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viernes

2018 03 16 Problemas de apego



Hola. A ver qué opináis y qué me podéis aconsejar.
Tengo un hijo de 30 años que va a ser padre dentro de dos meses y la verdad es que según considero, no l o está haciendo bien con nosstros sus padres. Vivimos en la misma ciudad pero pueden pasar semanas sin que nos visite, solo hablamos por teléfono. Se da la circunstancia de que nosotros no podemos ir a verlo a su casa cuando queremos ya que lo hemos hecho un par de sin avisar y mi nuera nos dice que no vayamos sin avisar antes, por lo tanto no tenemos la libertad pra hacerles una visita sin su permiso.
Por otro lado, la semana pasada yo he entrado a quirófano para una prueba y mi hijo no ha estado ni siquiera en el hopstital acompañando a mi esposa, su madre. La justificación para no estar presente la dio mi nuera diciendo que ella tenía que ir a la gimnasia preparto y que mi hijo en vez de estar en el hospital conmigo y con su madre donde debía estar es con ella en la gimnasia, que el había querido tener un hijo y ahora debía ser consecuente con su decisión.
Llevo muy mal todos estos desplantes y nos reprimimos y no decimos nada por no molestarles pero mi impresión es que se están pasando a la vez que también llevo mal que mi esposa justifique estas actitudes de ellos diciendo que hay que dejarlos, que son jóvenes, que no tiene importancia. Al mismo tiempo, les hemos regalado multitud de cosas para el bebé que será mi primer nieto y para ellos bastantes ayudas económicas pero me siento imbecil y pienso que deberíamos hablar con ellos, expresarles nuestra sensación de que solo les importa nuestra ayuda económica y luego ni se acuerdan ni para estar en el hospital contigo.
Discuto con mi esposa por justificarles y por mi, dejaría de prestarles ayuda económica y les diría cuatro cosas pero claro, será nuestro primer nieto y eso nos puede. Estoy realmente indignado y no se como actuar, si debería decirles algo o debería seguir tragando desplantes y a la vez seguir como si nada, ayudándoles económicamente y aguantarme.
En espera de su consejo, le estaré agradecido. Un saludo


Estimado amigo, tengo la impresión de que es su único hijo y a usted le cuesta soltarle un poco la cuerda para que se haga a la vida y tenga su propia familia. 

Es comprensible su expectativa, pero pareciera que es demasiada expectativa la que usted tiene. No olvide que lo que los padres tenemos que aceptar que las prioridades cambien para nuestros hijos y que para el suyo ahora es su esposa y su futuro hijo los que ocupan el primer lugar. 

Eso no significa que la relación se haya roto sino que necesitan su tiempo para organizarse como familia. Ya vendrán otros tiempos en que la relación entre ustedes se retome. Mientras tanto, tenga paciencia. 

Una opción poco saludable es el resentimiento… y lo noto resentido. Trate de no seguir por esa senda. Su esposa quizás lo entienda mejor o esté mejor dispuesta a tolerarlo en el tiempo, hasta que la relación se retome sin forzamientos ni recriminaciones.

No está obligado a mantener a su hijo (por aquello de ayudarlos económicamente) y, si de regalos se trata, no espere nada a cambio. Los regalos son expresiones de generosidad. Esperemos que la gratitud vaya encontrando su punto, su momento.  No espante a la paloma con la vehemencia de encontrar una respuesta inmediata.

Las parejas necesitan su tiempo para madurar. No siempre este proceso se produce como los demás quisiéramos. Es sabio saber esperar, sin resentirse. 

Sugiero que usted y su esposa encuentren la oportunidad de dedicarse a pasarla bien, viajar quizás… o frecuentar parientes o amistades. 

Créame, el tiempo será el gran artífice de que las cosas cambien; bueno, el tiempo y la actitud. 

Tolerancia no significa tragarse cosas desagradables sino entender que el otro necesita pasar por situaciones y que no siempre es consciente de lo que éstas originan. 

Esperemos y roguemos que todo sea para bien.

Les deseo a todos (incluido su nieto) que la felicidad esté a la salida de este túnel.





2018 01 24 Y... ¿cómo se hace?

¿Qué hay de cierto en aquello que se dice que hay que dar sin recibir nada a cambio? Desde hace un tiempo siento que doy mucho a las personas que me rodean y no me siento correspondida, lo que me causa un enorme desgasto y vacío. No me siento valorada y percibo cómo esas personas por las que yo me preocupo y a las que ayudo valoran más a otras personas que “pasan de ellas” que a mí.

Aunque pueda sonar infantil, y por poner un ejemplo, durante las pasadas Navidades, y pese a estar recuperándome de una importante operación, fui con mucho esfuerzo pero con toda la ilusión a comprarle algo a mi pareja. Llegado el día de Reyes me encontré con que él no me había regalado nada, lo que me causa una profunda tristeza. No se trata del bien material, sino que en este caso, yo valoro el que alguien se acuerde y piense en ti, en que invierta su tiempo pensando en darte algo que te pueda gustar y animar, máxima cuando estás pasando un mal momento.

Me parece un poco triste no poder esperar nada de nadie (ya sea material o inmateria), ni siquiera de tu pareja, que te lo dice abiertamente, pero ¿Cómo se hace?


Estimada amiga, en la vida nunca es tarde para aprender. En realidad, podemos seguir cambiando hasta el momento mismo de despedirnos de la vida. 

Justamente de lo que se trata es de estar en paz con uno mismo. Tomemos como punto de reflexión la pregunta que haces de entrada: eso de dar sin recibir nada a cambio, se puede entender de muchas maneras.  La verdad es que el ser humano vive, desde que nace, en un constante intercambio con otro o con otros. 

Algunas veces, uno espera alguna respuesta de alguien a quien a quien uno da algo. Si la respuesta que uno espera es la demostración que el otro me quiere, porque me da un regalo de vuelta, de repente estamos en la condición de estar comprando cariño o erróneamente dependiendo de que el otro me regale algo para sentir que se me quiere.

Distinta es la situación de regalar a alguien por el gusto de hacerlo, en cuyo caso tendremos la satisfacción en el momento mismo de hacerlo y estaremos complacidos de ver y sentir su satisfacción. 

Me pueden regalar algo por compromiso… y eso no significa que se me quiere. Recuerdo una vecina a quien regalé un excedente de una cosecha de verduras de mi chacra. Nunca me olvidaré que más bien se sintió incómoda y no paró hasta regalarme algo a cambio, como si le hubiera generado una deuda.

Es diferente cuando queda en la persona regalada un sentimiento auténtico de gratitud. Eso generalmente uno lo siente, aunque lamentablemente a veces no ocurre así por estar esperando una respuesta “en concreto”: un regalo equivalente. Entonces, lo que quiere decir aquella frase es que en el humano dar y recibir se cultivan los sentimientos de gratitud. Fijémonos que gratitud viene de “gratuito”. Siendo así, lo que doy es gratuito, no compromete al otro a devolverme algo… pero sí importa que exista gratitud.

Cuando uno se relaciona con otros, es posible encontrarse con “ingratos”, personas que sienten que lo que reciben es porque tienen derecho a ello y no se les moviliza la gratitud… Si ya lo hemos experimentado y lo sabemos, lo usual es no seguir cultivando esa relación o, por lo menos, esa forma de relación en la que yo doy todo a cambio de nada… 

Algunas veces educamos, en particular a los hijos, en estos modos.  Ello consideran que “tienen derecho a todo” y que los padres estamos hechos para el sacrificio total. Eso tiene que tener una regulación responsable.  Con el correr del tiempo y la edad, el niño debe ir asumiendo roles de responsabilidad, en la medida de sus capacidades. La inteligencia afectiva, que está en el fondo de todo esto, es lo que se aprende a lo largo de la vida.

Ahora bien, ¿qué puede estar pasando con usted? A veces, desde niños, nos acostumbramos a tener contentos a nuestros padres como manera de sentirnos queridos. Así, crecemos especializándonos en dar gusto a los demás como manera de obtener cariño… 

Ése es un modelo que hay que cambiar con el tiempo y la vida. Al darse cuenta de esto, tiene usted que cambiar de modelo, no dependa del afecto de los demás, póngase en el primer lugar de la lista, acostúmbrese a ser libre y estar bien consigo misma, no cultive resentimientos, menos aún culpa. Tiene derecho a darse gustos. Júntese con personas que sean querendonas pero libres, no pegajosas ni demandantes. 

Bueno, ¡ya estuvo bien!   Suerte.


2016 07 05 La gratitud

Hola Pedro

Mucho has ayudado con tu página, respondiéndole a tantas personas
Hoy no vengo a pedir, sino a agradecer.


Gracias por tanto!



La gratitud es el más noble de los sentimientos.  Me hace feliz tu comentario.


Pedro 

2015/10/28 Gracias por agradecer

Soy Alejandra ,solo le escribo para agradecerle mucho por haberme respondido y ayudarme en esta situación .Tomaré muy en cuenta su consejo.
GRACIAS...


Ya lo he dicho alguna vez… quizás muchas veces: ¡qué importante es ser agradecido! Valoro sus palabras y, créame, me ayudan mucho en esta tarea de ayudar al prójimo. No es que uno espere que se lo agradezcan, pero, alegra el recibir expresiones como la suya. Estoy seguro que le va a ir bien en la vida... ¡Es que sabe agradecer…! Cultivemos la gratitud… es el gran antídoto para los malos sentimientos, la queja, la envidia, el resentimiento, etc. La vida siempre nos regala oportunidades; las más difíciles de entender provienen de las adversidades que nos toca resolver…

Gracias, nuevamente.

2013/09/16 Si quieres que cambie... ¡déjalo ser!

Hola Dr. gracias por la oportunidad.
Le comento lo siguiente, conocí a un hombre hace unos 8 meses, nos encontramos regularmente por cuestiones de intercambio cultural. Al inicio fue una simple grata impresión con un recién conocido pero a medida que ha pasado el tiempo he llegado a valorarlo y apreciarlo bastante y me alegra muchísimo pensar en él. Creo que el sentimiento es compartido. Tengo un perfil más o menos de él, y lo que más me da temor, es que sus anteriores relaciones, han sido con mujeres dominantes. Y ese justamente no es mi forma de ser. Me da temor que arribe a un fracaso si iniciamos junto una historia. Me gustaría ayudarlo a que él se desarrolle, dejando ese temor de ser objetado y acepte los gustos de otro. Es quizás una labor de él, pero me gustaría apoyarlo ya que nos convendría a ambos tener una relación lo más equilibrada posible. Nuevamente gracias por dedicarse a leerme.
Un gran abrazo.

Cristina

Estimada Cristina:
Quien debe agradecer por ser leído soy yo. Bienvenida la consulta y la confianza que trasunta el hacerla.
Los gestos de gratitud que nos prodigamos son casi una garantía, para cualquier relación, de la viabilidad de un vínculo de reconocimiento y respeto.

Respecto al análisis del “currículum”  de este apreciado caballero, vale la pena tenerlo en cuenta. Es ciertamente una tendencia que las personas tienen o pueden tener. Son cosas, sin embargo, susceptibles de una reformulación en una nueva interacción, en un nuevo vínculo. Si no es usted dominante como las anteriores parejas, es probable que las bases puedan orientar el futuro de una manera diferente, pero, es importante que lo que es él, como es ahora, sea aceptado en principio. Importa que sea apreciado y aceptado como es. 

Se entiende que al buscarla a usted como una mujer diferente, surjan de él otros potenciales. Pero, no caiga en la trampa de querer cambiarlo o “ayudarlo”, simplemente sea lo que usted es y sabe ser, no se trata de ser para el otro (ni en su caso ni en el de él). 

Agradézcanse siempre el mutuo interés y la apertura, la aceptación sin condiciones (salvo que  surjan cosas claramente dañinas). Cualquier desarrollo hacia la maduración como pareja se nutre de la libertad para ser lo que son y para darse en la relación sostenidos por la mutua confianza.

Cuando uno emprende una relación de pareja, de amor, las cosas pueden o no salir como esperamos, siempre puede ocurrir algo que nos frustre o perturbe, incluso que nosotros mismos perdamos el interés, así es que no es buen compañero de ruta el temor a que las cosas terminen. Que duren lo que tengan que durar, disfrútenlo mientras tanto.

Nuevamente gracias por la confianza.

Suerte.

2012/07/27 Gratitud

Hola Pedro, ¿cómo estás?

Agradezco que hayas abierto este espacio para comunicarnos contigo, probablemente por tu oficio eres una persona ocupada, de modo que agradezco el tiempo que le dedicas a este blog y a respondernos.
Supe de ti porque en internet conseguí un artículo tuyo "Deuda y Gratitud". Probablemente eres una de las primeras personas que tiene un enfoque de la gratitud que concuerda con la del "regalo". De un tiempo para acá vengo pensando que para que haya gratitud la otra persona tiene que dar pero por el gusto de dar no por sacarle el jugo a alguien (Incluso un terapeuta que cobra dinero por su servicio puede tener esa dimensión de "regalo" y producir agradecimiento ya que atiende teniendo mística profesional independientemente de quien le consulte. Al terapeuta le interesa hacer bien su trabajo y eso se reconoce/agradece).
He tenido algunas terapias, y me he encontrado con cada personaje como para salir corriendo. Recuerdo a un psicoanalista que frecuenté un tiempo. Mi motivo de consulta era la devastación por la ruptura con mi ex y el deseo de superar eso y tener otra novia.
Un día me levanté con una sensación de desasosiego, con tristeza en el alma, y el primer pensamiento que tuve fue "¡dios mío!!!! Llevo poco mas de un año frecuentando a un terapeuta que se niega a hablar del asunto y que después de este tiempo no se siente movido porque yo sienta dolor ante estas circunstancias.
Recuerdo que al principio hablé de mi ex. Las primeras veces él comentó cosas; luego, como mencioné que ella es bonita físicamente, empezó a decir que eso era un ideal narcisista; y, cada vez que yo hablaba de ella, él callaba, a veces por 40 minutos seguidos.
Empecé a notar que cuando yo hablaba de una mujer podíamos ir más o menos bien, pero cuando yo decía "que lindos ojos" o "me encantan sus piernas", él se callaba el resto de la sesión. Se lo reclamé constantemente, sin embargo nada.
Llegó un momento en que me di cuenta que yo hablaba de mujeres en cuanto a sucesos y personalidad, que llevaba tiempo "omitiendo" hablar del cuerpo de ellas (y por omitir quiero decir que me di cuenta que no surgía en mis ocurrencias), situación que me pareció preocupante.
Le insistí en multitud de ocasiones en que desde hace mucho a veces me deprimo por no creerme capaz de conseguirme una pareja, que mi familia me decía cosas feas de mi, que quien se fijaría en mi.
Un día lo presioné tanto que me dijo "Si, pero es que no tengo por qué ayudarte a entronizarte ante el otro". Le respondí y me espanté. No fueron únicamente las palabras sino el tono en que las dijo, como si eso fuese la cosa más patológica del mundo.
Te escribo porque lo de la gratitud me hizo recordar a todo eso. Un día, hablando de culpas y de que mi mamá y sobre todo mi papá son de haberme sacado en cara hasta el talco que le echaron a los pañales que usé y que comenté que eso era cultivarme la culpa, dije que ellos esperaban "agradecimiento" por eso, un agradecimiento estilo "porque te di la vida ahora haz lo que te diga porque si no eres un mal agradecido"
Agregué que, aunque me haya afectado y herido (cosas por arreglar quedarán supongo) yo me distancié y no ando cumpliéndoles los caprichos. Entonces, este terapeuta dijo: “Si, pero puedes agradecerle a tu mamá teniendo un hijo para que ella disfrute del nieto que tanto quiere".
Me negué y, además, dicha respuesta me espantó. Le aclaré que primero en este momento no tengo el deseo de tener hijos sino que más bien me provoca disfrutar de conseguir una novia y tener una relación.
Segundo, que los seres humanos no son juguetitos como para uno andar trayendo niños al mundo bajo esa égida de "agradecimiento"
Tercero, que luego de todo el maltrato emocional propinado por mi mamá yo tendría que estar muy mal de la cabeza como para dejar a un hijo mío cerca de mi mamá más de 5 minutos seguidos conociendo muy bien la lengua viperina que ella tiene, que sería sádico de mi parte hacerle eso a un hijo mio.
Otro punto que me recordaste con lo de la gratitud fue la insistencia de este psicoanalista a hacer referencia a un agradecimiento que debería haber surgido en mí debido a la terapia cursada.
Le dije un par de veces que si yo me hubiera sentido mejor, estuviera contento con una novia, mi capacidad creativa hubiese aumentado y mis postergaciones disminuido, por supuesto, estaría muy contento y se le reconocería, pero "¿cómo puedo estar agradecido si sigo igual?", cosa que, noté, le cayó de la patada.
De hecho, por algunos momentos, llegué a sentirme como un miserable; es decir, en pensar en la posibilidad de que tal vez yo era un ingrato de lo peor sobre esta faz de la tierra.
Yo ya no frecuento más a ese terapeuta, de hecho he llegado a pensar que era una persona tóxica para mí. Me pareció muy injusto eso de "...pero es que no tengo por qué ayudarte a entronizarte ante el otro"; de hecho, me pareció una verdadera traición.
Como se lo dije en algunas oportunidades, "únicamente tú te crees esa historia que tanto pregonas de que eres neutral".
Por supuesto, mi posición es la que dije: me parece injusto haber ido a terapia, no obtener resultados y que, además, se me lanzaran dardos de que yo debía agradecer el "tratamiento" recibido.
Al principio empecé a escribirte esto sin saber bien por qué, ahora se aclara más el motivo. Tal vez el dolor y el daño persisten. Pedro, ¿realmente soy un tipo tan miserable?, ¿realmente yo debía una gratitud y no agradecí?, ¿estoy tan equivocado?
Por supuesto que, como en esa época, tuve y tengo posiciones claras y firmes, pero a veces dudo, a veces me siento muy mal.
De modo que me abrí a ti en lugar de encerrarme en un "yo tengo la razón y punto". Tal vez estoy abriendo una puerta para agradecerte algo luego porque te estoy pidiendo por favor ayuda en esta maraña de ideas y sentires.
Gracias por tu tiempo
Saludos

Querido amigo,

No puedo menos que estar agradecido. Tu carta es muy lúcida y sintónica con el espíritu de mi pequeño artículo. Me haces acordar de un incidente que me ayudó mucho. Mi primer terapeuta, con el que fui durante cuatro años, era el colmo de infractor a la técnica: me supervisaba, me invitaba al fútbol, me hacía regalos… Con todas estas infracciones, él llenaba sus propios vacíos más que los míos. Sin embargo, me fue muy útil. Al final, me permitió resolver un problema: yo nunca pude pelear con mi padre (se había muerto ya y era motivo de mi desestabilización) y cuando este terapeuta me reclamó ingratitud por no ir corriendo donde él a compartir un logro personal, pude mandarlo a la mierda… Me fue muy útil. Creo que he dejado después a analistas que eran “tetas secas” y encontrado personas que resuenan con uno sin perder límites… de todo. No tomes como modelo esa experiencia que has vivido. Sigue explorando, desarrolla esa gratitud contigo mismo por insistir en encontrarte. Suerte.

Nuevamente, gracias por compartir.

Hola Pedro,
recibí tu respuesta sobre mi carta en la que te hablé sobre un ex-psicoanlista y sus demandas de gratitud que realmente eran más para satisfacer sus gustos que los míos.
Quiero agradecerte públicamente el haberla respondido tan rapidamente y por haber compartido con nosotros una experiencia personal tuya con tu primer psicoanalista.
Saludos






2012/01/27 Bendiciones

Me parece super interesante que exista un profesional dispuesto a dar de su tiempo para revisar, asumo yo, cantidad de consultas y responderlas,usted mejor que nadie ha de saber la desesperación humana por solucionar un problema de corte psiquiátrico o psicológico. No deseo consultarle nada doctor, solo quiero felicitarlo por la iniciativa, el tiempo, y porque demuestra ser un verdadero hijo de Dios, al ayudar a quién ni siquiera conoce y apagar un poquito sus grandes angustias. Alguna vez me gustaría ser como Usted, poner mi conocimiento y ganas de ayudar, para rescatar a quién de veras lo necesita...Dios lo bendiga a Ud. y su familia!!!!
Muchísimas gracias por sus comentarios, por su bendición, por su reconocimiento. Su correo realmente es grato, tanto por el hecho de recibirlo como de reencontrar gente con capacidad de gratitud, algo que necesitamos rescatar y cultivar en estos difíciles tiempos que nos toca compartir. En realidad, no tendría que llamar la atención que un médico atienda a los que requieren de sus servicios. La nuestra es una profesión que enraíza en la vocación de servir al ser sufriente. Claro que a veces nos dejamos atrapar por la sociedad de consumo y nos distanciamos de esta premisa esencial.


Yo recuerdo que cuando estudiaba medicina y fantaseaba con mi trabajo futuro, me prometía a mi mismo que, aunque fuera una tarde, un día a la semana, lo iba a dedicar a labor social (siempre por mi cuenta). Nunca lo he sentido como una obligación o como algo impuesto. La vida me ha regalado oportunidades de crear espacios de servicio social en el rubro en que me desempeño. Y, bueno, la internet ha sido una oportunidad más para, sin discriminación, acoger inquietudes y sufrimientos, orientar, alentar y, por qué no, eventualmente ayudar a resolver problemas de toda esa gente que consulta porque se ha dado cuenta que tiene un problema (muchísima gente no se da cuenta que está en problemas).

Hay una realización personal en hacerlo, pero son bienvenidas las bendiciones, anidan en el alma y nos hacen sentir acompañados, también alentados. Creo en aquello de sembrar desde la actitud positiva, el cultivo de los sentimientos nobles y la cercanía de quienes entienden el valor de compartir.
Muchas gracias por sus palabras.
Pedro Morales