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viernes

2016/03/22 Pienso que me voy a quedar solo

Buenos días, Mi consulta es porque desde hace algún tiempo pienso que el día de mañana me voy a quedar solo y eso a veces me hace sentir mal. Me refiero al tema de quedarme solo el no encontrar una chica con la que compartir mi vida. Sé que tengo una familia que me quiere, amigos pero aún así el pensamiento es porque pienso de que llegará un día que sea un estorbo para la familia. El hecho de pensar que quizá no llegue a formar una familia me hace darle muchas vueltas a la cabeza. En fin, no me extiendo más, ¿qué me aconseja?


Un buen tema, gracias por compartir. Como usted bien lo describe, el sentimiento surge más allá de la realidad actual: tiene una familia que lo quiere, etc. Si bien lo que enfatiza es un pensamiento, hay que recordar que detrás de una idea hay siempre un sentimiento. La mente humana tiene, justamente, todo un archivo en la memoria, que incluye experiencias desde cuando estábamos en la panza de mamá, de los primeros meses de vida y, en fín, de toda la vida. Las experiencias más tempranas no son recordables a la manera como entendemos el recuerdo: circunstancias que vivimos y conocemos, que luego evocamos. Las memorias más tempranas se expresan como sentimientos, a veces como síntomas físicos o en medio de nuestros comportamientos, por ejemplo, el no poder hacer compromisos de dependencia o buscar ser muy autosuficientes y perfeccionistas.

En el origen, es posible que haya pasado usted por experiencias angustiantes de desamparo. Tal vez la mamá se enfermó, trabajaba mucho al igual que papá, se dieron situaciones forzadas de separación para las que no estaba preparado (como ir a dormir solo), situaciones de separación de los padres, violencia en la familia que ha movido intensos temores, etc. Podríamos hacer una larga lista de lo que configuran grandes o pequeños traumas que, como dije antes, quedan grabados en la memoria inconsciente.

La mente se las ingenia después para acomodar el pensamiento respecto al temor a depender y quedar expuesto a que nos vuelva a pasar el abandono o pérdida, de allí deriva que muchas veces “ninguna mujer es la que califica”, ninguna nos convence; y, no terminamos de hacer pareja y tener nuestra propia familia. 

El sentimiento de seguridad ante lo que uno aparentemente desea (tener pareja) puede ser algo que, a la vez, se teme; se diluye cuando asoma el sentimiento de fondo: el temor al desamparo. Por cierto, en el interín es posible que uno termine sus días al lado de los padres o la familia, sintiendo que le cuesta mucho dejarlos; es algo que da miedo (inconscientemente).

De cualquier manera, tener una pareja para resolver el problema es apenas parte de la solución.  Necesita usted tener una psicoterapia a fondo, que le permita elaborar los afectos traumáticos.  Esto se resuelve en grados variables pero toma tiempo. Es cosa que lo entienda y se motive a hacerlo. Su motivación es importante. Anímese, vivirá más tranquilo.

2011/01/12 “Vida de perros”

Hola Doctor Muchas gracias por darnos esta posibilidad de aprender de los demás, al tener este consultorio en línea. Yo entro constantemente y leo sus respuestas que brinda a otras personas, a veces me siento reflejada en las historias. Bueno mi consulta en realidad, es un llamado a las personas a evitar abandonar animalitos en la calle, constantemente veo perritos callejeros y ello me causa mucha tristeza, me parece un acto inhumano abandonar a un animal, sin reparar que son seres que tienen hambre, frio o calor, y necesitan compañía y un lugar donde vivir. Dentro de mis posibilidades trato de apoyar a los albergues que acogen a los perritos abandonados... solo les pediría que mediten sobre el tema. Muchas gracias


Muchas veces se ha emparentado esta expresión con una sensación de estar viviendo mal, asumiendo que es así, a priori, como viven los perros.

La verdad es que el llamado “mejor amigo del hombre” algunas veces la pasa mejor que muchos humanos. Existe un exclusivo grupo de perros, cuidado y mantenido con dietas, baños y peluquería, que ha llevado a configurar un gran negocio en áreas relacionadas con su alimentación y asistencia en general.

También, es cierto que los hábitos de los perros se han adecuado tanto a las usanzas humanas que corren los riesgos propios de este género: la ingratitud y el abandono. A ello quedan expuestos muchísimas veces tanto los perritos como los mismísimos seres humanos.

La figura inversa, sin embargo, debería darnos una lección. Un perro es fiel hasta el punto de dar la vida por su dueño y amigo. Está siempre presto y dispuesto a un encuentro, al punto que para muchos la elección es tenerlo como compañero, dada la falta de garantías que ofrecen las relaciones humanas. Oscar Wilde decía, por este motivo: más conozco al género humano, más quiero a mi perro.

Aprendamos del reino animal que ha sabido preservar el legado afectivo de la naturaleza. Rescatemos el valor de hacer lazos y sostener entre todos la posibilidad de sobrevivencia de esta especie en extinción (el género humano), ya que sin sensibilidad por el semejante, por nuestro entorno natural, en general, estamos condenados a desaparecer. El afecto y la solidaridad son las bases de la sobrevivencia.

Nos estamos fijando en los perritos abandonados que deambulan por ahí… Pero no dejemos de ver la multitud de humanos que andamos erráticos, en soledades bulliciosas y sin sentido, desgarrados sin enterarnos de que lo estamos, porque ni siquiera logramos vernos a nosotros mismos; somos como los perritos abandonados, nos encontramos desamparados a merced de la sociedad de consumo. En tanto así, los perritos, lamentablemente, caen en muchos casos en manos de quienes los consideran “bienes descartables”, utilitarios, al igual que nosotros mismos…