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viernes

2016/10/14 Necesito madurar

Doctor Buenos dias
escribo por este medio ya que necesito que me ayude, soy una joven de 20 años actualmente curso octavo semestre de ingeniería de sistema. Academicamente voy muy regular, esta carrera se basa en la programación y ami no me gusta la programación me va muy mal en eso. Tenia compañeros que hacían grupo conmigo y me ayudaban, ellos hacían todo lo que tenia que ver con programación y no me decían nada y esos trabajos se tenían que sustentar como ellos hacían todo unos dias antes les decía explíquenme hacían caso omiso a mi llamado y al momento de sustentar me preguntaban que iba a decir si no tenia ni idea de lo ellos habían hecho como ellos saben y yo no. Aveces se burlan y hacen comentarios resaltando que no se nada.
yo soy una persona muy callada tímida y nerviosa me aguanto todo yo sola (se me hace muy difícil comentar lo que siento porque creo que esa persona después va a salir corriendo a contárselo a los demás) últimamente tengo pensamiento como no se nada, no ayudo en nada. yo veo que otros compañeros no hacen nada y dicen que los metan y enseguida los aceptan, hablo yo y me dicen que no. esto me ha decepcionado mucho porque todos los trabajos que colocan últimamente son en grupo y de programación yo no se nada de eso. no mando nada las notas son de cero y eso me lleva a perder la materia y si pierdo muchas muchas pierdo el semestre.y mis papas me matan. yo en el colegio me destacaba mucho era muy buena estudiante siempre ocupaba los primeros puestos y todos querían hacer los trabajos conmigo, hacia las cosas yo misma y me acostumbre a hacer responsable. 
todo esto me ha bajado la autoestima siento que estoy sola hasta se han cruzado pensamientos con atentar contra mi vida de lo decepcionada que estoy. Espero una pronta respuesta le agradecería mucho su concejo


Un reciente artículo del Dr. León Trahtemberg, especialista en educación, con el que coincido plenamente, resalta la necesidad de que, una vez terminado el colegio, los jóvenes tengan un tiempo para madurar como personas y, por supuesto, decantar mejor sus vocaciones. La inmensa mayoría de nuestra juventud se ve atrapada por el vértigo de la propaganda comercial de las universidades, a lo que se suma la presión social y, más aún, la presión (manifiesta o no) de los padres.

Finalizar los estudios escolares coincide con el término de una etapa de la vida en la que nuestra base de suministro afectivo, de reconocimiento, está basado en cumplir con los requerimientos del colegio. Si uno es medianamente inteligente intelectualmente, no hay problema en destacar y sentirse halagado y satisfecho con ello. El riesgo es que uno se quede atrapado en funcionar como los demás esperan, cumplir con la tarea, “portarse bien”.  Entonces, cuando uno sale a un modelo diferente, en el que las cosas requieren una mayor inteligencia social o un manejo más fluido de las emociones y habilidades creativas, de pronto sentimos que el mundo se nos viene abajo, que no sabemos hacerlo o que no podemos adaptarnos.

Es entonces cuando nos damos cuenta de que en el colegio no aprendimos a manejar cosas como el integrarse en grupos, reconociendo y aceptando las diferencias individuales. Esta carencia en el aprendizaje escolar y la falta de experiencias positivas de trabajo en equipo o grupo, pueden hacernos sentir, posteriormente, que nuestras habilidades o conocimientos no siempre están a nuestro favor cuando tenemos que juntarnos con otros alumnos en la universidad para hacer trabajos.  

Nos encontramos, de pronto, en un medio en el que hay que competir, en el que hay que ingeniárselas para aprender de manera creativa, etc.. Es entonces cuando uno en realidad se siente como que no está preparado para la vida, no tolera los propios errores y no tiene el sustento de la seguridad en si mismo, de la suficiente autoestima, porque durante los años escolares apostó demasiado a la aprobación o desaprobación de los demás, empezando por los padres.

Entonces, mi querida amiga, es tiempo de dedicarte un poco a ti, a conocerte mejor. Se trata de desarrollar un nuevo modelo, lo que en parte significa desaprender lo aprendido, ser más tú misma, encontrarte contigo a partir de lo que verdaderamente deseas.  El descubrir esto requiere que le dediquemos tiempo.

Algunas veces conviene tomarse un tiempo, viajar, trabajar en lo que sea, romper nuestras áreas de confort. La otra forma de descubrirnos a nosotros mismos puede incluir una psicoterapia psicoanalítica que te ayude a ordenar mejor aquellos aspectos de ti misma que crees y esos otros en los que no crees pero que están en tí, a veces, esperando  la oportunidad para expresarse.  Dales su espacio, date tu tiempo.

Ten presente que este es un problema más frecuente de lo que imaginas y en buena medida somos todos responsables de ello. El sistema educativo debe cambiar. Mientras tanto, permitámonos cambiar nosotros mismos, rescatémonos, atrevámonos a crear nuestros propios modelos. Aleja los nubarrones del temor.  Date la oportunidad de nuevas experiencias. Eso nos va dando seguridad. Aprende de la vida… viviendo, cometiendo errores y corrigiendo. 

2016 06 30 Un ajuste a la personalidad

¿Necesito ayuda psicológica?
Hola¡ Mi pregunta es por saber si necesito ayuda de un psicólogo o simplemente no. Estos son mis temores:
1. Pérdida de ilusión por todo (mejoras en el trabajo, encontrar pareja)
2. No decir cosas claras por pensar en que se enfadarán conmigo
3. Perder amistades o que no sean lo mismo que antes, aunque estas sigan.
También se puede dar la circunstancia de que usted me recomiende la visita al especialista pero que tenga temor a ir por pensar en que la gente me tome por loco o que son cosas mías.
Agradeciendo su respuesta, un saludo.


Estimado amigo, lo que usted me cuenta es hoy por hoy una de las manifestaciones más frecuentes que las personas refieren en el consultorio del psicoterapeuta.

Es muy frecuente que estas cosas ocurran por haber vivido defendiéndose, tratando de tener las cosas bajo control, de tratar de inhibir los sentimientos porque duele frustrarse y que los demás nos fallen.

Nuestra vida logra plenitud cuando podemos ser espontáneos, no temer cometer errores y que no nos importen demasiado los que cometen los demás. No ser demasiado autoexigentes, mas bien ser tolerantes con nosotros mismos.   

La vida la solemos armar a partir de cumplir con las exigencias que se nos plantean: sacar buenas notas, portarse bien, rendir en el trabajo, etc.  Todo eso lleva a que uno lo sienta como una obligación con la que no se identifica, que no disfruta porque se trata del “deber”. 

Así nos criamos y es por ello que nos cuesta, después, ser libres y espontáneos. Tener confianza en nosotros mismos y en los demás, ser optimistas y proponerse cosas, retos en la vida, que disfrutamos al lograr vencer los obstáculos que se nos crucen.  

Esta época nos crea la sensación de que las cosas deben ser fáciles y, si no es así, nos fastidiamos y no persistimos en conseguir lo que nos proponemos, no nos estamos criando en el hábito de enfrentar dificultades y generar el sentimiento de responsabilidad sobre nuestros actos. 

Bueno, es un panorama posible de lo que pudiera estar pasándole: un desajuste en su organización personal, que podría requerir una ayudita profesional. Pero, para ello, nada que ver con el prejuicio de que “al psicólogo van los locos”; es más bien "loco" pensar así. La mente es como cualquier órgano de nuestro cuerpo, pero con muchísima mayor importancia, de ella depende nuestra posibilidad de ser felices.  Busque un psicoterapeuta, pierda el miedo a ser usted lo que es realmente, viva a plenitud y con confianza en sí mismo.