca.

Cuando se ama de esta manera el otro es odiado en simultáneo por el solo hecho de poder ser demasiado necesitado por uno. Se mueven pasiones muy primitivas en medio de las que resurgen fantasmas de viejos abandonos o motivos de inseguridad de nuestra infancia. Predomina el clima de sospecha, de necesidad de control, de posesividad y el sentimiento de que nos van a engañar o de que, una vez más, aparecerá alguien más importante.

Son relaciones tormentosas que no van a modificarse salvo que alguno de los dos o ambos decidan hacerse un espacio y entrar en una psicoterapia que los prepare mejor para llevar adelante un vínculo de pareja, con más garantías de seguridad, pero basadas en una mejor autoestima , respeto por el otro y un mejor control de impulsos.


Tengo la impresión de que les falta madurar personalmente, individualmente. La idea de una psicoterapia tendría que ver con la aspiración de ser mejores como individuos, no pensando en que lo hacen para adaptarse al otro o para que los quieran más.

En principio está el lograr conocerse mejor y quererse uno mismo. Todo va mejor si uno vive en armonía consigo mismo y se tiene un buen aprecio, cuando sabe lo que vale y es digno de sí. Si eso se logra, por extensión natural, uno va teniendo una mejor comprensión y respeto hacia el otro. Se llega, de esta manera, a saber y aceptar lo que el otro puede y lo que no, más allá de lo que quisiéramos que sea.

2009/07/22 Prisionera de la culpa


A veces me siento culpable de muchas cosas, por ejemplo, de la enfermedad de mi padre. Él era un hombre saludable y feliz hasta que me enamoré de un extranjero. Lo conocí en la universidad y me lleva 18 años. Pensé que, al ser mayor, me iba a dar amor, fidelidad. Tuve problemas porque me quería ir con él y mi padre me dijo que no, que él me quería ver casada como Dios manda. Entonces, cometí el error de irme con él y poco después encontré cosas sospechosas, como que antes de mudarme con él cortó el antiguo teléfono; él llegaba del trabajo y me dejaba sola porque se metía en internet hasta las dos de la mañana; y, un día que los vecinos de al lado vinieron a ayudarme, él ni los saludó y se fue.
Quizás él no quería esa responsabilidad porque me dice que aun no quiere tener hijos y que no es capaz de estar con nadie.
Luego, me fui de nuevo para casa de mis padres y lloraba mucho. Eso a mi padre le dolió porque a mi pareja la habíamos ayudado en todo, siendo él extranjero.
Nos volvimos a encontrar pero él no quiere ningún compromiso. Dice: tú para tu casa y yo para la mía.
Después de todo esto tuve problemas en el trabajo, llegaba a casa llorando y les decía a mis padres que tenían la culpa de que yo hubiera nacido. Lloraba mucho. Aunque luego les pedí perdón me siento culpable de muchas cosas.
A todo esto, a mi padre sus 12 hermanos lo demandaron por cuestiones de un terreno. Mi padre perdió la razón para siempre. Se encuentra en un hospital psiquiátrico. Me siento culpable de su enfermedad. Quizás no fui la hija que el quiso tener. Cometí errores y sigo con un hombre que siento que no me corresponde. No quiere vivir conmigo, aunque siempre me llama y esta ahí, pero no lo entiendo. Ayúdemeeeeeeee


Estimada amiga,

¡Que sensación de encierro que transmite! Pareciera que no ha podido tener un instante de libertad en su vida. Su “ayúdemeeee” suena a “sáquenme de aquí…”. Por cierto, el pedido de ayuda deja entrever que quiere salir… pero no es tan fácil. ¿De qué tiene que salir? Pues, de sí misma. Y ¿hacia dónde tiene que ir? ¡Hacia sí misma! Si, suena a un juego de palabras, pero ¿no ha escuchado usted que a veces uno se ahoga en un vaso de agua? Pues eso es lo que le pasa.

Claro que no es así como lo siente usted. Está convencida de sus culpas y de la imposibilidad de resolver el contrato con sus carceleros.

En cuanto a la elección de su pareja, no debe sentir usted culpa sino comprender que, a veces, cometemos errores, a partir de los cuales podemos aprender. Para comprometernos en una relación, es necesario conocer bien a quién elige uno. Cuando elegimos una pareja, si bien son importantes los consejos de nuestros seres queridos, uno mismo es quien puede asumir la responsabilidad de la elección, aunque, a veces, las personas de nuestro entorno pueden darse cuenta de cosas que nosotros mismos no percibimos. Por algo se dice que el amor es ciego.

Muchas veces, nuestra elección no es desde el amor y nos quedamos pegados a una relación conflictiva que nos hace sufrir y, aún así, insistimos en mantenerla. Estamos, entonces, ante una dificultad, una falla en nuestra capacidad para amar.

Empecemos por sugerir que, en el amor saludable, si las cosas no son las que uno esperaría como garantía para un camino en común, si no existen la sinceridad, el respeto y los objetivos compartidos, es momento de terminar la relación.

Se nota que no anda bien usted en su autoestima. Es probable que esté arrastrando un trasfondo depresivo sobre el que necesita trabajar mucho, quizás tomar medicamentos, a la vez que hacer una psicoterapia. Necesita hablar mucho con alguien que la ayude a comprender las cosas de una manera distinta, ya que en su entendimiento predomina el juzgamiento y la condena. Tiene usted una exagerada tendencia a sentirse culpable o a encontrar culpas en otros (por ejemplo, dice: “LE DECIA A MIS PADRES QUE TENIAN LA CULPA DE QUE YO HUBIERA NACIDO”). Podríamos agregar que hasta puede llegar a sentirse culpable de estar bien. Trabaje sobre eso…

Piense en que usted se merece una vida sin la tortura del remordimiento y que lo que le está pasando es producto de un conflicto mental más que una realidad. En todo caso, no está manejando la realidad de manera que se adecue a los fines de una vida feliz. Es hora de decir: “Basta, ya sufrí bastante y quiero salir de esto”. Propóngaselo de corazón y busque ayuda. Todo esto se resuelve. Todo esfuerzo y sacrificio que ponga en lograrlo dará mayores méritos a su satisfacción final.

2009/06/16 Ser mejor en la vida

Hola, me gustaría saber cómo puedo mejorar como persona. Hace tiempo que no me siento feliz a pesar de tener todo lo que en el pasado había deseado y me siento insegura tanto de mi físico como de lo que los demás piensan sobre mí, siempre intento complacer a los demás o ser mejor que los demás.

Mi querida amiga, lo más saludable en la vida es siempre pensar que uno puede ser mejor, es una aspiración a la que no debemos jamás renunciar, así es que en su primer enunciado habla usted de una disposición muy saludable, es decir, que las cosas puedan cambiar para bien, que es cosa de encontrar la manera, de aprender cómo. La vida es la gran maestra. Sin embargo, a veces no es fácil aprender las lecciones que nos da.  Entonces, habrá que observar qué es lo que la vida le ha enseñado hasta aquí.

Para empezar, está la realidad objetiva de que tener u obtener lo que se quiere no es garantía de felicidad.
Más aún si lo que uno supuestamente quiere, en realidad, es lo que otros han marcado como pauta de lo que uno debe ser o tener para ser querido o reconocido. Esta pauta suele arrancar temprano en la vida, cuando el cariño de los padres está condicionado al buen comportamiento. A veces uno se siente menos que un hermano o que alguno de los padres y hace esfuerzos inmensos para ocupar el lugar importante que uno anhelaría tener en sus afectos .

Suele ser, entonces, que uno se especializa en satisfacer el deseo de otros. Por esa ruta puede uno llegar a ser un brillante profesional o eficiente trabajador, pero el eje de su desarrollo tiene el costo de la postergación de una necesidad personal de reconocimiento “sin costo”, sobre la sencilla base de lo que uno es y "sin condiciones". Ser querido porque simplemente se es querido, porque soy yo, como soy, espontáneo y confiado en la expresión de eso que soy y que siento.

Esta condición aleja el temor de cometer errores que lleven a perder el aprecio de los demás. Más bien, si uno comete errores, uno aprende que se pueden corregir. Con el tiempo, uno se dará cuenta de cuánto le debe su madurez en la vida al haber cometido errores.  Por tanto, uno resulta fortalecido por sus errores (siempre que los corrija). No se trata de no cometerlos, la pretensión de ser perfectos es una de las peores condenas que conozco para la autoestima.  Tampoco se trata de que los demás sean perfectos. También cometen errores. Hay que ser, pues, tan tolerantes con los errores ajenos como lo seamos con los errores propios.

Algo de eso traduce usted en sus líneas. No se siente satisfecha consigo misma, con su cuerpo o con su persona, hay algo esencial de sí misma con lo que anda desencontrada. Más aún, parece estar entrampada en un mundo con el que no cesa de compararse sin llegar a ubicarse. Dice usted que se trata de ser lo que los demás quieren o esperan, pero agrega que también se trata de ser mejor que ellos. ¡Menudo problema!

La idea rectora es poder ser lo que uno es, apreciar eso que somos, con nuestras virtudes y defectos. Somos algo más que un cuerpo. Somos un conjunto de detalles que nos invita a organizarnos con armonía. Si somos mejores que el resto, esto será una consecuencia natural y no un objetivo de vida; porque, si no, se convierte muy ponto en una aplastante exigencia que nunca se aplaca.

Tratar de ser mejor que el otro, vale, siempre y cuando aquel al que aspiramos superar es alguien que admiramos por sus valores, entonces, el punto de partida es aceptar con humildad que hay personas “como las que quisiéramos ser”, pero sin sufrir por las diferencias actuales . Todo maestro ve con orgullo que sus discípulos lo superen.

Por supuesto que la aspiración a emular al otro jamás puede inscribirse en la pretensión de "ser el otro”. Todo necesita procesarse muy personalmente, por lo que la resultante de este proceso tiene que ser, como dice la canción: “a mi manera”.

El camino hacia "ser mejor" requiere abrirnos a la posibilidad de ampliar la conciencia de si mismo y también de la realidad. Esto nos ayuda a rescatarnos de la trampa de la subjetividad; uno llega así a ser más objetivo. Se trata de lograr entender y aceptar las cosas en su justa realidad y significación. Podremos entonces organizar nuestra comprensión de cada situación, sin los contaminantes de nuestra subjetividad, que suelen distorsionar nuestra percepción de las cosas.

Bueno, hasta aquí, se me ocurre que lo que puedo sugerir es que inicie un proceso de psicoterapia psicoanalítica, que la ayude a encontrar y comprender las razones por las que no está logrando plenitud y capacidad de disfrute. No es sencillo hacerlo solo.

Le deseo suerte.

2009/06/03 Comer compulsivamente

Por favor ayude a mi hija tiene 19 años y me pide ayuda a mi...no se como hacerlo... se le da por comer de todo y en cantidades, ella cree que siente un vacio en su vida que quiere llenar, lamenta que de niña nunca logró premios y reconocimientos a pesar de sus esfuerzos, otros lo lograban, se siente frustrada y con muy baja autoestima, lo mismo le pasa ahora en la universidad por más que se esfuerza...ayúdela... está engordando…

Estimada señora,

En principio, gracias por consultar. Acogemos su preocupación como una extensión de la que padece su hija. Ella pide también ser acogida. Algo está poniendo en jaque su integración a la vida, su integración en la vida. Quiero decir que parece ser que ella misma no anda suficientemente integrada. Ese vacío que siente correspondería en principio a un vacío de sí misma, aquello que no le permite tener un control de sus impulsos y necesidades.

Necesita que se le mire, que se le atienda, pero no sólo físicamente. Necesita una mirada al alma, a la persona que habita ese cuerpo. El cuerpo requiere atención y cuidados, tal vez caricias y abrazos, pero no es el problema prioritario el que esté engordando. Algo hay detrás más bien muy enflaquecido.

Es conmovedor cómo siente esa necesidad de ser calificada en excelencia. Siguen inasibles los premios que nunca tuvo. ¿Qué representarán? De hecho, esto nos habla de un vacío interior. Habrá que investigar de dónde viene este sentimiento. A veces tiene que ver con todo el esfuerzo que las personas hacen por que se les quiera y la sensación de que el cariño está condicionado al buen comportamiento o a los atributos físicos o a algún tipo de preferencia de los padres, como, por ejemplo, ser mujer o varón. Tremendos dilemas para un niño (ahora adulto) que percibe, a veces de manera totalmente inconsciente, lo que serían requisitos para ser reconocido, aceptado o querido.

Suele ocurrir que el sentirse exigido a cumplir con lo que se registra como una condición centrada en los vacíos de los padres lleva a resultados paradójicos porque algo se rebela dentro, generándose mucha tensión en el trámite de lograrlo. Estas presiones internas movilizan angustia e inseguridad, lo que interfiere en la capacidad de concentrarse.

Ella aún espera que el suministro de reconocimiento venga desde fuera y esto merma su posibilidad de reconocerse por sí misma. De ahí la baja autoestima: no le es posible reconocerse por sí misma, menos aún quererse o valorar sus cualidades y esfuerzos. Hay todavía un trayecto por recorrer para hacerse independiente. Para eso necesita ayuda.

A estas explicaciones, que intentan dar sentido a lo que está ocurriendo, habrá que agregarle que parece que su hija está padeciendo de un trastorno de ansiedad y síntomas depresivos. Es posible que requiera de medicamentos como ayuda para compensarse. Adicionalmente, es necesario un proceso de psicoterapia que la ayude a organizarse para la vida. No dejen pasar el tiempo, está en una edad de tránsito y los síntomas nos avisan que hay que intervenir.

Gracias nuevamente.