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viernes

2016/09/12 El difícil reto de la maternidad

Hola!
Primero que nada,felicitarle por leer todos esos mensajes y contestar a cada uno en la pagina web,pues yo como no encontre la opcion de dejar el comentario en la pagina,queria enviarle un email explicarle un poco lo que me pasa..
Intentare explicarme lo mejor que pueda..
  Hace dos años me quede embarazada, y la verdad esq me alegre muchisimo,fue el mayor regalo que Dios me pudo dar.
En esos tiempos estaba muy bien,una persona alegre,simpatica,con sentido del humor,con muchos amigos,y x lo menos mas segura d mi misma,en cambio ahora no logro reconocerme,estoy muy nerviosa,apagada,quiero muchisimo a mi hijo pero no logro tener la paciencia necesaria,aveces mi marido tambien me lo nota y me dice que no estoy bien,y como si no fuera demasiado ,las amigas parece que se ponen em mi contra,me he vuelto muy insegura,me cuesta muchisimo decir lo que siento a la gente,x no discutir prefiero guardarmelo para mi,y siento que he guardado tantas cosas que siento que voy a estallar,no se si es una depresion,tampoco se a quien contarselo,y no se si alguien mejor que usted me podria dar algun consejo...
Para mi seria muchisimo mejor contarlo en persona,son muchas cosas que contar y se hacen mas facil supongo,escribirlo me cuesta mas... Si tuviera medios iria a un psicólogo de pago,pero ahora mismo no dispongo de eso medios,ya que solo mi marido trabaja...
 No se si me va a contestar a este mensaje,pero x lo menos me siento un poco mas aliviada , gracias !


Estimada amiga, no es simple el proceso de hacerse madre, se mueven muchas cosas y con demasiada frecuencia no se logra la sintonía necesaria con el bebé y esto nos genera conflictos y culpa, lo que a su vez perturba la relación poniendo en jaque nuestro equilibrio emocional y, por cierto, el del bebé.

A la hora de hacerse madre, suelen surgir emociones a partir de su propia infancia, del propio nacimiento y de la calidad de la relación que usted tuvo con su madre en este periodo temprano. 

También, se pueden movilizar otras emociones personales, como que el bebé nos obliga, nos ata, nos posee, nos limita y no estamos preparados a la renuncia personal que esto implica.

A veces, detalles del nacimiento interfieren; por ejemplo, que haya nacido por cesárea o que hubo problemas de parto, el momento en que nace, la relación con la pareja...  En fin, hay una multitud de factores en qué pensar. 

Incluso, existe un desequilibrio que se conoce como “depresión puerperal”, que se da cuando hay predisposición a desarrollar desequilibrios emocionales, muchas veces a partir de antecedentes familiares.

Si es que ha tenido una buena relación con su mamá o si existe una suegra con experiencia, es el momento de pedirles ayuda, con humildad. Entiéndase que está necesitando esa ayuda y requiere de alguien que en la vida tenga esa experiencia bien recorrida, lo cual supone que, además, pueda ser comprensiva y tener paciencia, la paciencia necesaria que a usted le está costando tener.  Los resultados no serán inmediatos, pero si emprende el camino de dejarse ayudar, el resultado es seguro. 

Ahora, si no funciona esta ayuda y sigue sintiéndose igual en unas semanas, mejor consulte con un psicoterapeuta; los hay que se dedican a facilitar el vínculo temprano. No deje pasar las cosas, sería lamentable a futuro, para usted y para su hijo.

2015/06/10 Para tener un hijo…. ¿se necesitan dos?

Tengo un niño de 5 años y llevo 3 años intentando convencer a mi pareja de tener otro hijo. El se niega alegando que se siente mayor (tiene ahora 53 y yo 40) y no quiere, dice que ya ha tenido uno a regañadientes y no quiere más. Por el no hubiéramos tenido ninguno, pero vino y ya no tenía solución. No ponemos barreras para no tenerlo. El confía en que con su edad y mi edad es prácticamente imposible que me quede embarazada. Yo empiezo a sospechar que se ha hecho la vasectomía.
El ginecólogo me dice que me estoy quedando sin tiempo, que no es imposible, pero necesito que el ?ponga? algo de su parte. El primer paso sería hacerle un estudio a él para ver si es fértil y luego escoger los espermatozoides más resistentes de mi pareja. Cosa que el se niega.
Me siento deprimida. Siento que se me pasa el tiempo y que no voy a conseguir quedarme embarazada. Y me voy a arrepentir en unos años y ya no habrá solución. Soy yo la que me encargo de todo lo relacionado con el niño, no le quita tiempo, el sólo se aprovecha de lo bueno, del resto me encargo yo. De la educación, la vida social, jugar, contarle cuentos? y con el segundo hijo, las cosas no va a cambiar para él. Estoy pensando en hacerme la inseminación artificial y darle el hermano que tanto ansía a mi hijo y yo el hijo que tanto quiero. Pero no sé cómo afrontar luego el tener un hijo de un padre desconocido. Cómo se lo voy a explicar a los niños y a mi entorno familiar y social.
Esto me está consumiendo, ya que sería romper una relación de muchos años pero me parece que es muy egoísta por su parte. Yo he cedido en todo.


Es un reto su consulta mi querida amiga. Lo usual es que los padres de un hijo estén de acuerdo en tenerlo. Las razones por las que su marido es renuente a esta posibilidad escapan a la simple comprensión del “no quiero”. La actitud puede tener que ver con características de su personalidad derivadas de su experiencia infantil; y, usted ha recurrido a adaptarse a él durante toda la experiencia matrimonial. 

Quizás el reto de ser madre “pese a él” igualmente represente “algo más”, una suerte de reformulación de su posición en la relación de pareja, algo menos parecido al sometimiento para sostener la relación.

Anticipa usted una inseminación por cuenta propia pero con extensiones culposas (“cómo explicar a los hijos”). Me parece que, más allá del natural deseo de tener otro hijo, habría que preguntarse si la vida personal tiene sentido para usted y si no estará llenando vacíos con un nuevo embarazo. No digo que sea así, pero sería bueno tener en cuenta qué pasa con su persona más allá de ser madre o hacer cosas para terceros.

Creo que amerita consultar con alguien más allá del ginecólogo; puede ser que un psicoterapeuta le ayude a comprender mejor alguna otra razón de su coyuntura existencial. Necesita, también,  examinar más a fondo la posible quiebra matrimonial.

Suerte.