Mostrando entradas con la etiqueta amor infantil. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor infantil. Mostrar todas las entradas

viernes

2018 02 28 El dulce encanto del amor

resumiré: tengo pareja pero vivo fuera de mi cuidad natal con el.. nos va mal. por otra parte, he empezado a tener contacto con mi primer novio, hemos tonteado y tenido algunos encuentros, es un hombre bueno, me trata muy bien y me gusta, pero por otra parte, hace pocos días, mi primo, si, familiar mio, me beso, me declaro su amor de casi toda la vida,, y. a mi siempre me ha gustado físicamente y me atraía de siempre, pero por ser mi primo, nunca me atrevi a decirle nada, le confese que a mi también me gustaba de toda la vida,, y ahora,,,,,estoy hecha una mierda sin querer hacer daño a nadie, pero con tres ases en la manga y sin poder decidirme., mi pareja, el de ahora mismo es el que ,,, podría prescindir de el, ya que no nos va bien,, pero me da miedo dar cualquier paso. queee hagooo??


Estimada, una de las cosas que nos muestra la vida es que no hay garantía de que lo que hoy nos mueve a emociones centelleantes dure para siempre. Es claro que la primera relación a la que te refieres ya pasó por el desencanto y la prueba de fuego del sacrificio y renuncia que implica el verdadero amor: aprender a escucharse, tolerarse, alejarse de la familia (mudarse a otro lugar), respetarse, etc. que, supongo, es lo que ha llevado a este “llevarse mal” al que te refieres. 

Suele ocurrir que la gente “se saca el clavo con otro clavo”, es decir, que encuentra un sustituto (en este caso, dos) para llenar las necesidades afectivas. Ojo, de repente es un salto al romance idealizado (en cuyo caso probablemente gane el primo). Algunas veces esto implica que tenemos una incapacidad para estar a solas.  Siempre es mejor tener un espacio de silencio para escuchar nuestro interior y examinar a profundidad lo que pasó, qué falló en la relación, qué puede servirte para no volver a incurrir en lo mismo a futuro.

¿Qué hay de tu vida personal?, ¿cómo anda tu autoestima?, ¿a qué te dedicas?, ¿estás satisfecha con lo que haces…? ¿Te sientes segura de ti misma?. Cuando te enamoras, ¿tiendes a complicarte con demandas o dudas? ¿Te obsesionas en exceso? 

Creo que importa examinar cuán preparada estás para una relación emocional… ¿cuán madura puede ser tu expectativa?, ¿predomina algún lado que podríamos considerar como infantil?, ¿eres dominante, controladora o dependiente?.  

Creo que lo que hay que hacer es una visita, aunque sea breve, a un terapeuta para que te ayude a elaborar la calidad de tus relaciones afectivas.  Mientras tanto… ten presente que necesitas aclarar tu mente respecto a estos "tres ases en la manga". 

Tómate un espacio para decidir con madurez.  No decidas mientras te domina el vértigo de las emociones que se te están moviendo. 

Tener "ases en la manga" suele considerarse como una garantía de no quedarse sola pero, como dije antes, una buena elección de pareja requiere que podamos sentirnos bien con nosotros mismos y no depender del otro para sentirnos seguros. Solo así nuestra decisión tendrá garantías de no verse perturbada por nuestras carencias.

2015 08 10 Extraño a mi acosador...

Estimado Doctor Morales, le escribo en relación a un problema que se me hace bastante extraño y a unos deseos que nacen en mí, lo cuáles soy completamente incapaz de explicar.
El curso pasado uno de mis profesores se obsesionó conmigo. Durante todo el año me intimidaba en clase, se metía conmigo y me humillaba. Y al mismo tiempo, muy sutilmente se me insinuaba y en fin, mostró un interés bastante inapropiado en que yo fuera al viaje de fin de curso (me dijo que si iba podría "dormir" con él), también se las arregló para averiguar mi número de teléfono y escribirme... pero siempre haciendo que todo pareciera inocente e incluso llegaba a poner a la clase en mi contra desacreditándome públicamente alegando que él no había dicho nada escandaloso (no era lo que decía si no como lo decía) y al mismo tiempo me tachaba a mí de manipuladora, sacaba todo de contexto e invertía los papeles.
Ese hombre me lo hizo pasar verdaderamente mal y estuve a punto de dejar los estudios. Todo el mundo me dijo que le denunciara pero la justicia en mi país es muy lenta y siendo la alumna yo tenía todas las de perder. Además, como era mi último curso decidí que por un año de valía la pena. Actualmente he terminado mis estudios y me he librado de él para siempre... si yo quiero.
Él no se ha vuelto a poner en contacto conmigo y no he vuelto a verle. Esto debería hacerme sentir feliz y aliviada pero por el contrario ahora tengo ganas de iniciar una aventura con él. O no de tener nada ni sexual ni romántico pero sí que quisiera, ahora que estamos en igualdad de condiciones jugar con él, nada más. No sé si llegaría a acostarme con él, probablemente en el fondo me siga dando demasiado asco pero no puedo evitar tener ganas de verle, de que me escriba, de coquetear... ¿a qué se deben estos sentimientos? Soy incapaz de entender por qué ocurre. Por supuesto sé, mi parte racional sabe que ese individuo es tóxico y peligroso y al ser una mujer predominantemente mental he seguido mi sentido común y no me he puesto en contacto con él ni insinuado de ninguna manera. Pero me cuesta horrores aguantarme las ganas.
Él es un cobarde y ahora que somos iguales en fuerzas y no puede extorsionarme ni asustarme se esconde de mí y de todo el que pueda acusarle de haber estado obsesionado conmigo. De hecho, por su culpa tuve varios ataques de ansiedad y ya hacia el final del curso paró de acosarme debido a mis faltas a clase por problemas de salud. Los cuales sin saber él (al menos directamente) en qué consistían asoció a que eran por su culpa. Anda que no es tonto el tío, ¿eh?
En definitiva, no sé por qué ahora albergo esos deseos y necesito que al menos trate de proporcionarme una respuesta o pautas para hallarla yo misma.
Un saludo.


Estimada amiga:

¡Qué prolija tu redacción!  Me encantó… y no es un piropo seductor, es un reconocimiento de que tienes tu atractivo.
Creo que algo te ata al seductor-acosador sobre la base del juego que han compartido y que es posible que haya gratificado –sin que te percates de ello- necesidades de un orden inconsciente, como, por ejemplo, sentirte la preferida de la clase, la elegida por encima de la competencia, sin que seas consciente de ello. 

Debe haber sido un ejercicio simultáneo, un juego mutuo de seducción y, a la vez, una circunstancia en que había que reprimirse, en particular tú. En algún nivel de tu interior se enciende la mechita de la excitación, pero debe ser apagada en su nivel erótico y todo queda puesto en el escenario de una pugna de poder, en el que sientes que tienes las de perder y juegas a pelear, perder y hacer de víctima.

Me parece fascinante que ahora, ya fuera de ese escenario, en un orden de paridad, te plantees el reto de elaborar lo que quedó pendiente, sin el chirrido de los frenos pero sí con la confianza en que puedes aclararte (por eso me consultas) el sentido de tu búsqueda en el encuentro con tu “cobarde” acosador. 

Creo que hay dos niveles en juego: en primer lugar, el de la mujer que emerge en su expresión más natural, en particular si el tío tiene algún atractivo físico deseable… Entonces, “sacarse el clavo”, como decimos acá, sería dar curso a lo que se deslizaba por lo bajo de esta convocatoria a la que ahora puedes darte cuenta que no eras ajena.

El otro “clavo” que parece quedar como pendiente es el de un juego de fuerzas, que tiene más sabor a desquite, venganza.  Lo asocias con cobardía y asco. Por allí, quizás, venga un ánimo de sentir que puedes más que él, que eres más fuerte… y, de repente, ridiculizarlo, como te sentiste que hizo él contigo  en algún momento en clase.

Creo que "el clavo contigo misma" viene por el lado de integrar esa racionalidad que exhibes y tus emociones y sentimientos eróticos. El hecho de que él sea un profesor, de manera natural lo ubica en el punto más asociable con una figura de padre – autoridad, pero, también, es el primer objeto de nuestros sentimientos eróticos (papá). En tanto así, tener algo con él puede suponer algo que más se parece a una realización infantil que a una resolución adulta, liberadora, la que supondría el rescatar a la mujer que es capaz de excitarse con personas que no estén tan asociables con la conflictiva infantil.

Reconocer tus propios deseos y posibilidades de seducir a alguien elegible por otras razones tiene más visos de liberación que ir a buscar al acosador… No deja de ser tentador, sin embargo, pero eres tú la que tendrá que elegir qué hacer. De repente, esto ha sido útil hasta aquí, para ayudarte a encontrar estos aspectos de ti misma. Si lo ves así, hasta se le puede agradecer… Pero, es cierto que se posiciona desde el uso del poder… lo cual no lo hace elegible desde el lado más adulto. La opción de actuarlo con él, luce más como un “síndrome de “Estocolmo”, como un enamoramiento del torturador.

Dale, ésta es tu oportunidad de liberar tu naturaleza y conducir tus emociones por la senda de lo constructivo y edificante para tu vida. Tienes mucho de encantador y quizás debas perdonarle el haber caído en las redes de tus encantos de la manera inadecuada en que lo hizo... Pero otros hay que pueden mirarte… si te dejas, desde otro tipo de interacción más saludable, conectados con lo mejor de ti.

Bueno… mira que me has estimulado con tu consulta… Caes bien, confía en eso, no dependas de que tengan que acosarte… ¡tú eliges!