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viernes

2017/03/16 “Son tan pelotudas…”

Hola Doctor, me encuentro muy deprimida, mi problema es que yo formo parte de aquellas personas a las que nos falta inteligencia, algo inocentes y faltos de rapidez mental y se me hace muy doloroso convivir con los demás. Tengo mucho miedo de perder a mi pareja, la cual me llevó tanto tiempo conseguir, ya estamos en la tercera edad, aunque somos joviales.El me da muchas muestras de su amor pero a su vez me hace notar mis fallas, ayer por ej. de manera suave, risueña pero muy sincera me dijo: son " taaan pelot", le salió del alma. Y yo no comprendo como me puede amar. El es todo lo contrario a mi, inteligente muy sociable y divertido.Llevamos casi tres años de relación, no convivimos pero está en nuestros planes hacerlo.



Empiezo con esta expresión, "son tan pelotudas", porque creo que es lo que intentó escribir pero salió de esta manera (son " taaan pelot")  por cuestiones de su computadora. Pues bien, él se refiere a otras personas, si no me equivoco; y, además, lo dice de una manera que no es precisamente rabiosa, diría, sino, hasta de repente, juguetona. Pero usted se siente aludida, considera que la referencia es a usted… Si fuera tan poco inteligente como cree ser, ni se habría dado cuenta del detalle; lo habría entendido como que “hay otras personas que son…”, es decir, de forma literal.

Lo que ocurre es que es usted muy sensible, quizás extremadamente sensible e insegura, lo que la hace sentir permanentemente las cosas como juicios condenatorios o de desaprobación. Esto tiene que ver con  la autoestima y no con la inteligencia. 

Es cierto que la inseguridad, cuando dudamos demasiado, dificulta nuestra relación con las cosas, con los demás, mermando nuestra capacidad de concentración, porque estamos minados por la duda de si lo que hacemos o decimos está bien o mal. Esto resta nuestra espontaneidad creativa… 

Sin embargo, dice usted que son joviales, o sea que no está tan tensa como para no tener ese talante. Emocionalmente comparte ese lado de él que seguramente es el lado que la hace deseable para tenerla a su lado.

Creo que si se soltara un poco -de a pocos-, por ejemplo, reuniéndose con amigos así, joviales y sueltos, va a darse cuenta que puede estar al mismo nivel, con las diferencias naturales. Siempre hay quienes son más ágiles en el humor o la creatividad, el asunto es entenderlos y “conectarse”. No desarrolle prejuicios negativos sobre sí misma; suelte lo que tiene guardado; simplemente sea espontánea y las cosas irán cambiando. 

No dude de la disposición positiva de su pareja… Comparten ustedes la jovialidad. Deje de compararse con él.  Más bien, sienta que ustedes son  parte de una unidad.  Sea, también, en él, a través de él.  Festéjelo más a menudo en sus “salidas inspiradas” y, de repente, ayúdelo a poner límites cuando se exceda en sus críticas a los demás.


2016 06 30 Un ajuste a la personalidad

¿Necesito ayuda psicológica?
Hola¡ Mi pregunta es por saber si necesito ayuda de un psicólogo o simplemente no. Estos son mis temores:
1. Pérdida de ilusión por todo (mejoras en el trabajo, encontrar pareja)
2. No decir cosas claras por pensar en que se enfadarán conmigo
3. Perder amistades o que no sean lo mismo que antes, aunque estas sigan.
También se puede dar la circunstancia de que usted me recomiende la visita al especialista pero que tenga temor a ir por pensar en que la gente me tome por loco o que son cosas mías.
Agradeciendo su respuesta, un saludo.


Estimado amigo, lo que usted me cuenta es hoy por hoy una de las manifestaciones más frecuentes que las personas refieren en el consultorio del psicoterapeuta.

Es muy frecuente que estas cosas ocurran por haber vivido defendiéndose, tratando de tener las cosas bajo control, de tratar de inhibir los sentimientos porque duele frustrarse y que los demás nos fallen.

Nuestra vida logra plenitud cuando podemos ser espontáneos, no temer cometer errores y que no nos importen demasiado los que cometen los demás. No ser demasiado autoexigentes, mas bien ser tolerantes con nosotros mismos.   

La vida la solemos armar a partir de cumplir con las exigencias que se nos plantean: sacar buenas notas, portarse bien, rendir en el trabajo, etc.  Todo eso lleva a que uno lo sienta como una obligación con la que no se identifica, que no disfruta porque se trata del “deber”. 

Así nos criamos y es por ello que nos cuesta, después, ser libres y espontáneos. Tener confianza en nosotros mismos y en los demás, ser optimistas y proponerse cosas, retos en la vida, que disfrutamos al lograr vencer los obstáculos que se nos crucen.  

Esta época nos crea la sensación de que las cosas deben ser fáciles y, si no es así, nos fastidiamos y no persistimos en conseguir lo que nos proponemos, no nos estamos criando en el hábito de enfrentar dificultades y generar el sentimiento de responsabilidad sobre nuestros actos. 

Bueno, es un panorama posible de lo que pudiera estar pasándole: un desajuste en su organización personal, que podría requerir una ayudita profesional. Pero, para ello, nada que ver con el prejuicio de que “al psicólogo van los locos”; es más bien "loco" pensar así. La mente es como cualquier órgano de nuestro cuerpo, pero con muchísima mayor importancia, de ella depende nuestra posibilidad de ser felices.  Busque un psicoterapeuta, pierda el miedo a ser usted lo que es realmente, viva a plenitud y con confianza en sí mismo.