Hola, me gustaría saber cómo puedo mejorar como persona. Hace tiempo que no me siento feliz a pesar de tener todo lo que en el pasado había deseado y me siento insegura tanto de mi físico como de lo que los demás piensan sobre mí, siempre intento complacer a los demás o ser mejor que los demás.
Mi querida amiga, lo más saludable en la vida es siempre pensar que uno puede ser mejor, es una aspiración a la que no debemos jamás renunciar, así es que en su primer enunciado habla usted de una disposición muy saludable, es decir, que las cosas puedan cambiar para bien, que es cosa de encontrar la manera, de aprender cómo. La vida es la gran maestra. Sin embargo, a veces no es fácil aprender las lecciones que nos da. Entonces, habrá que observar qué es lo que la vida le ha enseñado hasta aquí.
Para empezar, está la realidad objetiva de que tener u obtener lo que se quiere no es garantía de felicidad.
Más aún si lo que uno supuestamente quiere, en realidad, es lo que otros han marcado como pauta de lo que uno debe ser o tener para ser querido o reconocido. Esta pauta suele arrancar temprano en la vida, cuando el cariño de los padres está condicionado al buen comportamiento. A veces uno se siente menos que un hermano o que alguno de los padres y hace esfuerzos inmensos para ocupar el lugar importante que uno anhelaría tener en sus afectos .
Suele ser, entonces, que uno se especializa en satisfacer el deseo de otros. Por esa ruta puede uno llegar a ser un brillante profesional o eficiente trabajador, pero el eje de su desarrollo tiene el costo de la postergación de una necesidad personal de reconocimiento “sin costo”, sobre la sencilla base de lo que uno es y "sin condiciones". Ser querido porque simplemente se es querido, porque soy yo, como soy, espontáneo y confiado en la expresión de eso que soy y que siento.
Esta condición aleja el temor de cometer errores que lleven a perder el aprecio de los demás. Más bien, si uno comete errores, uno aprende que se pueden corregir. Con el tiempo, uno se dará cuenta de cuánto le debe su madurez en la vida al haber cometido errores. Por tanto, uno resulta fortalecido por sus errores (siempre que los corrija). No se trata de no cometerlos, la pretensión de ser perfectos es una de las peores condenas que conozco para la autoestima. Tampoco se trata de que los demás sean perfectos. También cometen errores. Hay que ser, pues, tan tolerantes con los errores ajenos como lo seamos con los errores propios.
Algo de eso traduce usted en sus líneas. No se siente satisfecha consigo misma, con su cuerpo o con su persona, hay algo esencial de sí misma con lo que anda desencontrada. Más aún, parece estar entrampada en un mundo con el que no cesa de compararse sin llegar a ubicarse. Dice usted que se trata de ser lo que los demás quieren o esperan, pero agrega que también se trata de ser mejor que ellos. ¡Menudo problema!
La idea rectora es poder ser lo que uno es, apreciar eso que somos, con nuestras virtudes y defectos. Somos algo más que un cuerpo. Somos un conjunto de detalles que nos invita a organizarnos con armonía. Si somos mejores que el resto, esto será una consecuencia natural y no un objetivo de vida; porque, si no, se convierte muy ponto en una aplastante exigencia que nunca se aplaca.
Tratar de ser mejor que el otro, vale, siempre y cuando aquel al que aspiramos superar es alguien que admiramos por sus valores, entonces, el punto de partida es aceptar con humildad que hay personas “como las que quisiéramos ser”, pero sin sufrir por las diferencias actuales . Todo maestro ve con orgullo que sus discípulos lo superen.
Por supuesto que la aspiración a emular al otro jamás puede inscribirse en la pretensión de "ser el otro”. Todo necesita procesarse muy personalmente, por lo que la resultante de este proceso tiene que ser, como dice la canción: “a mi manera”.
El camino hacia "ser mejor" requiere abrirnos a la posibilidad de ampliar la conciencia de si mismo y también de la realidad. Esto nos ayuda a rescatarnos de la trampa de la subjetividad; uno llega así a ser más objetivo. Se trata de lograr entender y aceptar las cosas en su justa realidad y significación. Podremos entonces organizar nuestra comprensión de cada situación, sin los contaminantes de nuestra subjetividad, que suelen distorsionar nuestra percepción de las cosas.
Bueno, hasta aquí, se me ocurre que lo que puedo sugerir es que inicie un proceso de psicoterapia psicoanalítica, que la ayude a encontrar y comprender las razones por las que no está logrando plenitud y capacidad de disfrute. No es sencillo hacerlo solo.
Le deseo suerte.
CONSULTA EN LÍNEA Este espacio lo estamos abriendo para quienes necesiten hacer consultas sobre problemas psicológicos, síntomas, trastornos en la comunicación o en las relaciones con los demás, problemas sexuales, de pareja, de familia, etc. La idea es no ser muy extensos en las consultas. Anticipamos que la respuesta pretende fundamentalmente comprender y orientar.
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