hola doc, como esta no se como afliarme asu pagina , pero le pido un consejo,yo soy madre soltera, tengo 54 años, me gradue en la unniv, y estoy cursando otra carrera, me siento triste , y no tengo pareja, como como un caballo estoy gordisima, ese siempre ha sido mi complejo, mi hija s igual depresiva como yo, no tengo amigos para salir y en el pasado sabotie mis relaciones, estoy frustrada y muy triste, no tengo bienes de fortuna, pero logre comprar mi casita...
q puedo hacer ....estuve leyendo los comentarios a varios casos ...
sera q tengo qir aun psicologo, ya estiuve hace años en terapia por una violacion, y por una familia destructiva donde me crie., pero siento que no he tenido exito..........
judi
Estimada Judi,
Me salta a la vista aquello de querer afiliarse a mi página. Afiliarse, invita a pensar en unirse, juntarse. Claro que, “afiliación” tiene algo que ver con asumir un lugar como hijo; pero, tomémoslo más en el sentido de buscar un “pertenecer a”… “formar parte de”… De hecho,¡bienvenida!
Me satisface su consulta, me da lugar a un encuentro humano que, aunque fortuito, otorga sentido a este espacio de consulta. Es una disposición abierta y es bueno encontrar respuestas. Así se producen los encuentros, así se alimentan los lazos, se hace posible la realización solidaria. Gracias por visitarme y compartir. Son otros, además, los que compartirán este diálogo y, tal vez, les sea útil para sus propias búsquedas personales.
Por lo que voy diciendo, pienso en que se puede haber encerrado mucho en sí misma, llena de desconfianza en nuestros semejantes, por las experiencias vividas. Además, quizás sea muy exigente consigo misma, siempre pendiente de completarse con algún estudio, como el que está haciendo, sin terminar de sentirse bien consigo misma, de ahí que se sienta frustrada.
Me llama ahora la atención aquello de “logré comprar mi casita”. Demuestra esfuerzo y, también, por supuesto, logro. Es oportuno poner ese esfuerzo en generar un “hogar”, en el sentido de poner lo mejor de sí para que la casita tenga la calidez y el acogimiento suficiente como para que, quienes la visitemos nos sintamos bien con Judi, como que Judi nos hace sentir acogidos.
Una de los aforismos que nos pueden guiar en estas circunstancias podría ser “¿Quieres afecto..?, pues, ¡da afecto!…” Judi, sal de tu encierro, sonríele a la vida, a lo que haces, a lo que tienes, a tu casita, a tu hija, a este consultor que también te acoge sin retaceos.
Toma la decisión de no sentirte víctima. Recoge ese potencial que hay en ti que te permite realizaciones y ponle un norte, el que tú quieras, pero que sea a favor de realizarte como persona capaz de acercarte a otros y disfrutar del compartir.
Si no bastara con tu propio esfuerzo, resulta pertinente lo que dices en tus líneas, en el sentido de buscar la ayuda de alguien que te acompañe en el trámite. Pueden ser un terapeuta, un grupo de autoayuda, quien sea, pero no pierdas de vista que lo que sostiene todo es tu motivación. ¡Ponle fuerza!
Un fuerte abrazo.
CONSULTA EN LÍNEA Este espacio lo estamos abriendo para quienes necesiten hacer consultas sobre problemas psicológicos, síntomas, trastornos en la comunicación o en las relaciones con los demás, problemas sexuales, de pareja, de familia, etc. La idea es no ser muy extensos en las consultas. Anticipamos que la respuesta pretende fundamentalmente comprender y orientar.
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viernes
2010/04/08 La condena del silencio
Hola... es difícil hablar o escribir de algo tan delicado como es una violación... hace tiempo que sufrí esta situación que marcó mi vida... fui al medico ni bien pasó todo me acompañaron mis padres y el que ahora es mi novio... por mi carácter en ese tiempo yo FINGÍ estar bien, no hay otra palabra, quería que mis padres no sufrieran más y que mi novio lo superara mucho mas rápido con el paso del tiempo fui tratando de pasar las cosas y olvidarlas, pero el miedo aun me carcome dentro, fui violada por un hombre que se hizo pasar por taxista, y me siento horrorizada cada que subo a una movilidad extraña... por otra parte aun en la intimidad con mi pareja no puedo concentrarme relajarme porque imágenes tormentosas pasan y repasan por mi mente, con lo que me paso ya mi pareja sufrió mucho no quiero hacerle mas daño. Siento a veces que todo recién me va a explotar... no aguando mi garganta se hace un nudo con frecuencia y llorar no es parte mía, tengo mucho atorado en el pecho en silencio.
A mi anónima consultante:
Una violación no es precisamente “un detalle menor” en nuestras vidas. Desde sí conlleva un importante potencial traumático. Pero, siempre tenemos que considerar una serie de factores que contribuyen a favor o en contra de la superación del problema.
En su caso, usted misma describe que su carácter tiene peculiaridades que derivan incluso en simular que no pasa nada, que no hay problema, empieza más a preocuparse de los demás que de sí misma. Cuando uno emprende el camino de la simulación, se condena a una pérdida de libertad y la espontaneidad queda yugulada. Muchas cosas se quedan allí donde usted las señala, en la garganta, en el pecho, en el cuerpo. Todo se torna tenso y la necesidad de control predomina al punto de que cualquier cosa se convierte en una preocupación.
Lo que describe pareciera corresponder a una forma de comportamiento marcada por la exigencia de ser perfecta o, por lo menos, de no ser mala, de tratar de satisfacer a todo el mundo, pero más por el temor a ser criticada o no querida. Diría que le falta una confianza básica en sí misma y/o en los demás. Nadie la juzga de manera más dura que usted misma. ¿No le parece que ya ha sufrido bastante con su condena de silencio?
El problema, cuando esto ocurre, es que el tiempo se detiene en aquel escenario que no se modifica. No se renueva su vida, no se enriquece con lo nuevo. El único juez que sostiene el criterio de su condena es usted misma y no hay otra consecuencia que la reiterada negación del indulto. No hay lugar para una comprensión ampliada de lo que le ocurre. Queda así atrapada en su subjetividad.
Creo que en su caso hay mucho por elaborar, ese carácter del que habla (¿orgullo?... ¿temor?... ¿verguenza?) que ha impedido por tanto tiempo que sea usted una persona espontánea, como para permitirse llorar o gozar de su sexualidad, para aceptar que puede ser querida, como para compartir sus debilidades y necesidades de apoyo. Me parece dramático, en cualquier caso, el no poder hablar.
Este es su momento, es momento de hablar, es momento de descomprimir esa mochila ya demasiado pesada. Consideremos que esta consulta es un primer paso hacia una psicoterapia. Comprenda que no hay peor condena que la de no poder hablar, los contenidos que uno no expresa crecen a la manera de un tumor y terminan por ahogar el disfrute de vivir.
La violación ha sido un incidente importante pero no olvide que la adversidad que se logra enfrentar adecuadamente casi siempre resulta en un fortalecimiento de la persona que la sufrió. Para eso necesita modificar algunas pautas en su posicionamiento en la vida; la más importante, por ahora, es la de no poder hablar sinceramente del tema, no poder compartirlo con alguien que la ayude a ampliar su mirada de las cosas, su mirada de sí misma.
No deje pasar más tiempo, no sea usted ahora la que prolonga la condena del sufrimiento y de la impotencia. Empiece una psicoterapia. Estoy seguro que la van a ayudar mucho más de lo que imagina.
A mi anónima consultante:
Una violación no es precisamente “un detalle menor” en nuestras vidas. Desde sí conlleva un importante potencial traumático. Pero, siempre tenemos que considerar una serie de factores que contribuyen a favor o en contra de la superación del problema.
En su caso, usted misma describe que su carácter tiene peculiaridades que derivan incluso en simular que no pasa nada, que no hay problema, empieza más a preocuparse de los demás que de sí misma. Cuando uno emprende el camino de la simulación, se condena a una pérdida de libertad y la espontaneidad queda yugulada. Muchas cosas se quedan allí donde usted las señala, en la garganta, en el pecho, en el cuerpo. Todo se torna tenso y la necesidad de control predomina al punto de que cualquier cosa se convierte en una preocupación.
Lo que describe pareciera corresponder a una forma de comportamiento marcada por la exigencia de ser perfecta o, por lo menos, de no ser mala, de tratar de satisfacer a todo el mundo, pero más por el temor a ser criticada o no querida. Diría que le falta una confianza básica en sí misma y/o en los demás. Nadie la juzga de manera más dura que usted misma. ¿No le parece que ya ha sufrido bastante con su condena de silencio?
El problema, cuando esto ocurre, es que el tiempo se detiene en aquel escenario que no se modifica. No se renueva su vida, no se enriquece con lo nuevo. El único juez que sostiene el criterio de su condena es usted misma y no hay otra consecuencia que la reiterada negación del indulto. No hay lugar para una comprensión ampliada de lo que le ocurre. Queda así atrapada en su subjetividad.
Creo que en su caso hay mucho por elaborar, ese carácter del que habla (¿orgullo?... ¿temor?... ¿verguenza?) que ha impedido por tanto tiempo que sea usted una persona espontánea, como para permitirse llorar o gozar de su sexualidad, para aceptar que puede ser querida, como para compartir sus debilidades y necesidades de apoyo. Me parece dramático, en cualquier caso, el no poder hablar.
Este es su momento, es momento de hablar, es momento de descomprimir esa mochila ya demasiado pesada. Consideremos que esta consulta es un primer paso hacia una psicoterapia. Comprenda que no hay peor condena que la de no poder hablar, los contenidos que uno no expresa crecen a la manera de un tumor y terminan por ahogar el disfrute de vivir.
La violación ha sido un incidente importante pero no olvide que la adversidad que se logra enfrentar adecuadamente casi siempre resulta en un fortalecimiento de la persona que la sufrió. Para eso necesita modificar algunas pautas en su posicionamiento en la vida; la más importante, por ahora, es la de no poder hablar sinceramente del tema, no poder compartirlo con alguien que la ayude a ampliar su mirada de las cosas, su mirada de sí misma.
No deje pasar más tiempo, no sea usted ahora la que prolonga la condena del sufrimiento y de la impotencia. Empiece una psicoterapia. Estoy seguro que la van a ayudar mucho más de lo que imagina.
2009/10/29 Después de una violación
Buenas tardes. Tengo un problema y quisiera que me ayudara. Mi problema es que fui violada hace dos meses y me siento muy mal por lo que pasó, pero mi tormento es que quiero hacer que el tipo que abusó de mí pague por lo que hizo con la cárcel, claro, pero mis amigos me dicen que tengo que matarlo porque al salir de allí, de la cárcel, puede arremeter contra mí ya que él sabe dónde vivo yo y todas las pruebas lo culpan a él pero yo no quiero hacer eso de mandarlo a matar, porque me da miedo y, aparte de eso, estaría haciendo mal, y yo sé que a Dios no le gustaría que hiciera eso porque sería malo actuar así, de esa forma. ¿Qué hago? Estoy confundida... y no sé qué hacer. Si no hago lo que me dicen y si sale de la cárcel y me mata... ¿qué hago? Estoy confundida... El miedo que tengo es ese de que salga y me mate a mí… ¿o lo hago yo antes de que él lo haga? ¿Qué hago? Necesito ayuda porque estoy confundida... Ayúdeme.
La respuesta depende mucho de la edad que tengas, de la naturaleza y circunstancias de la violación, del estado mental en el que hayas estado antes de que todo esto ocurra, etc.
El que tus amigos recomienden matarlo hace ver que has podido compartir lo que te ha ocurrido con otros. Esto cumple un primer cometido en una situación como la que vives: descargarse, poder hablarlo, no tener que, encima de todo, verte obligada a guardarlo en secreto por temor.
Lo más importante es que no resultes luego temiéndole no sólo a él sino, también, al sexo, a los hombres, etc.
En todos los países hay agrupaciones que asesoran a personas violadas o maltratadas. Acércate a ellos para que te orienten sobre cuál es la conducta más adecuada en este caso (supongo que no te van a decir que lo mates).
Pero, en cuanto a ti, necesitas ayuda personal, una terapia psicológica, para no quedarte pegada a la rabia, al miedo o a la sensación de impotencia. No olvides que ser fuerte no significa tener que ser violento. Más fuerte es quien renuncia a la violencia y encuentra la manera de ser justo sin ajusticiar.
En medio de ello lo que hay que buscar es lo que sea más saludable para ti, lo que realmente sea digno de ti. Por ello, es importante que esta adversidad termine dejándote una enseñanza. Es necesario que veas en esto una oportunidad de elevarte, de que logres encaminarte hacia realizaciones que terminen haciéndote sentirte más valiosa, que incrementen tu autoestima.
Busca la ayuda que te sugiero. Allí debe haber algún psicólogo o consejero que te rescate de la ofuscación en que te encuentras. No lo dejes de hacer, te condenarías tú a tu propia cárcel. Tu libertad futura depende de lo que hagas hoy.
Suerte.
La respuesta depende mucho de la edad que tengas, de la naturaleza y circunstancias de la violación, del estado mental en el que hayas estado antes de que todo esto ocurra, etc.
El que tus amigos recomienden matarlo hace ver que has podido compartir lo que te ha ocurrido con otros. Esto cumple un primer cometido en una situación como la que vives: descargarse, poder hablarlo, no tener que, encima de todo, verte obligada a guardarlo en secreto por temor.
Lo más importante es que no resultes luego temiéndole no sólo a él sino, también, al sexo, a los hombres, etc.
En todos los países hay agrupaciones que asesoran a personas violadas o maltratadas. Acércate a ellos para que te orienten sobre cuál es la conducta más adecuada en este caso (supongo que no te van a decir que lo mates).
Pero, en cuanto a ti, necesitas ayuda personal, una terapia psicológica, para no quedarte pegada a la rabia, al miedo o a la sensación de impotencia. No olvides que ser fuerte no significa tener que ser violento. Más fuerte es quien renuncia a la violencia y encuentra la manera de ser justo sin ajusticiar.
En medio de ello lo que hay que buscar es lo que sea más saludable para ti, lo que realmente sea digno de ti. Por ello, es importante que esta adversidad termine dejándote una enseñanza. Es necesario que veas en esto una oportunidad de elevarte, de que logres encaminarte hacia realizaciones que terminen haciéndote sentirte más valiosa, que incrementen tu autoestima.
Busca la ayuda que te sugiero. Allí debe haber algún psicólogo o consejero que te rescate de la ofuscación en que te encuentras. No lo dejes de hacer, te condenarías tú a tu propia cárcel. Tu libertad futura depende de lo que hagas hoy.
Suerte.
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